El nuevo trabajo de Javier Sáez Castán desprende un delicioso aroma vintage por los cuatro costados, tanto en el elaborado apartado gráfico como en el tématico, que es a la vez homenaje y parodia de toda una época. Extraños rinde tributo a los viejos cómics, a la Hammer y a las películas de serie B de los 50 y los 60, y, en especial, a la figura de Vincent Price, invitado especial y maestro de ceremonias. Ante nuestros ojos, y en un auténtico festín de nostalgia pop, irán desfilando las más inconcebibles y variopintas criaturas, inmersas en las situaciones más inverosímiles. Una gigantesca babosa de color rosa que, como todo monstruo que se precie, sólo sueña con poder destruir ciudades, sembrar el pánico y devorar humanos tranquilamente, y hacerlo con dignidad, sin que sus víctimas se rían de ella o quieran abrazarla debido a la simpática e inesperada tonalidad de su piel; un gusano escocés en paro que es la vergüenza y la deshonra de todo Edimburgo, y de su clan en particular, se ve convertido de la noche a la mañana en el terror de la región debido a una desafortunada visita al peluquero —y a la prosopagnosia de sus vecinos—; un actor marciano, totalmente adaptado a la vida terrestre, deberá salvar a la humanidad de las ansias de conquista de sus paisanos imperialistas, aunque para ello tenga que exterminarlos. Castán nos presenta una entrañable galería de inadaptados, y para ello se centra en la figura paradigmática del Otro: el monstruo, para reflexionar con gran sentido del humor e ironía acerca de lo extraño y sus límites, la tensión entre identidad y diferencia, lo conocido y lo desconocido, sobre lo que supone ser «normal» en un mundo que es raro en esencia, hasta el punto de que son los engendros, las anomalías que protagonizan estas páginas, los únicos que parecen actuar con algo de cordura. - See more at: http://www.sextopiso.es/7410-extranos...
Nace en 1964 en Huesca, España. Desde pequeño escribía y dibujaba cuentos y, le gustó tanto hacerlo, que ahora se dedica a tiempo completo a crear historias. Es licenciado en bellas artes en la especialidad de dibujo, ha trabajado como ilustrador para la Universidad y el Ayuntamiento de Alicante, entre otras instituciones y empresas de publicidad. Sus libros le han merecido varios premios y han sido traducidos a muchos idiomas. Tiene tres hijos, ha publicado más de tres libros y ha plantado más de tres árboles. Premio Nacional de Ilustración 2016.
Muchas de las mejores películas de monstruos coinciden en que muestran a esos seres como marginados de la sociedad y, además, nos recuerdan que perfectamente ellos podríamos ser nosotros si hubiésemos tenido otras circunstancias. De eso, con mucho humor, ironía y referencias habla EXTRAÑOS.
Este cómic, que tiene el formato de una revista antigua, nos presenta un programa conducido por un misterioso presentador que nos narra tres historias monstruosas. El libro camina entre el homenaje y la parodia y, entre sus referencias televisivas y al cine de serie B, hace un importante ejercicio de estilo que se materializa en unos diálogos que parecen directamente extraídos de un programa de sucesos misteriosos de la TV de los sesenta, y en unos dibujos que, casi como grabados atemporales, nos hablan de un mundo (de un cine, de una TV…) que ya no existe.
Es muy bonita la forma en la que se humanizan estos monstruos y en la que se nos recuerda que, de alguna forma, todos somos algo monstruosos.
Este comic, presentado por vicent price de hecho, nos cuenta la historia de famosos monstruos del cine B de los años 50 o 60, pero en sus vidas fuera la gran pantalla. Si les gusta este tipo de cine, les van a encantar estas historias llenas de ironía.
