Releo este libro después de cinco años. Afortunadamente la lectura no es la misma. No es sólo la elección de un amor, es la juventud y la experiencia; la nostalgia y la melancolía. Nos muestra lo que uno y otros viven. Lo que se puede significar el amor para distintas personas.
Al empezar el libro sólo recordaba con certeza tres momentos: el viaje a Hawái, el encuentro de Alejandra con Fabián en la azotea y el final.
Con pocos personajes como Alejandra y Salazar he quedado tan sorprendido. A mi consideración, se encuentran entre los mejores que escribió Garibay, tan ficticios y reales a la vez. Tampoco dejo de pensar en que Fabián es el Garibay joven y Salazar el Garibay viejo. No por nada este libro es un trazo de la experiencia: de lo que ve el que vive, diría el propio autor.