Han pasado seis años y yo aún vivo donde vivíamos. En la misma casa. Conocí a Pablo y tuvimos a Matilda. Ahora los tres dormimos en el que fue tu dormitorio, el de las pelusas. Dos amigas dejan de ser amigas. Esta es la historia de la cicatriz que queda en una de ellas.
q difícil es perdonar aunq ya lo hayas hecho. perdonar tb es recordar o lo es para mi. te veo en las 4 esquinas de mi habitación colgada como una arañita. intento no pasear por donde paseábamos. eres el fantasma al q quiero escribir cada vez q termino un libro q me gusta. tu tb te tocas una cicatriz para recordarme¿
bueno estoy destrozada que nadie me hable lloradita en el cercanías y en el autobús supongo que vivir en el olvido es imposible para mí y como dijeron lodvg en silencio pensaré tan solo en ti (y ya no lo hago tanto)
Acudí a este libro porque yo también he tenido una ruptura muy dolorosa con un amigo y pensé que aquí encontraría alguna tirita. No ha sido así, me he encontrado con alguien explicando su historia para poder sanar pero que no trata de que tu consigas cerrar algo...porque no es un libro de autoayuda, y tal vez eso ha sido lo mejor.
En “Amiga mía” Raquel Congosto nos narra una ruptura con la que fue durante mucho tiempo su mejor amiga. Es una de esas novelas en las que aparentemente no pasa mucho y, sin embargo, está pasando tanto.
Raquel alterna en un ejercicio brillante la narración en primera persona -para hablar de la postruptura- con la construcción de dos personajes que las representan a su amiga y a ella -para remontarse a cuando la amistad aún estaba viva.
Los capítulos están llenos de esa intimidad y cotidianidad que comparten las amigas que son como hermanas y también de la del día a día cuando una procesa un duelo, pero la vida no se detiene para darle espacio. Raquel consigue plasmar todos esos pequeños detalles -objetos, olores, movimientos, sonidos- que despiertan recuerdos de una vida compartida que ya no existe más que en la memoria.
La voz de Matilda es absolutamente tierna y consigue que una sonría todo el rato ante sus juegos infantiles y su absoluto desconocimiento del dolor que su madre está tratando de colocar.
Se habla poco de perder amigas, del dolor, de la ausencia y los huecos vacíos. Una lee esta novela con el pecho preparado para hacerse añicos -porque sabe la premisa sobre la que se construye la historia-, pero también aliviada de ver que somos muchas las que echamos de menos amigas.
Y quizás la vida sigue y siempre estará llena de detalles que nos las traigan de vuelta y una se acostumbra a que ya no están, pero a que tampoco se irán nunca del todo.❤️🩹
“Ponerle palabras a lo que viví contigo es como intentar coser trozos de mar, pero aquí estoy con mi aguja y mi flotador”
“Yo he trazado mi cicatriz con palabras, con cursivas, con tu personaje y el mío, y con mi cuerpo atravesando el campo de ortigas. Me he asomado al vacío que dejaste y lo he bordeado con puntos de sutura. Aquí estamos nosotras. Todavía”
4,5🌟 No es un camino hacia la superación tras una ruptura de amistad, pero sí es un abrazo en el proceso, una manera de sentirte un poco más acompañada en lo que sientes.
odio esta expresión pero es que he DEVORADO este libro. me lo leí en dos sentadas y me ha venido súper bien para desbloquearme en cuanto a lecturas se refiere.
me leeré absolutamente todo lo que trate las complejidades de la amistad, y en concreto El Fin de las amistades me parece un temazo.
hay elementos estilísticos con los que no conecté al 100% (no estoy segura de cómo de beneficioso es dividir el libro en estos dos estilos, uno más ficcionalizado y otro más stream of consciousness) y por eso no se lleva las cinco estrellas, pero me ha gustado mucho cómo escribe raquel congosto
Nunca supe acomodar el duelo de perder un amigo, de soltar una mano y que el vacío se quede punzando sobre la piel. Nunca supe qué hacer con el pedazo de tela que queda colgando. No hay muchos nombres para lo que ya no es, quizás por eso se escriben libros. Los libros que me provocan envidia por no haberlos escrito son mis favoritos, los que llevo más cerca, son la voz que intento imitar cuando me toca el turno en el karaoke. He fantaseado con la idea de haber escrito algo así, pero no di con la clave. Me quedé con esas dos palabras colgando de la boca: amigo mío, amiga mía. Pero Raquel si la encontró y pudo articular, escribir, llorar. Al leerlo algo se acomodó. Quizás me acurruqué en su dolor, me hice huevito y dejé que sus palabras fueran las mías, que su historia fuera la mía y proyecté mi dolor en el suyo. La potentencia de este libro viene de todo lo que se dice, pero sobre todo, de eso que se intuye, que se señala con líneas punteadas y queda así, cómo el recorte de una foto en la que alguien no está (idea del libro). Hay muchos libros que uno agradece haber leído. Hay pocos que uno agradece se hayan escrito. Ahora tengo algo para regalar, algo para decirle al otro: amigo mío o quizás simplemente fantasear con que en alguna sala esté esa persona, con este libro, pensando en ese nosotros que no fue más.
lo que más me ha gustado de ‘amiga mía’ es que la escritura no ofrece conclusión ni cierre, sino que es una manera de habitar el recuerdo y la cicatriz de lo que fue pero que ya no volverá a ser. me ha encantado
Un libro que se escribe para sacárselo de dentro, que no teoriza sobre la ruptura de una amistad: la habita.