Javier Sáez Castán Ilustrador y escritor español especializado en libros para niños y libro álbum. Estudió Bellas Artes, especialidad de Dibujo por la Universidad Politécnica de Valencia, España, para después establecerse como ilustrador en la provincia de Alicante nos presenta su excelente EXTRAÑOS tres sorprendentes y monstruosas historias —presentadas nada menos y nada más que por Vincent Price— que van de lo absurdo a lo más absurdo con una maestría inigualable y con dibujos que hacen alusión a muchas obras populares del pasado (incluído un póster de cortes de pelo para hombre que desde siempre había yo visto en mi peluquería en Parral)... No se lo pueden perder.
............................ El nuevo trabajo de Javier Sáez Castán desprende un delicioso aroma vintage por los cuatro costados, tanto en el elaborado apartado gráfico como en el tématico, que es a la vez homenaje y parodia de toda una época. Extraños rinde tributo a los viejos cómics, a la Hammer y a las películas de serie B de los 50 y los 60, y, en especial, a la figura de Vincent Price, invitado especial y maestro de ceremonias. Ante nuestros ojos, y en un auténtico festín de nostalgia pop, irán desfilando las más inconcebibles y variopintas criaturas, inmersas en las situaciones más inverosímiles. Una gigantesca babosa de color rosa que, como todo monstruo que se precie, sólo sueña con poder destruir ciudades, sembrar el pánico y devorar humanos tranquilamente, y hacerlo con dignidad, sin que sus víctimas se rían de ella o quieran abrazarla debido a la simpática e inesperada tonalidad de su piel; un gusano escocés en paro que es la vergüenza y la deshonra de todo Edimburgo, y de su clan en particular, se ve convertido de la noche a la mañana en el terror de la región debido a una desafortunada visita al peluquero —y a la prosopagnosia de sus vecinos—; un actor marciano, totalmente adaptado a la vida terrestre, deberá salvar a la humanidad de las ansias de conquista de sus paisanos imperialistas, aunque para ello tenga que exterminarlos. Castán nos presenta una entrañable galería de inadaptados, y para ello se centra en la figura paradigmática del Otro: el monstruo, para reflexionar con gran sentido del humor e ironía acerca de lo extraño y sus límites, la tensión entre identidad y diferencia, lo conocido y lo desconocido, sobre lo que supone ser «normal» en un mundo que es raro en esencia, hasta el punto de que son los engendros, las anomalías que protagonizan estas páginas, los únicos que parecen actuar con algo de cordura.
Tres historias monstruosas presentadas por un invitado muy especial: Vincent Prince. Historias a mitad de camino entre los collages de Ernst y Muchachada Nui. Diversión en tres colores: rosa, azul y verde. Mi historia preferida, la última, porque un monstruo verde de Sorax5 puede asimilar los valroes americanos, que todo el mundo sabe que son los buenos.
Si al atractivo inherente de los enigmas de otro mundo en la ciencia ficción de los años 50 le sumas la estructura y pátina irónica de sus contemporáneas revistas de EC Comics, y lo salpimentas todo con un humor ácido, irónico y de bloques de texto pretendidamente pretenciosos, obtendrías una idea de lo que ocultan las páginas de los Extraños de Javier Sáez Castán.
Publicado originalmente hace una década en Sexto Piso, el cómic que ahora recupera Barrett es una gamberrada deliciosa con Vincent Price como maestro de ceremonias. Tres historietas en blanco y negro atravesadas por un color que, de un modo u otro, juega también un papel decisivo: la monstruosa criatura cuya destructiva llegada es motivo de burla porque su piel es de un insolente color rosita; una lamprea pusilánime a la que solo empieza a tomarse en serio cuando adopta un tono azul de horror de las profundidades; o un actor alienígena que tratará de impedir la invasión de sus verdes compatriotas.
Si a estas historias les buscamos, además, el componente humano tras la marginalidad de la figura del monstruo, el diferente, el extraño, se añade una capa extra de interés a esta lectura ligera. Pero el argumento de estos relatos es apenas una excusa para que Sáez dé rienda suelta a su dibujo retro, entre aquellas revistas y cartelería de películas de monstruos de mediados del siglo XX y el arte de un Bernie Wrightson caricaturesco. Esto, junto a la prosa autoconsciente en narración y diálogos y a las situaciones absurdas que devienen descacharrantes, hace de Extraños un cómic que tiene más que justificada su recuperación.
