Opinión general
Eugenio Prados es un autor especializado en el misterio, cuenta con varias obras centradas en el suspense. Como no podía ser de otra manera, La tienda secreta es una de ellas. Esta novela cuenta con una secuela, La tienda secreta 2: Misterio en Roma, y una precuela, La tienda secreta: orígenes.
Lo primero que hay que decir sobre esta novela es que, además de corta, es entretenida, por lo que si se quiere leer un libro y no se dispone de mucho tiempo, es ideal, ya que se lee de una sentada. Está ubicada entre Alicante, España; Nyons, Francia; y Praga, República Checa. Los protagonistas se van moviendo entre estas localidades a lo largo de la trama para ir resolviendo el misterio de la muerte de Jean, el padre de Ana. No se especifica un año, pero debido al uso de móviles, probablemente sea en algún punto entre 2010 y 2015.
Una vez dicho esto, hay ciertos aspectos que me gustaría comentar sobre la obra (sin spoilers). Uno de los puntos fuertes de esta novela es el trabajo de investigación geográfico por parte del autor. Desconozco si ha estado en persona en las tres localidades en las que transcurre la historia, pero te envuelve en ellas y te va guiando por las calles, mostrando sus lados más amables y las caras más oscuras de estas.
La historia en sí también es muy original, la fina línea entre realidad y ficción hace que el lector se cuestione hasta qué punto lo que los protagonistas buscan será real o no. Alquimia, personajes históricos de dudosa existencia, objetos con supuestas propiedades mágicas y un sistema de casas de antigüedades que, muy a mi pesar, se han quedado en el tintero.
Y es que, por muy original que sea la historia, el desarrollo me ha decepcionado un poco, personalmente. Tengo varias preguntas sin resolver y dudas que podrían haberse añadido a la trama, pero que las exploraré más adelante cuando lleguemos a la opinión con spoilers.
Desde un sistema de casas antiquísimas que no se ha explorado a motivaciones personales de los personajes que no llegamos a conocer, eso hace que nos perdamos mucho del mundo que ha creado el autor y que no lleguemos a conectar del todo con los personajes. Los registros de estos mismos pueden llegar a confundir, pues hablan igual dos niños de 16 años que un hombre de 50.
Por no hablar de los romances, otro aspecto del libro que se ha quedado a medio desarrollar. A pesar de que un amor a primera vista siempre es bienvenido en una novela, la falta de conversación e interacción entre personajes solo aplana y fuerza más la trama romántica. En general, los diálogos, los personajes y la trama se quedan bastante planas, con una protagonista a la que no terminas de conocer por falta de desarrollo.
Otra cosa que comentaré más adelante es la falta de corrección en el libro. Se nota que el autor sabe escribir y que conoce las normas gramaticales y de ortografía, mas la falta de corrección o de una segunda lectura del manuscrito le ha pasado factura a la hora de avistar errores en estos dos ámbitos.
Así pues, para terminar con la opinión general, diría que es una novela que recomendaría si no se tiene mucho tiempo y se quiere leer algún libro de misterio entretenido con una trama simple, pero entendible.
A partir de aquí se hablará de la trama en profundidad, así que, si no se ha leído la novela, lo mejor es no continuar con la lectura de la reseña.
Como he dicho antes, me parece que varios aspectos del argumento podrían haberse desarrollado más o, al menos, haberles dado una explicación un poco más profunda. Lo primero, las casas. Al no haberme leído ni la precuela ni la secuela quiero dejar el beneficio de la duda a que este tema se haya explorado un poco más en ambas obras, pero en esta me he quedado con ganas de saber un poco más sobre la creación de las casas, qué tipo de objetos albergan, si hay algo más aparte de la alquimia, si las rivalidades entre casas son únicamente por negocios o si hay altercados históricos entre las más antiguas, etc. Tiene mucho juego y se podrían haber integrado a la narración de tal manera que tuviesen más importancia de la que parecen tener en la primera novela.
Al igual que los sueños premonitorios de Ana; aparecen al principio y no vuelven a mencionarse. ¿Fue cosa de una vez? Habría sido interesante ver a Ana con más de ellos, ya sea para ayudarla con sus investigaciones o para enfrentarse a los peligros que la acechan a ella y a su grupo. Quién sabe, quizá el don de Ana son las premoniciones y es lo que hace de la Casa Faure una potencia una vez ella toma el control de la tienda.
Lo que me lleva a los objetos de las casas. En este caso, Ana buscaba los anteojos de Volterra, y yo me pregunto: ¿para qué crearía alguien unas gafas que sólo muestran crímenes? Es cierto que a la trama le viene de perlas, pero si Volterra era un genio y un gran inventor, ¿no habría sido más acertado unas gafas que mostrasen el pasado en general? Y si sólo son los crímenes, ¿qué llevó a Volterra a hacerlo? Por mucho que hubiese poca información, quizá habría sido acertado añadir una leyenda que hablase sobre la motivación de Volterra de crear unos anteojos con funciones tan específicas.
Otra cuestión sobre Volterra que me dejó con el ceño fruncido fue la admiración de Lev y su novia hacia el inventor. Sí, el bisabuelo de Lev estaba obsesionado con los anteojos y con el mismísimo Volterra, pero ¿por qué quería Lev que todo el mundo supiera de la existencia del inventor? ¿Por qué pintar su nombre por todo Praga? Quizá haya una parte de la historia de Lev y de su bisabuelo que no sepamos y que sea la clave que falta para entender la motivación del adolescente.
