Fue un sentimiento absoluto de nostalgia el que me hizo comprar el libro. Cuando vi el título me sorprendí por un momento y luego recordé los días en que mi papá nos llevaba a comer al restaurante “La Opera “en las calles de Serapio Rendón, hace cincuenta años. Atravesando la calle, en una esquina, había una librería; en sus vitrinas se exhibían los libros. Creo recordar haber visto en esos aparadores una edición de las mil y una noches, que mi papá compró y nos leía.
Alguna tarde, después de comer, cruzamos la calle y entramos a la librería. Mi papá nos ofreció comprarnos algún libro, mi hermano escogió: “Tarzán de los monos” y yo “Tarzán en el centro de la tierra”, ambos de Edgar Rice Burroughs. Para esas fechas los dos eramos ya expertos en las aventuras de Tarzán, gracias a las matinées del cine “Cosmos” y a las actuaciones de Johnny Weissmuller, pero ver en las páginas de los libros, la historia del avión en el que vuelan los papás de Tarzán y que se accidenta encima de la selva, era distinto. La imaginación se liberaba de las inevitables restricciones que le impone la “realidad cinematográfica” y los personajes cobraban vida en nuestras mentes.
Hasta antes de leer o releer en éstos días la historia, siempre pensé que ese era el primer libro que yo había leído completo, pero la verdad es que ya lo dudé; no recordaba nada del libro, salvo dos cosas: El título y que en el idioma de los gorilas del centro de la tierra, ¿te rindes? se dice: ¿Ka-goda?.
Yo leía el libro en el día, en los momentos que tenía libres y por las noches mi papá lo leía también. Había en el libro dos señaladores indicando donde íbamos cada uno. En el día yo me apresuraba a tratar de alcanzar la marca del separador paterno y por la noche éste se volvía a alejar del mío. Me acuerdo haber platicado con mi papá de la lucha de Tarzán con los gorilas subterráneos y de la impresión que me hacía la palabra ¿Ka-Goda?, ¿Te rindes? e imaginar a Tarzán vencido. Ese recuerdo único y el título de libro son los que perduraron casi medio siglo en mi memoria.
La historia que platica el libro, en realidad no es extraordinaria, literariamente hablando, es mas bien un poco inocente. Se inscribe en la tradición de una serie de relatos fantásticos acerca de supuestos mundos en el interior de la tierra. El relato de Burroughs sigue la idea de que hay en el polo norte un orificio que permite penetrar al interior de la tierra y que ahí existe un mundo semejante al nuestro, alumbrado por un sol interior sin movimiento, lo que impide la existencia del día y la noche y por ende un conteo del tiempo basado en días, meses y años.
Pellucidar, el mundo interior que nos describe Burroughs, es un mundo primitivo y salvaje donde conviven, con el hombre, animales de distintas eras geológicas: los grandes reptiles del secundario y los mamíferos enormes del terciario. Hay, en Pellucidar, diferentes tipos de seres humanos, los gorilas con lenguaje, sagoths; los gilaks, que son una especie de hombres de las cavernas, que habitan en el país de Zoram y los korsars, piratas que llegaron del mundo exterior, generaciones atrás. Existen ademas reptiles humanoides, los horibs, capaces de cabalgar en los gorobors, una especie de lagartos velocísimos.
Los horibs dominan cierta región de Pellucidar, la que esta cerca de la llanura de Gyor Cors. Los Korsars dominan otra, la ciudad de Korsar y tiene prisionero a David Innes científico que, llegado del mundo exterior, se convirtió en emperador de Pellucidar. Existen en la geografía de Pellucidar otras regiones como Clovi, Pheli y las cordilleras de los Thipdar.
Rescatar a David Innes de los Korsars es el motivo de la expedición al centro de la tierra, en la que participa Tarzán, cuya presencia en el grupo no queda muy bien justificada en la obra. Un buen día se planta en medio de la Jungla un Estadounidense, Jason Gridley, para pedirle a Tarzán que lo acompañe al centro de la tierra a rescatar a un explorador – David Innes- que ha sido hecho prisionero por unos piratas que viven en ese submundo.
Tarzán acepta, no se sabe bien por que, construyen en pocos meses un dirigible, el O-220 de 300 metros de longitud por 50 de diámetro, que funciona no por un aire menos denso que la atmósfera alimentado en el interior del globo, sino por hacer el vacío dentro de unos contenedores hechos de un metal “más liviano que el corcho y más resistente que el acero”, descubierto por una tribu lacustre de las montañas de Wirambazi y hecho del conocimiento de Tarzán por su amigo, el científico Erich Von Harben. .
