“Estoy rompiendo diamantes en mi interior”, subraye en las primeras páginas del libro. Ahí entendí que iba a tener que soltar y sentir; que este libro me pedía conexión emocional para empatizar con una historia ajena para ponerle palabras al dolor.
¿Cómo define María Gersberg el dolor?
Cómo un quiebre: “Me parto en dos y nace Amapola para ser reanimada”
Como un silencio: “Hay cosas que no tienen palabras. Solo pasan”
Cómo un recuerdo: “Todo lo que digo acá me lo digo a mí misma; escribo para no olvidar”
El fin es el fin del sol es un libros sobre la sensibilidad, sobre la capacidad de ponerle palabras a la desazón. Sí, por momentos el relato es cruel e injusto. Te parte al medio. Pero ese dolor también es algo más.
María Gersberg construye su propio kintsuji —la técnica japonesa para reconstruir piezas rotas de cerámica con oro líquido— a través de las palabras. Lucero y Amapola son su kinsuji. Las sierras cordobesas son su luz. Sus recuerdos son su faro.
Este libro me hizo pensar mucho en las luces y en las sombras. En lo ínfimos que somos los seres humanos y en lo poderoso que puede ser nuestro sentir. Léanlo 💛
Quiero quedarme con esto “los buenos libros sobre la relacion de la hija con su madre se escriben cuando la primera ya no es una niña, sino una mujer, y ella puede pensarse a partir de lo incomprensible de esa otra mujer, a la que no se quiso parecer y se parece mas de lo que piensa”.
vale decir, no es lo que estoy acostumbrada a leer. Un relato muuy íntimo sobre la maternidad y el vínculo de las mujeres con su cuerpo. Me encantó la sinceridad y el realismo que se expresaba la protagonista. Tengo que confesar que sigo procesando, siento que hay algo q tengo que terminar de masticar. El final me dejó con ganas de más, no lo sentí debidamente como un cierre pero capaz es la gracia.
Me encantó. Un relato muy íntimo y hermoso. Me llevó a su universo: con lo que soleado y todas sus oscuridades. Las diferentes formas de escribir sobre la angustia que es tan de la autora y a la vez, en algún lugar, te toca, te cala.
Marina Gersberg expone por completo su pensamiento, sus ilusiones, miedos, tristezas, desesperanzas, mientras nos cuenta su infancia, su historia de amor y sus embarazos interrumpidos.
La autora, madre y psicóloga, muestra sus heridas más profundas: el peso que recae sobre el cuerpo de la mujer cuando su vientre no logra mantener el embarazo, cuando el feto es expulsado. La sensación de vacío, de no poder, de que hay algo mal. Y la tristeza se hace insoportable, incluso para el lector.
La alegría va y viene. Viene, porque Marina logra tener una hija, Lucero, y su vida empieza a sonar de otra forma, y los colores tienen otra tonalidad, aunque ella perdió a su madre demasiado pronto y por una enfermedad tan trágica como el cáncer.
Pero va, porque quiere volver a ser madre, y por más que intenta que todo esté bien para que su “cuerpo funcione como debe” (porque nos flagelamos por todo y por si acaso, ya que así nos enseñaron), no lo logra.
Vuelve a venir, porque lo logra. Se embaraza, lo lleva a término, todo está bien con la nueva bebé, que hará que la familia sea de 4.
Y se vuelve a ir… porque el parto se complica, porque a la hermanita menor de Lucero, Amapola, el oxígeno dejó de llegarle al cerebro, lo que le causa una parálisis cerebral.
Los colores cambian nuevamente, y esta vez el mundo empieza a sonar muy diferente, entonces Marina tendrá que luchar, junto a los suyos, por escuchar esta nueva música, entender las nuevas canciones y adaptarse a esta nueva forma de amar.
El relato es durísimo y la forma en la que lo describe la autora genera una empatía automática. Por eso, me leí el libro de un solo tirón, sin poder soltarlo, sin que el dolorcito en el pecho me abandonara.