El horror siempre surge de una palabra que usamos mucho: LO EXTRAÑO. Y en este libro esa palabra cobra mucho significado, ya que los seres humanos nos encanta lo extraño, pero al tenerlo enfrente nos morimos de miedo y salimos huyendo.
¿Para qué leer extraños?
1.Por que es una combinación perfecta entre ciencia ficción, extraterrestres y criaturas rastreras dentro de un universo espeluznante. 2. Cada historia presentada en extraños te remonta a pesadillas nocturnas, donde la irreverencia, la locura y la fascinación a lo desconocido, te llevaran a una experiencia perturbadora e inquietante. 3. Los personajes del mal en esta ocasión son demasiado originales, desde una babosa rosa, a un gusano gigante que convive con un poblado y terminar con un hombre pez que viene de otro planeta. 4. Me encanta la idea del libro que menciona que el ser más extraño somo nosotros mismos "los humanos".
Lo malo: A veces siento que los finales eran muy abruptos y pudieron explotarlos más. Sin embargo, si algún día soñaras con estas situaciones, te aseguro que te despertarías con un grito y sudor frío.
Ya desde su portada, un gran ojo nos observa. Acechados, sin saber muy bien si esos Extraños de Javier Sáez Castán somos nosotros o las criaturas monstruosas que pueblan sus páginas. No en vano, desde Lovecraft hasta Richard Matheson, esa confusión entre el horror exterior e interior ha animado uno de los sentimientos más arraigados en la literatura fantástico: el extrañamiento. La falta de pertenencia que funciona como palanca de acción para conectar al género con su entorno, a los síntomas con su contexto. Esa sensación de no saber si somos nosotros los que nos despegamos de la realidad o es esta, excesiva y desequilibrada, la que se despega de nosotros.
Extraños, pese a todo, nunca abandona un tono ligeramente burlón, de tren de la bruja o gabinete de doctor chiflado que apela al buen criterio del lector para dejarse llevar por sus hojas. Sáez Castán organiza el viaje con un maestro de ceremonias propio del acervo cultural del cine de terror: Vincent Price. El que fuera Dr. Phibes o Roderick Usher se convierte en guía de lectura de los tres relatos que componen el libro, en esa estructura episódica tan afín a aquellas películas producidas durante el apogeo del género. De hecho, su autor no duda en esparcir pequeños guiños en forma de situaciones -esos domingueros que, capítulo tras capítulo, se topan de bruces con el monstruo-, personajes -un Peter Lorre, época vampiro de Dusseldorf, reflejado en el cristal de una tienda- o espíritu literario. Ante todo, Extraños tiene también algo de celebración de unos viejos tiempos diluidos, casi desvanecidos, en nuestra época contemporánea. Así lo describe el dibujo y, sobre todo, el astuto uso del color. Mientras el primero aporta un tono nostálgico y pop, que hace patente el aire del tiempo, el encanto de los páramos o de las metrópolis que protagonizaban aquellas películas; el segundo se utiliza para destacar el elemento ajeno, eso extraño que penetra en una realidad monocromática, cortada por la misma pauta estética, que reacciona con estupor frente a la rareza que arrastra consigo una estela de color.
