Mara Velasco regresa a San Miguel con un plan vender la casa de sus padres y largarse sin mirar atrás. Fácil. Pero el destino, ese guionista adicto al drama, tiene otros planes. Porque ahí está Lucía Ferrer: vecina, musa involuntaria y autora de sus insomnios. Y también está su caprichosa hija, dispuesta a complicarlo todo. Entre lo que fue, lo que pudo ser, y lo que nunca debió pasar, Mara tendrá que tomar una decisión, porque irse ya no parece tan fácil, ni quedarse tan estúpido.
* * *El tiempo no nos salvó
Volver nunca fue mi plan, pero ahora tengo la edad justa para mirar atrás sin bajar la cabeza.
Ella sigue ahí. Su boca, sus manos, el peligro de siempre en la forma de mirarme, como si el tiempo no importara, como si nunca hubiera sido muy joven para sentir lo que sentí.
Demasiado tarde para huir, demasiado cerca para resistirme. Y si esta vez, en lugar de salir corriendo, le muerdo el miedo y me quedo.
Y si esta vez, no nos decimos nada, solo cerramos la puerta y dejamos que pase lo que siempre quiso pasar.
Carol es diferente, escribe diferente, sus historias son diferentes pero siempre espectaculares. Me gustaría saber como y dónde saca sus ideas. A veces me gustaría marcar páginas enteras de lo especial que son sus letras y frases. No cambias. Enhorabuena
Lo que más me impactó de esta novela fue la complejidad de las dinámicas familiares entre las dos protagonistas y sus respectivos entornos. La relación de Mara con sus padres es distante, fragmentada y carente de valor emocional. El hecho de que ni siquiera asistiera a sus funerales, y que solo regresara por necesidad económica, revela el nivel de desconexión. Su objetivo principal es arreglar y vender la casa familiar para poder marcharse cuanto antes… hasta que Lucía reaparece en su vida.
Me gustó que Lucía, en su juventud, no persiguiera a Mara ni la presionara. En cambio, le ofreció la posibilidad de volver si ella también deseaba lo que Lucía tenía para darle. Y vaya que lo hizo. Esa apertura emocional, sin exigencias, fue uno de los gestos más generosos del libro.
Hubiera preferido que Mara fuera honesta con Camila desde el principio. Las cosas no tenían que llegar al extremo que alcanzaron. Mara no le debía nada a nadie, y mucho menos a Camila, si en efecto fue su acosadora en la infancia. ¿Por qué ese enfoque evasivo? No lo entendí del todo.
Lucía, por otro lado, me desconcertó profundamente. Su personalidad es tan compleja que me costó seguirle el ritmo emocional. Entiendo la disfunción familiar y el fenómeno de los hijos “Napo” con privilegios heredados, pero Camila era su hija. Ver cómo la dejaba caer en una espiral de alcoholismo diario y apagones por embriaguez fue difícil de digerir. Sé que Camila tenía que querer ayudarse a sí misma, pero nunca sentí que Lucía hiciera el intento de intervenir. Esa indiferencia me dolió.
A pesar de todo, disfruté la poesía que atraviesa la novela, y el desenlace emocional entre Lucía y Mara. Años de deseo, conexión y amor culminan en una relación que se siente auténtica y merecida. El apoyo que Lucía le brinda a Mara—animándola a seguir escribiendo y viajando—es hermoso. Pero también me dejó pensando: ese mismo tipo de apoyo pudo haber salvado a su hija.
Como todo lo que escribe Carol, esta historia es adictiva, está bien escrita y entra directo al corazón sin ningún tipo de advertencia. No sé si es su estilo o la forma en la que construye cada escena, pero siempre logra hacerte sentir.
Es increíble cómo puedo terminar cada uno de sus libros con la sensación de haber leído un letrero de advertencia: sabes que debes tener cuidado, aunque no entiendas de qué … y cuando llegas a la última palabra, siempre se siente demasiado corto y quieres más.
Da igual si Carol escribe un libro de 700 páginas o de 300, nunca me dura demasiado tiempo entre las manos. 💜
Cuando todo parece normal, pasan cosas que te impactan. Carlo hace que te enamores de sus personajes, incluso si el que más amas resulta ser la villana de la historia
Debo decir que el final me sorprendió. Es un libro algo diferente a lo que suele ser Búho. pero ese final le dió todo el toqué de siempre jeje. me hubiese gustado que duradera más
Una forma de escribir que te guía por cada rincón del alma de sus protagonistas, con un gran giro inesperado y una poesía exquisita que enriquece la lectura de forma maravillosa. ¡Gracias!