Si nos detenemos a observar las flores que se abren paso salvajemente en el mundo, estas nos recordarán el significado de la belleza. Si las miramos a través de un cristal, atenderemos a un fenómeno extraordinario: esa belleza se verá superpuesta a la persona, habrá un reflejo, una separación y una fragilidad. En El mundo de las flores, Joaquín Bermejo Ortiz explora la dualidad de la condición humana por medio del cristal, pero no tanto desde la definición convencional de este material, la cual remite a lo transparente y frágil, sino desde su perspectiva como doctor en Física y poeta, la cual implica que el cristal también es un patrón repetido en el espacio o en el tiempo. Así pues, al leer este poemario nos hallamos ante la repetición de los dolores y las alegrías, al igual que frente al reflejo de la amistad y la bondad que nos precede. En suma, El mundo de las flores es un cristal, pero también una flor, una marea, un valle de montañas y un campo de esperanza desde los cuales se pueden admirar los breves instantes que nos concede la belleza. Jesús Pacheco
Joaquín Bermejo Ortiz ha escrito una serie de magníficos poemas que hablan de temas universales. Las montañas, el mar, las flores y el amor se entrelazan en versos rítmicos, entrevistos a la luz de un espejo que nos refleja. Paula Díaz Altozano
“tantas cosas existen por otros en nosotros”. versos llenos de dulzura, ciencia y poesía qué alegría conocerte entonces y leerte ahora, Joaquín! enhorabuena🌟
Un poemario muy sensible que ilumina y refleja temas como la esperanza, el dolor, las dicotomías, el recuerdo o el amor desde un vocabulario cristalino. Joaquín amplia el lenguaje que usamos para hablar de las cosas bellas y universales.
«Si decimos adiós nos rota el cuerpo \ rompiendo simetrías del espejo».
Me costó acabarme este libro porque no quería que terminara. Entre cada pagina hay una combinación de sensibilidad, del pasado y el presente, de buscarle el sentido a lo que vemos. Se sintió en muchas ocasiones como un abrazo.
Joaquín Bermejo Ortiz ha escrito una serie de magníficos poemas que hablan de temas universales. Las montañas, el mar, las flores y el amor se entrelazan en versos rítmicos, entrevistos a la luz de un espejo que nos refleja. Este es el primer poemario de Joaquín, ganador del premio Valparaíso de poesía, y tengo que decir que me ha encantado. Se nota que el autor ha leído mucho, que es capaz de asombrarse de lo cotidiano y de lo más extraordinario. En estos poemas se reconoce una gran sensibilidad poética que, unida a los conocimientos científicos del autor, hacen de este libro un genial trabajo artístico. Lo recomiendo muchísimo a quienes valoran la poesía sencilla y verdadera.
Un libro lleno de amor, dulzura, entrega, compromiso, agradecimiento y ternura. Leer a Joaquín es una caricia al alma y sentirse comprendida en emociones no expresadas en letra. Con un lenguaje íntimo y simbólico, que se traslada por distintos paisajes y lleno de referencias culturales interesantes, Joaquín va guiándonos por un camino bello y lleno de pureza. El primer poemario de Joaquín Bermejo me dejó con ganas de seguir leyéndolo. Una caricia al alma llena de ternura, simbolismo y amor.