Martín Caparrós reflexiona sobre el papel de las grandes religiones en un mundo y una vida sin divinidades.
Sindiós es un ensayo y un panfleto, un intento de reconstruir el camino que llevó a los hombres y mujeres a creer en esos poderes invisibles, un recorrido por las creencias que vencieron, una evaluación de sus efectos y resultados, un repudio de su fuerza de opresión, una breve proclama de la esperanza de un mundo sin divinidades.
--------------
La colección Endebate es el hogar de aquellos textos breves que presentan una opinión, defienden una actitud o cuentan una historia, pero son más un aperitivo que un banquete, estimulan la conversación más que saciarla e inician un festín (que no clausuran). Como los mejores bocados, entran por los ojos y dejan un largo poso en el paladar.
Martín Caparrós es un periodista y escritor argentino. Comenzó su carrera periodística en el diario Noticias en 1973, en la sección policial, a cargo de Rodolfo Walsh. En la dictadura, abandonó el país y se exilió en Europa: se licenció en Historia en la Universidad de París; más tarde vivió en Madrid, hasta 1983. Tras el retorno de la democracia a Argentina, regresó a Buenos Aires. Vive en España y publica sus columnas en El País de Madrid y el New York Times.
"Imagino que la persistencia de la religión tiene que ver con un mundo donde miles de millones sufren lo suficiente como para necesitar la ayuda de algún poder superior. No piensan -en general no piensan- que ese dios o dioses que adoran son los responsables de este mundo lleno de maldad y de dolor. "
Brevísimo tratado de ateología redactado desde el humor y la ironía. Primer libro que leo de Martín Caparrós y seguro que no será el último.
El problema de lo académico es que homogeniza todo. A veces tendemos a ir a lo seguro, a lo que sabemos que funciona y a lo que está claro. Quizá dejamos cierta autenticidad y sinceridad por algo más aséptico e impersonal. Y claro, tiene sus ventajas, es más impersonal y vamos a lo que importa. Se progresa más, pero a veces se divierte uno menos como escritor y como lector. Todo tiene coste de oportunidad, por eso no es malo que exista el ensayo.
Habiendo leído o empezado a leer otras obras del autor se nota bastante su estilo. Por ejemplo como interrumpe sus parrafos con paréntesis o como usa "Ñamérica" para latinoamerica. Es un libro de ensayo de pies a cabeza, y lo agradezco porque hacía tiempo que no leía uno como tal y tan breve. Es refrescante también la temática y el tono con la que lo aborda. El autor defiende un ateísmo que ahora podemos ver como bastante clásico, casi anticuado. Muy parecido al de los cuatro jinetes del ateísmo a comienzos del 2000.
Es refrescante para mí porque quizá llevo mucho leyendo y viendo visiones más matizadas y amplias de la religión, por tanto me parece bonito y hasta nostálgico encontrarme con algo así, tan directo y contundente. No obstante siento que no puedo comprar del todo el discurso. Hay muchos elementos que se van acumulando y me hacen decir: No.
Para dar algunos ejemplos: -Negar categóricamente que pueda haber religión en animales al vincularla a creencia explícita con lenguaje de por medio. Algo curioso porque justo horas antes me vi este vídeo: https://youtu.be/irZt_Je-F70?si=qkqfH... -Vincular demasiado religión y miedo a la muerte, algo muy occidental y actual. -Centrarse en la religión como algo que meramente prohibe y no como algo que también posibilita y da sentido. -Visión muy maniquea y simple entre religión y dominación. -Hipotesis muy simple sobre el origen del monoteísmo. -Visión claramente sesgada por las religiones abrahamicas sobre la relación entre religiones como algo que deben luchar entre sí.
Con todo, prefiero esos fallos a leer a un creyente refinado. Además su estilo es sumamente bueno y hace todo demasiado fácil de leer.
Como recuerdo me quedo con que los ateos todavía somos una minoría. Y que combatir por el ateísmo no es algo menor, es un combate básico de la razón que todavía tenemos pendiente por acabar desde hace muchísimos años (te recordamos Meslier). Si no damos convencido a la gente de la falsedad de ideas tan extrañas como las de las religiones, ¿como vamos hacer con ideologías políticas igual o más peligrosas?
Me encantó leer este ensayo desde la incomodidad porque va en contra de mi fe, concebir una sociedad donde el modelo de conocimiento sea el científico y no el dogma, un mundo en revisión constante. Te deja pensando Martin Caparros, "ideal" para leerlo un día como hoy, el día de la Inmaculada Concepción.