Una grata sorpresa, eso es lo que ha sido este libro para mí. Con solo 140 páginas, me ha cautivado de principio a fin y me he enamorado totalmente del romance entre Brianna y Gale.
Todo transcurre en Irlanda en 1884. Gale es un vampiro que roza los 150 años y que, tras meditarlo, ha decidido que quiere poner fin a su vida porque ya no siente interés por nada. Brianna es una humana que vive sometida a unos padres que la maltratan y que no ve posible llegar a ser feliz algún día. En el pueblo en el que viven, los humanos saben de la existencia de los vampiros y han logrado convivir en armonía con ellos. Gale se alimenta de muchachas de allí, pero como les paga y las trata con respeto, muchas lo ven como una fuente decente de ingresos. Cuando Brianna ve que su hermana pequeña necesita atención médica porque su estado de salud se está deteriorando rápidamente, decide ofrecer su sangre a Gale para costear la visita de un médico. Aunque la idea de que la muerdan la aterra, se presenta en la mansión de Gale y ya nada volverá a ser como antes.
Adoré cómo la autora logró que la chispa entre Gale y Brianna fuera palpable desde su primer encuentro. Desde un principio, ambos protagonistas generan simpatía y se explican muy bien las circunstancias de cada uno para que entendamos el porqué de sus actos. Brianna no sabe lo que es ser protegida y por eso se asombra cuando Gale desde un principio la trata con cariño y se preocupa por ella. Me encantó ver cómo eso no hacía que Brianna fuera dependiente de él, al contrario, es como si él le diera más fuerza para decir lo que piensa y luchar por lo que quiere. Gale es puro amor, algo se despierta en él al ver a Brianna y decide que la ayudará cuesta lo que cueste. No es que sea un mojigato, él siente deseo por ella y no va a perder la oportunidad de beber su sangre, pero la autora sabe manejar muy bien la historia para que quede claro que Brianna no cede porque se sienta obligada.
Aunque lo suyo podría considerarse instalove, el asunto está tratado de un modo que lo suaviza y lo hace creíble. Ver cómo van evolucionando las cosas entre Gale y Brianna es adictivo, no solo por la química que desprenden los protagonistas, sino también por las pequeñas sorpresas que se van dando. Ambos tienen secretos, pero estos no manchan la historia ni provocan que estemos perdiendo el tiempo con discusiones inútiles. Cuando hay problemas, se enfrentan y punto, lo que demuestra que la complicidad entre Gale y Brianna es auténtica. Eso no impide que haya drama, pero me gustó que nunca se notara un estancamiento.
Mi única queja es que considero que se le podría haber sacado más partido a determinadas escenas de Brianna y Gale en las primeras y en las últimas páginas. En cada una de estas dos partes se dan una determinada serie de hechos muy importantes y apenas nos detenemos en ellos antes de pasar a otra cosa. A pesar de eso, para ser un libro tan corto, no está nada mal y diría que es casi perfecto.
Además, mezcla bien el erotismo con los momentos dulces. Las escenas de pasión no resultan vulgares ni repetitivas. Cada instante entre Gale y Brianna vale oro. De los personajes secundarios no vemos demasiado, pero es lo suficiente como para que la mayoría de ellos resulten encantadores y den ganas de saber más de ellos.
No niego que algunos detalles del libro podrían pulirse más, pero pocas historias tan cortas han logra enamorarme tanto. Sin duda, volveré a leer algo de esta autora en el futuro.