Las cartas literarias han sido un medio privilegiado para que los sabios de diversas disciplinas transmitan sus conocimientos a los jóvenes, ansiosos o inseguros por iniciarse en su profesión. Ahí están los celebres ejemplos de Rilke, Vargas Llosa y Siqueiros. Pero esta preocupación por compartir los conocimientos y experiencias de toda una vida no es exclusiva de escritores y artistas; también la comparten los hombres de ciencia, y tal es el caso de Federico Ortiz Quezada.
Cartas a un joven médico conjuga las dos grandes pasiones de su autor: la medicina y la literatura. A través de 28 cartas, el doctor Ortiz Quezada se manifiesta por una medicina con vocación humanista, al tiempo que reflexiona sobre el sentido último de esta profesión, sobre la naturaleza del sufrimiento y sobre la condición pluridimensional del ser humano. Asimismo, hace una severa crítica de los principales vicios de la medicina moderna: la superespecialización, la tecnificación y la burocratización.
Este libro puede leerse como una historia de la ciencia médica, cuyo foco o eje rector es la relación entre escritura y medicina, pues para el doctor Federico Ortiz Quezada ambas disciplinas persiguen el mismo fin: la comprensión del hombre y lo humano. Una y otra se complementan en la misma búsqueda.
Disfruté bastante el tiempo en el que lo iba leyendo porque dio la casualidad que iba comenzando mi último año de la carrera, rotando por pediatría, más específicamente. Me lo llevaba a mis guardias y en mis tiempos libres avanzaba un poco. Al ir atravesando por las páginas iba sintiendo cada vez más amor y pasión por mi profesión y me daba ánimos para llegar al hospital con la mejor actitud y reflexionar sobre el privilegio que tengo de estar donde estoy. ¡Bastante recomendado!
¡Es un excelente libro! el autor logra entremezclar en su narración la relación de los médicos con la escritura dándote referencias de médicos artistas a lo largo de la historia y sus obras indispensables de conocer, a su vez muy motivante si eres médico porque busca la humanización y el arte de la medicina que se ha perdido con estos tiempos actuales, en mi opinión personal es un libro que me dejó picado porque había algo que me motivaba mucho a leerlo, te remonta y motiva mucho a encontrar el arte y la pasión del médico por estar a lado del paciente y ser testigo del sufrimiento del enfermo y te recuerda la función del médico y este como la representación de la unión de la ciencia y el humanismo.
"Si ansías conocer al hombre, penetrar todo lo trágico de su destino. ¡Hazte médico, hijo mío!"
En esta novela epistolar el Dr. Federico Ortiz nos cuenta la historia de la relación Medicina-Literatura.
Para mi sorpresa al principio del libro, nos revela que muchos médicos han ejercido la Medicina y la Literatura por igual. Nombres conocidos y otros no tanto enlistados debido a que en ellos se cumple una dualidad que -lamentablemente- no todos los días vemos.
Además de los muchos consejos que nos da para acercarnos a las letras, su correspondencia está llena de verdades y aforismos otrora bien conocidos por todos los que se dedican a la noble profesión.
Así, mientras nos descubre que "la Medicina es la más humana de las artes, la más artística de las ciencias y la más científica de las humanidades" a través de toda una biblioteca que recorre buena parte de la historia de la humanidad, también nos permite entrever las complejas relaciones Médico-Paciente, Médico-Escritor, y Médico-Humano.
Sólo entonces el regreso al humanismo se nos presenta como el futuro mediato en nuestra práctica médica diaria. No ya como algo accesorio, sino más bien como un retorno completamente necesario en medio de la tecnificación y subespecialización que rigen el ejercicio de la Medicina hoy en día.
Al final, las cartas del Dr. Ortiz Quezada son una invitación abierta a integrar el buen hábito de la lectura con el trabajo médico del día a día. Y por qué no, también la escritura...