Este es el viaje iniciático de Piel de acompáñala en su travesía del desierto y en el asedio a la fortaleza de un dios esquivo.
El debut en la novela gráfica de Natalia Velarde es una fábula apabullante sobre el duelo y la redención.
Una criatura extraña llega un día a la ciudad. Tiene aspecto mitad de chica y mitad de animal. La apodan Piel de Perro y tras ella aparecen muchos monstruos más. Se va todo al carajo. ¡Es el fin de la humanidad!
Ahora Piel de Perro huye hacia el desierto. Junto al gruñón de Cielito, su misión es encontrar al Autor y que reescriba para este cuento un final mejor.
Mas en la sombra acecha el lupercas, pesadillas, conejos y un juicio final… ¡Ay, si fracasan! ¿De esta historia qué será? De ellos depende que sea otro nuestro cantar.
Encías quemadas es una suerte de Mago de Oz repleto de triptamina para la generación Z.
La crítica ha
«Una historieta alegórica, llena de energía y verborrea, que nos presenta a una dibujante superdotada».
Marc Torices
«Leo sus dibujos y la veo derrocharse como si nada en mis ojos abiertos como platos».
Sequeiros
«Una historia de búsqueda y duelo onírica y surrealista. Un tebeo que es comida para el alma y te deja muy blandita al final».
Sara Soler
«Demuestra una estimable maestría en la construcción de artefactos gráficos de introspección, echando mano de recursos poéticos, teatrales y puramente tebeísticos».
Monumental y mítico. Clásico instantáneo, dibujo MAGISTRAL, además responde a unos recursos mitológicos que simplemente amo profundamente. Tan contento de haberlo leído, se me saltaron lágrimas, sonreí, le saqué fotos a páginas, y me dieron ganas de doblar esquinas para revisitar. Me dieron ganas de SUBRAYAR. Recomendado a todo el mundo, te recuerda como algunas historias solo pueden ser concebidas como un cómic y qué bien que los cómics existan. Y qué bien estar en un mundo donde Natalia dibuja y los demás lo podemos mirar con amor.
Ya me alucinó la portada la primera vez que la vi (además tengo debilidad por un buen amarillo desde Pequeña Miss Sunshine) pero es que lo que me he encontrado dentro ha sido absolutamente demencial. Creo que me beneficiaría de una segunda lectura por aquello de no esperar una explicación más literal de la que el cómic da. Me doy cuenta de que a veces lo metafórico se me atraganta y prefiero que me den algo más mascadito, pero en este caso el arte me ha resultado tan alucinante que no se me ha quitado la sonrisa de boba de principio a fin. Menudas ganas de aplaudir a cada página nueva, y eso que he leído la versión digital, que nunca luce tanto como el libro en físico (penita en especial por esas splash pages)
Como digo, la historia me ha dejado un tanto fría hasta el fragmento final, pero por aquello de que lo onírico y yo no nos llevamos muy bien. Aun así se las ha arreglado para saltarme las lágrimas. E incluso si no hubiera sido así, seguiría celebrando lo único e increíblemente bello del estilo de Natalia Velarde. Ninguna reseña hace justicia.
Acojonante, apabullante y lisérgica obra maestra este debut en el cómic canónico de Natalia Velarde, que ya venía de fanzinear y que se ha marcado con «Encías quemadas» una mezcla de coming of age y travesía por el duelo y el desierto pasado por el filtro de Fleischer y Hanna-Barbera con trazas de Carroll y Baum que te deja con la boca abierta en cada página.
Espectacular en lo gráfico y sincerísimo en lo argumental, tengo cero dudas de que es de lo mejorcito del año y, sinceramente, de la década.
Con una clara influencia de las pinturas negras de Goya, la autora explora la perdida de un perro que es mucho más que una mascota. Es un compañero, una parte de ti, de tu familia, de tu vida, de tus rutinas.
Profundiza en el dolor, en el vacío de una forma tan humana, que cae en la desesperación y en la locura que le son propias al duelo.
Mezcla lo fantástico, lo demoníaco y Nickelodeon para darle un énfasis y un formato absolutamente onírico, que muestra, como ningún otro, el caos interno que la ausencia provoca.
Gracias Natalia por ponerle imagen y palabras a lo que es vivir en un mundo sin Cofi. Y gracias por darme a un Cielito que cuidará de él, hasta que nos volvamos a encontrar.
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Increible técnica representativa , visualmente es simplemente precioso , los colores se acompañan perfectamente y la capacidad de la autora para representar el movimiento o el transcurso de las escenas sin los marcos tipicos de las viñetas del comic es impresionante, por otro lado , la historia es entretenida pero el final me hizo derramar una lagrima. Me lo acabe en un par de dias y es una relectura segura
pf. leí este libro en mi silla favorita de mi biblioteca favorita, en un día que no tenía mucho que hacer. todas las emociones viven en este librito. fue una lectura tierna y emocionante y divertida y triste. después de llorar un rato en mi silla favorita de mi biblioteca favorita me fui corriendo a casa a besar a mi gato. gracias Natalia. lo disfruté muchísimo.
Visualmente es una auténtica pasada, lo utiliza además genial en la narrativa, pero la historia me ha chirriando porque esto podría ser una obra maestra, sin embargo, se pierde de manera extraña en las partes "de fuera" o del pasado o como quieras llamarlo.
Sigue siendo algo enorme, pero me da lástima que se quede a ese poquito de la redondez.