Una babosa, un gusano y una criatura anfibia. Cada uno, a su manera, fue un activo valioso en la cartera de las producciones clásicas del terror; un pequeño mito que desataba la imaginación febril de un adolescente y la crítica velada sobre un determinado ordenamiento social. Extraños nos recuerda el potencial subversivo del género al descubrir tras cada uno de sus tres relatos ese horizonte de imposturas y falsas apariencias que emerge en nuestro presente. En el primer episodio un monstruo rosa ataca una ciudad como Nueva York, extiende el caos entre sus zonas nobles, hasta que una niña desarma su amenaza al conceder a su color esa ingenuidad infantil con la que mira al mundo. Como una oda sobre la exclusión social, Sáez Castán dibuja con ironía esa fina barrera, pueril de tan prejuiciosa, que determina el límite entre la marginación y la integración. O cómo nuestro temperamento, tan poco permeable al cambio, nos hace renuentes a aceptar la diferencia, entregándonos con saña a su destrucción o, para el caso, a su transformación en algo tan monstruoso como, en definitiva, inofensivo y digno.
Como si se tratase de un catálogo de enfermedades sociales, Sáez Castán pervierte el relato del monstruo del Lago Ness para entregarnos una historia sobre la marginación y, en especial, esa obcecación por retratar unidimensionalmente a las personas. Sin relieve, sin margen de mejora, como compartimentos estancos dentro de una multitud. Aquí es un gusano que, afectado por la irrelevancia social de su identidad, se somete a una pequeña intervención de maquillaje y peluquería fruto de la cual deviene un monstruo. Un extraño, pese a ser el mismo, para los demás. La piel fina de nuestro alrededor, nos dice su autor, supone la mayor fábrica para construir criaturas espantosas. Basta con salirnos un poco por la tangente para desfigurar el insufrible costumbrismo y la rutina mortal que nos embalsama, de una vez y para siempre, en el mismo rol.
En Hollywood, la fantasía era el elemento preferido para generar producciones serializadas, repeticiones de una misma fórmula que estiraban como un chicle las posibilidades comerciales de un personaje. Una criatura marina, como la de la laguna negra, es el tercer protagonista que convoca Price/Sáez Castán en su peculiar museo de los extraños. Un falso héroe en la ficción que, sin embargo, lo es en la realidad. Una trama en la que el mundo está a punto de sucumbir ante el peligro intergaláctico, pero en la que su autor pone el acento en la mirada pasiva, prácticamente bobalicona, de una humanidad ajena a lo que ha sucedido. Como si nada fuera con ellos, blindados tras una campana de cristal impermeable a cualquier clase de ficción, a cualquier tipo de elemento extraño. Aburrida y aborrecible, como un mes en el que todos los días son domingo. Como si, en fin, el único personaje cuerdo fuese esa criatura marina que salva a la tierra de su extinción.
Frente a su nostalgia, que tan pronto picotea del imaginario de la Hammer como del arte pop, Extraños erige un apasionante discurso sobre la diferencia y la identidad. Casi todos los monstruos, los reales y los imaginarios, poseen una raíz que los pone en contacto con alguno de los problemas que azotan nuestro presente. Quién sabe, en algún momento también nosotros podemos serlo ante la mirada del otro, del colectivo o de la sociedad. Sáez Castán, entre la distancia irónica y la reflexión sentida, ha sabido extraer del acervo cultural que sirvió como educación en nuestra infancia el potencial subversivo de todo relato sobre la diferencia: ese que, cada vez que surge el temor, nos invita primero a echar un buen vistazo al espejo. Ese ojo que nos observa y nos incomoda, que nos pone en la duda de saber si en verdad no somos nosotros los extraños.
Vincent Price siempre ha sido uno de mis favoritos, y estas historias tienen un aire vintage de ciencia ficción serie b una gama pequeña de monstruos del espacio, de lagunas, etc. Recuerda a todos esos viejos programas de televisión, a plan 9 enel espacio exterior. Me encantaría que se hiciera una serie de libros o uno muy grande con diferentes relatos de este tipo.
La editorial Barrett ha recuperado esta maravilla de Javier Sáez, un cómic de monstruos y rarezas, de extraños de serie B que dan mucha risa porque tan desconocidos no son, que yo a Vicent Price, al monstruo del lago Ness y al que sale en la ultima página del libro los conozco de toda la vida. Especialmente al que sale en la última página, el peor de todos.