No todo lo que voy a decir sobre esta obra es malo, de nuevo, me ha entretenido y me la he leído de una sentada, aunque me habría gustado que Prados dejase más espacio para la imaginación y deducción del lector, pues, mientras leía, me daba la sensación de que intentaba explicarlo todo al momento, cuando lo mejor que se puede hacer es mostrarlo, no contarlo. Ya nos encargaremos los lectores de entender que los turistas son marionetas de alguien.
Y hablando de mostrar, no contar, en esta historia se peca de exceso de descripciones en partes de la trama que no son tan necesarias y omisión de interacciones entre personajes. El supuesto inicio de romance entre Martín y Ana me pasó desapercibido y el romance de Aleksi y Ana salió de la nada. Si, por lo menos, hubieran tenido un poco de desarrollo y más de dos conversaciones cada uno, pues quizá no me habría quedado tan fría en ese sentido.
Hablemos de los personajes. Lo cierto es que ninguno me parece remarcable, y si tuviese que marcar un favorito sería Jean Faure, el asesinado al principio de la historia. Conocemos más de él que de los protagonistas, a los cuales no se les ha permitido evolucionar ni crecer con la historia.
Tenemos a Ana, una chica que odia su carrera y que ni se esfuerza en sacarla con un aprobado raspado sabiendo que su madre está haciendo un esfuerzo por pagar la universidad. Cuando muere su padre, al que lleva sin ver desde que tenía 4 años, decide embarcarse en una aventura y encima le sale todo rodado sin hacer mucho. Las deducciones que toma, por muy alocadas y sin fundamento que sean, son correctas. Me habría gustado poder empatizar más con ella y no ver sólo a un personaje plano y bastante egoísta.
Martín y Erika son un poco más de lo mismo. Martín ni está ni se lo espera, la verdad. Habla poco y cuando habla es para soltar una parrafada sobre algo que, para él, es obvio, aunque tampoco argumenta del todo por qué es tan obvio. Y Erika está ahí por apoyo moral y para pintar un grafiti. Al principio me gustó la actitud que tenía, pero al contar cada vez con menos diálogos y aportar menos a la trama, perdí el interés en ella.
A Bastien y Cenek no sé cómo catalogarlos. Bastien habría sido un personaje interesante si no se hubiera perdido tanto en la trama; pasó de aportar mucha información a quedar relegado a un segundo plano. Y de Cenek ya no sé ni qué decir, no le entiendo. Es un personaje que odia las casas y todo lo que tenga que ver con ellas ―aunque no adquirimos mucha explicación del por qué― y finalmente se sacrifica por el equipo para que Ana, hija de alguien a quien acabó repudiando, no sufra daños.
Y esa es otra cuestión que he visto en este libro: el sacrificio por Ana. Todos los personajes acababan dejando de lado sus ambiciones y propio bienestar por ayudar a Ana, quien no ha movido un dedo por ellos a lo largo de la trama.
Incluso Aleksi. Un villano del que no sabemos bien sus intenciones, que se acaba integrando en el grupo y que, por escuchar a una señora hablar, decide volver con su padre, el supuesto tirano, sin mirar atrás. Por un lado, ese epílogo me dio algo que sí que buscaba: un personaje con fines egoístas más allá de Ana; pero por su falta de desarrollo no termino muy bien de entender cuál fue su diálogo interno para llegar hasta esa posición.
Enriqueta y Salvador… No me lo esperaba y creo que es porque tampoco se han dejado muchas pistas en la lectura más allá de malas miradas por parte de Salvador a Ana en su único encuentro antes del asesinato del primero. Eso es todo lo que tengo que decir de ellos.
Como ya comenté más arriba, el libro está repleto de errores ortográficos y de gramática que llaman la atención. En este caso, no es porque el autor no sepa escribir ―de hecho, tiene un estilo muy bonito que, si lo pule, puede hacer de sus novelas mucho más atractivas a la hora de leer―, sino que falta revisión y corrección.
A veces, por falta de recursos, se suele abandonar la idea de contratar a un corrector que revise y corrija la novela. En estos casos, si no se puede pagar a un profesional, siempre se puede acudir a alguien de tu círculo de confianza para que lea el manuscrito y te señale los errores. Los lectores beta, además, pueden aportar ideas para la trama y comentarte qué partes les gustan más y cuáles menos.
He de decir que esto no ocurre únicamente con los autopublicados. Muchas editoriales que se llaman a sí mismas tradicionales también pecan de falta de corrección y de revisión, así que esto no ha ocurrido por ser autopublicación, sino por falta de un segundo par de ojos que le echase un vistazo.
Así pues, mi opinión más personal es que no es una novela mala, de hecho, es entretenida, como ya he dicho varias veces; lo único, cuenta con varios aspectos que hacen que el potencial que tenía la obra no supere el aprobado raspado y es una pena. No voy a juzgar al autor, este libro tiene unos años y me gustaría leer algo más actual para ver su evolución, pero, al menos en esta obra, no ha bastado con el trabajo de investigación geográfica para ganarme, necesitaba un poco más de desarrollo en las partes que he mencionado a lo largo de la reseña.
Mi puntuación final: 2’5/5.