Como los comentaristas italianos mencionaron, este libro es evidentemente francés. Que no se malinterprete mi adjetivo, realmente me refiero a que la escritura tiene muchas libertades de las que todavía no me acostumbro como lector y siento como una pequeña piedrita en el zapato de mi lectura. Es grotesco, sencillo y muestra la premisa como algo que debe tomarse con naturaleza, donde el autor busca brindarte una hipótesis del “¿qué pasaría si hubieran excepciones?” para explicar quizás, sus propios intereses. En este paisaje pintado, puedo rescatar que pone en la mesa dolencias ligadas al tiempo por su carácter efímero: la juventud, el amor, la vida misma. Creo que deja pensando al lector sobre lo que significa para un niño el amor (o interés) adulto y viceversa. Principalmente cuando este tiene una fecha de caducidad.