Edición.
La portada no me hace mucha gracia, pero es condenadamente llamativa. No os miento si os digo que tuviera donde tuviera el libro en mi habitación, como la cara de Fay estuviera hacia arriba mis ojos iban a ella sin que me diera cuenta. Este es un libro grúa, os aviso, ¿qué quiere decir eso? Que hace falta una grúa colgada del techo que lo sujete para leer en la cama. ¡No veáis como pesa! El trabajo de corrección está muy bien, al margen de una erratilla o dos no he encontrado nada que apuñale los ojos, lo cual agradezco mucho. Luego hay un pequeño detalle, que no es que sea relevante, pero a mí personalmente no me gusta, y es el color de las páginas: blanco, completamente blanco, tipo folio. Le tengo tirria a las páginas así, pero la fuente de la letra si me ha gustado.
Trama.
A pesar de que se esboza una intriga política en esta primera parte (que imagino irá desarrollándose y enredándose más en las siguientes), la trama se centra mucho más en los personajes, en cómo les afecta lo que están viviendo, que en sucesos emocionantes y giros argumentales.
Estilo.
Ambas autoras tienen un estilo muy similar, indistinguible diría yo, lo cual es perfecto para un libro escrito a cuatro manos. La forma es algo recargada, muy apropiada para el tema de los cuentos.
Hay una sobreabundancia de reflexiones explicativas que, especialmente durante los diálogos, me han fastidiado completamente la lectura. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que entre intervención e intervención de diálogo, por regla general, los personajes suelen pensar sobre lo que están diciendo, lo que van a decir, lo que han dicho o va a decir el otro, o se ponen a recordar, vamos, a pensar, y esto creo que corta muchísimo la dinámica de un diálogo, sacándote de la escena (a mí al menos me ha costado mucho imaginarme a los personajes dialogando con normalidad con interrupciones de sus inconscientes a cada tanto). Además de que rompe la dinámica, creo que cae en la redundancia, ya que te reitera pensamientos, ideas, situaciones, etc. de las que se ha hablado ya o que el propio lector puede deducir perfectamente del diálogo. Quiero decir, si en una escena hay un personaje que habla con nerviosismo por algo que le ha pasado previamente (y que ya se ha explicado en páginas anteriores) no es necesario, según lo veo yo, introducir párrafos reflexivos diciendo de nuevo que está nervioso y reiterándonos el por qué. Creo que el libro habría ganado mucho sin que todo esté tan mascado, dejando que el lector interprete más y saque sus conclusiones.
Esto, amigos míos, es difícil de conseguir, soy consciente. Explicar las cosas en exceso es también un problema que tengo yo, pero bueno, para eso está la práctica, para mejorar.
Personajes.
Aquí podría soltar la parrafada del siglo porque hay muchos y de todos podría decir algo, pero intentaré moderarme. Yo he tenido un pequeño problema con los personajes de este libro, ya que los que salen menos son los que me han gustado y los que salen más no han encajado conmigo. Antes de entrar en preferencias personales diré que están todos bien construidos y sus acciones son justificadas. Es raro encontrar personajes bien construidos en literatura juvenil, así que, enhorabuena, muchachas.
Rápidamente diré que Eirene y Seaben me han resultado muy insoportables, no les he visto chicha ni encanto de ningún tipo, no han encajado conmigo, vaya, me aburrían y, teniendo en cuenta que son los que más aparecen, mi desesperación al ver que no salían los que a mí me gustaban ha sido notable durante la lectura. Además, ellos dos junto a Drake forman un triángulo amoroso (no considero que esto sea spoiler ya que se ve venir casi desde el principio, si consideráis que es spoiler decídmelo y lo quito), y creo que los triángulos amorosos, después de los abejorros y el potaje de habas, son lo que menos me gusta del multiverso.
Drake al principio me resultaba un poco pedantillo, todo el día bebiendo los vientos por su música y luego prendándose en un plis plas de Eirene, pero con el tiempo empezó a caerme más simpático. Me ha dado un poco de pena, no sé, no es mal chaval xD
Mi pobre Fay, que ha salido muy poco, para mí ha sido la mejor. Es una niña mimada y caprichosa, y asustadiza, pero es que yo la entiendo y me da mucha pena, y luego con el zas en toda la boca que les da a todos ya me declaré fan. Y el epílogo... Joder, eso sí que me ha gustado mucho, ha sido como en las películas *-*
Luego está Lowell, que es un picaruelo muy achuchable y su hermana Lya que es Lady Creepy (yo quería que hubiera incesto, me lo habría pasado genial, pero sé que no caerá esa breva), y Mab, la super mala malísima que yo me imaginaba como Angelina Jolie en Maléfica.
En definitiva, ha sido un libro que no he disfrutado todo lo que podría haberlo hecho por dos motivos muy claros: no he aguantado a los dos personajes que más han salido y la sobreabundancia de reflexiones me ha cortado el rollo muchísimo. Al ser un libro tan largo, los puntos malos han ido acumulando energía chunga y me ha costado terminar la lectura por culpa de ellos, la verdad. Aun así, debo reconocer que es un libro juvenil diferente a lo que se suele ver últimamente, más trabajado y con personajes bien construidos a pesar de que puedan gustarte o no.