Nací un miércoles 13 de marzo de 1918, a las nueve de la mañana aproximadamente, en la calle de Guanajuato, no en la histórica y hermosa ciudad protagonista urbana de nuestra Independencia. Como en la época en que vi la luz por primera vez no se acostumbraba que las matronas alumbraran en ningún sanatorio u hospital, mi madre me dio la vida en la casa número 82 de dicha rúa.
De 1923 a 1932 cursé la Primaria y Secundaria en el Colegio Alemán Alexander Von Humboldt, Estudié el Bachillerato en Ciencias Filosóficas, Jurídicas y Sociales en el Colegio Francés "Morelos" de los Hermanos Maristas de 1933-1934.
Cursé los estudios de Derecho en la Escuela Nacional de Jurisprudencia de la UNAM de 1935 a 1939. El 14 de marzo de 1940 obtuve el título de Licenciado en Derecho en la entonces Escuela Nacional de Jurisprudencia de la UNAM con la tesis intitulada "La Supremacía Jurídica del Poder Judicial de la Federación en México", publicada en "Anales de Jurisprudencia" (Año IX, Núm. 3, Tomo XXXII).
De 1940 a 1944 fui profesor de Civismo e Historia de México en el Tercer año de Secundaria en el Instituto Franco Inglés para Señoritas. En mayo de 1946 fui designado Profesor de la Materia "Derecho Constitucional" (Segundo Curso) en la Escuela Libre de Derecho, cargo que desempeñé hasta el año de 1955, inclusive. Desde el 1o. de junio de 1947, hasta la actualidad y sin interrupción alguna, desempeño las cátedras de "Garantías" y de "Amparo" en la Facultad de Derecho de la UNAM. De 1943 a 1951 desempeñé el cargo de Jefe del Departamento Jurídico de Afianzadora Mexicana, S.A. (Antes Montenal).
En Abril de 1951 fui designado por el H. Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, Juez Segundo de Distrito del Distrito Federal en Materia Administrativa, cargo que desempeñé hasta el 12 de junio de 1954. El 31 de enero de 1952 el Consejo Técnico de nuestra Facultad me otorgó la titularidad en la cátedra de "Garantías y Amparo", habiéndome eximido del examen de oposición con fundamento en lo dispuesto por el artículo 64 del Estatuto Universitario entonces vigente.
En mayo de 1974 obtuve el grado de Doctor en Derecho de la UNAM, habiéndoseme conferido Mención Honorífica y la más alta distinción denominada "Magna Cum Laude", y habiendo recibido, por los estudios respectivos, la Medalla "Gabino Barreda". El 8 de abril de 1987 el H. Consejo Universitario me nombró PROFESOR EMÉRITO de la Facultad de Derecho de la UNAM.
El derecho nace de la necesidad de regular la convivencia de los individuos dentro de la sociedad. En esta pequeña obra Burgoa nos enseña la importancia del derecho, asi como la importancia de ejercer la abogacía con sabiduría y pasión, cosa que en México desgraciadamente esta dañada por muchos simuladores del derecho, sin embargo, aun se esta a tiempo de cambiar esa situación, creando buenos juristas desde la licenciatura.
Buena perspectiva de la vida del jurista desde el punto de vista de Ignacio Burgoa. Muy recomendable para personas que no saben si quieren estudiar derecho.
Es complicado de leer, sí, no lo voy a negar. Aun más cuando es uno de los primeros libros que te piden leer en la carrera, cuando tienes el mínimo vocabulario de la profesión, pero al final sabe transmitirte el mensaje y te hace pensar si realmente quieres ser un jurista o un simulador del derecho.
Recomendable si se tiene la intención de estudiar la licenciatura en derecho. En este libro Don Ignacio Burgoa Orihuela abunda sobre las diferencias entre el jurista, el abogado que vive con verdadera pasión su profesión y el simulador del derecho, aquel que no es ni abogado, ni juez, ni maestro. El lenguaje puede parecer un poco técnico, pero es muy útil para comenzar a familiarizarse con algunos términos propios de este campo de estudio.
Me gustó mucho la pasión que le puso el autor y las citas textuales que complementan el libro.
Me costó un poco de trabajo en un inicio porque contiene muchos tecnicismos y creo que debes tener un bastó conocimiento pero de ahí en fuera me gustó bastante.