En seis meses el grupo de exploradores consigue construir el O-220 para lo cual monta una mina de Harbernita, nombre que recibe el novedoso material a partir del nombre del científico. El libro no entra en los detalles ni de la explotación de la mina ni de la construcción del dirigible, limitándose a decir que merecerían un volumen por si solos.
Volando en el O-220 los expedicionarios llegan al polo, encuentran la entrada al mundo interior y descienden a Pellucidar.
En su primera salida exploratoria, Tarzán cae en una trampa puesta por los sagoths. Un grupo sale en su rescate y en el intento sus miembros están a punto de morir aplastados por una estampida de enormes animales que huyen de la manada de tigres dientes de sable, que los acorralan.
En su huida el grupo de rescatistas se dispersa y se pierden, pues los instrumentos de navegación terrestres, como la brújula, no funcionan en Pellucidar, además no hay noche y el sol no cambia de posición, con lo cual resulta mas difícil orientarse.
Gridley, que encabezaba el grupo de rescate y que después de la estampida queda separado de él, logra volver al dirigible y reinicia la búsqueda del hombre mono, sobrevolando el paisaje de Pellucidar en un avión que habían llevado en el dirigible. El avión es derribado en pleno vuelo por un monstruo volador y Gridley se salva al lanzarse en paracaídas.
A partir de ahí el libro va narrando en capítulos alternados las dificultades de Tarzán y de Gridley, quienes van enfrentando y solventando una serie de peligros sucesivos. Tarzán escapa de los gorilas y es raptado por un Thipdar, reptil volador, atacado por un oso, hecho prisionero de la tribu de Clovi, luego de los Horibs y de los Korsars.
Por su parte Gridley encuentra a Jana, “La flor roja de Zoram” cuando es atacada por los hombres de la región de Pheli que la persiguen para hacerla su mujer. El norteamericano mediante el uso de las armas de fuego, libera a la mujer de ese ataque y del de las bestias salvajes, Jaloks, que la amenazaban. Durante el camino que juntos realizan, ella para regresar a Zoram y él para buscar a sus compañeros, ella le va enseñando a él, el lenguaje de los Gilak.
En ésta historia de amor que va surgiendo entre un estadounidense sofisticado del siglo xx y una bella salvaje, que come carne cruda con las manos, encuentra Burroughs motivos de reflexión sobre el amor, la sencillez, la sofisticación, el orgullo, la coquetería, la hombría y la feminidad.
Gridley se siente atraído por la hermosa salvaje, pero no se permite el sentimiento que va naciendo en él, por considerarlo indigno de un hombre moderno. Jana al percibirlo se siente humillada y decide separarse de Gridley, quien la persigue a través de una orografía inhóspita en la que Jana se mueve con mucho mayor soltura. Una lluvia, como no existen en la tierra, inunda los cañones por los que avanzan y Gridley pierde el rastro de la mujer que persigue. Ella al creelo muerto lo llora, pero cuando, capítulos más tarde, lo reencuentra sigue muy ofendida con él, exigiéndole que se aleje de ella.
Tanto en las aventuras de Tarzán, como en las de Gridley van apareciendo otros personajes. Son importantes Tar-Gash, el gorila que ayuda a Tarzán a escapar de los sagoths, Thoar, el hermano de Jana, que es salvado de la muerte por Tarzán y luego reencontrado por Gridley. Ovan, el hijo del jefe de la tribu de los Clovi, que es salvado por Tarzán de morir devorado por un oso y que facilita después la fuga de Tarzán y Jana de la caverna de los Clovi. Lajo, el Korsar, que sobrevive al ataque de los Horibs y que junto con Gridley es hecho prisionero, por estos reptiles humanoides y Muviro, el jefe de los guerreros Waziris, que acompañan a Tarzán en ésta aventura.
Hacia los capítulos finales del libro, los relatos se van volviendo convergentes y los grupos dispersos de exploradores van a reencontrarse. Queda por resolver al final, la relación de Jana con Gridley, para lo cual resulta muy conveniente el que Von Horst, uno de los miembros de la expedición que salió al rescate de Tarzán, no aparezca. Ésto obliga a Gridley a permanecer en Pellucidar para buscarlo y a Jana la convence de acompañar a Gridley en su búsqueda.y no regresar a Zoram.
El libro es una novela de aventuras en un mundo fantástico, donde poco importa la verosimilitud de los hechos, lo que cuenta es que el autor mantiene el interés de los lectores con la descripción de paisajes y hechos extraordinarios y con las reflexiones que se permite hacer al comparar la vida salvaje de Pellucidar con nuestra civilización en la superficie de la tierra.
Una lectura agradable y sin pretensiones para los jóvenes y para uno que otro adulto nostálgico, que quiera recordar, por lo menos, cómo se dice: ¿te rindes? En el idioma de los sagoths.