Breve pero poderosísimo vistazo a la historia de una mujer (que fue niña), de una esposa (que fue novia) y de una madre (que fue hija) que no la ha tenido fácil, pero que tampoco se ha vencido y que sigue amando, mientras se reajusta y adapta a otros y a sí misma.
por momentos es un relato conmovedor, lleno de preguntas que te desestabilizan, escrito con un estilo fragmentado que funciona muy bien con la temática del relato. por momentos es muy difícil seguirle el hilo, las oraciones no se vinculan y las ideas no llegan a ningún lugar. lamentablemente, también hay demasiados momentos en los que las oraciones te transmiten una idea comprensible, pero están mal armadas, como a los golpes. no puedo decir con certeza que son "incorrectas", pero son terriblemente incómodas de leer y me sacaban por completo de la inmersión de la lectura. dejo algunos ejemplos:
- "esa noche me la pasé llorando, sintiendo una mezcla de felicidad y película de terror" p. 26 - "mi papá se enferma como un camión cargado de cemento: si enciendo miedo, soy miedo." p. 32 - "yo quería algo mezcla de géneros: gasa, chifón, canutillos." p. 40 - "por eso nombro los cuerpos, porque estoy duelando." p. 44 (tuve que buscar si "duelar" era un verbo que existía para decir "hacer el duelo". vi un par de posteos que dicen que se usa en el ámbito psicológico, pero también muches psicólogues que nunca lo habían escuchado.) - "pero después me acuerdo del camino juntos y sé que es mío y de martín" p. 62
aclaro por las dudas que el contexto NO ayuda a que suenen mejor, son igual de confusas. enfin, demasiados signos de pregunta en los márgenes. la redacción deja mucho que desear.
El Fin es el Fin del Sol, de Marina Gersberg, es una obra que nos invita a cambiar la pregunta del por qué por el para qué frente a los acontecimientos que marcan la vida. A través de una historia profundamente íntima, Gersberg nos propone empatizar no solo con su experiencia como madre, sino también con la de nuestras propias madres, como si el relato formara parte de un inevitable efecto dominó que se extiende de generación en generación.
En escena, no hay villanos, solo circunstancias. La obra se mueve con delicadeza entre el duelo, la pérdida, la transformación y la naturaleza como refugio. Es un viaje emocional donde cada pieza cae con sentido, mostrando la gama completa de grises que atraviesan la maternidad y la herencia emocional.
Una obra recomendada tanto para quienes son madres como para quienes somos hijas.
El fin es el fin del sol es un libro pequeño en sus dimensiones pero enorme en lo que hace a la historia de Marina y su familia, especialmente su maternidad. Habla en forma descarnada de la discapacidad, desde el dolor. También lo hace respecto de la relación con su madre. Quizás no pude conectar muy bien con el tema de las terapias alternativas, pero creo que es un libro muy interesante para leer.
Este "libro" es todo lo que un libro no debe ser. Carece completamente de redacción, desarrollo y considero que la autora desconoce el concepto de metáfora. Lo leí porque vino en la suscripción de buku y aunque en la 10 hoja ya lo considere un espanto, lo leí para dar una crítica fidedigna. Más allá de lo sufrido por el personaje, es tan mala la redacción que es imposible empatizar con el mismo. No gastaría ni un segundo de mi tiempo en leer la contratapa que no refleja para nada el texto.
Siempre me pareció injusto puntuar libros autobiográficos. En este caso el nivel de intimidad, de honestidad y su abordaje sobre el dolor me parecieron brutales. Es un muy lindo libro; no me atrevo a darle un puntaje porque algunas cositas de la estructura me hicieron un poco de ruido o no son mi estilo, pero es muy sincero e íntimo.
Un libro muy crudo sobre partos y maternidad. Me hizo acordar un poco a la película Fragmentos de una mujer. Me hubiera gustado un capítulo más para saber cómo era su vida actual y me perdí un poco cuando relataba, no me quedaba claro algunos sucesos si pasaban en Buenos Aires o en Córdoba.
Profundo, cercano y doloroso por momentos. Habita cada recoveco del dolor que no para de supurar. En algún punto toca mi propia historia, entonces no se cuan objetiva logre ser esta reseña. Mejor léanlo 🙃
Maternidad, pérdida, duelo, ser madre sin una madre, traumas. Me llegó una banda y lloré mucho El buscar el porqué de las cosas, terapias alternativas, la naturaleza, el apoyo en la pareja Me gustó mucho y empatice mucho Te quiero mucho Mari, te mando un abrazo grande ❤️
Este libro es una catarsis personal sobre vivencias muy duras que atravesó y atraviesa la autora en relación a la maternidad y el cuerpo. Me gustó su manera honesta de expresarse, de no romantizar el dolor, aunque se haga preguntas muy profundas.