Entramos en una amistad donde los traumas encajan como si se hubieran estado esperando. La una, que tiene una oruga que solo la otra sabe apaciguar; la otra, encerrada en una habitación que la una aprende a abrir. Una amistad que parecía hecha a medida hasta que dejó de serlo.
No hay reproches. La narradora reconstruye los momentos en que todo encajaba, cuando sus traumas eran compatibles, cuando estar juntas parecía inevitable. Esta historia es la historia de una ruptura sucia, abrupta, que no deja aguja e hilo para sanar sino una cadena de recuerdos que repasar en busca del fallo.
Una novela breve, contenida, dolorosa. Me da la sensación de que escribirla ha sido una forma de seguir sangrando y a la vez de dejar de taponar la herida con las manos.
Esta novela es una maravilla, un elogio a la amistad buena, compleja, dolorosa. Se te pega como un chicle compartido, y se te queda en la cabeza muchos días después de leerla.
me lo terminé hace unos días y pensé: necesito tiempo para escribir una reseña pero aun no encuentro las palabras así que solo digo: AMIGAS!! TENEIS QUE LEER ESTE LIBRO
Me ha gustado mucho. Es tierno, fresco, bonito y triste. “A las examigas por lo bueno que nos dimos cuando supimos dárnoslo” 🥲 Ojalá no echar a nadie de menos.
Creo que cuando cogí este libro esperaba una señal para buscar aquella amistad que ya no está en mi vida; pensé que, quizás, vería qué hacer y hacia donde dirigirme... El final no ha sido esa señal, tampoco este libro parece querer ser una ayuda. Es la historia de la ruptura de dos personas que se querían muchísimo, donde te sientes reflejado en un lado u otro, se te saltan las lágrimas, sientes una pena infinita. La autora, la narradora, el personaje (que es un álter ego de la narradora y autora) está tan triste, tiene tanta pena dentro de sí... Y sin embargo, cuando lees los agradecimientos sabes que todo mejorará, que hay huellas que no se borran, pero que se vuelven cicatrices que puedes mirar y sentir lo bueno, lo bonito, los recuerdos.
Uno de los libros con los que más he llorado. Al fin y al cabo me ha hecho recordar a alguien por quien también he llorado muchísimo.
Qué cosa más bonito de libro, y que doloroso a la vez. Un libro pequeñito, dulce y agrio a la vez. La amistad que deja de serlo y el dolor de la pérdida. Sin duda se cuela en mis favoritos
qué necesaria la escritura para sacarnos de dentro lo que se queda estancado, qué necesario empezar a darle a la amistad el lugar que se merece, qué necesario este libro.
Hay muchos tipos de amistades. Los amigos que están solo para las cervezas, los que se van sin hacer ruido, como el último sorbo de una copa que nadie llenará de nuevo. Hay amigos que se quedan a vivir en los márgenes, sin hacer preguntas, sin promesas. Y están los que te atraviesan. Los que dejan huella y luego se marchan, como una cicatriz en el alma que no duele, pero pesa. Gracias por este libro Raquel ❤️🩹
No estoy segura de cómo calificar este libro. Hay retazos preciosos, pero el conjunto me ha sabido a poco. No he podido evitar cierto desapego aunque la historia de ruptura de una amistad me interesaba muchísimo. Supongo que la autoficción tiene ese peligro cuando no se congenia.
Libro corto y conmovedor. Ha removido emociones dentro de mi. El tiempo y las huellas que dejan las personas con las que compartimos momentos especiales. Hay personas que llegan a nuestra vida para acompañarnos en alguna etapa. Nos ayudan a sacar una versión mejorada de nosotros mismos y a ver la vida de otra manera. Y a veces, cuando han cumplido esa misión, nuestros caminos se separan y no entiendes el porqué, pero siempre hay un motivo y solo te queda agradecer por el tiempo vivido y lo aprendido.
A veces las amistades por muy buenas que sean, se desvanecen porque las partes que las componen, toman caminos vitales distintos. A veces las amistades tienen un final. Quién no ha perdido a una amiga o un amigo cuando pasó de la adolescencia a la edad adulta? Quién no ha callado cosas que le hubiese encantado escribirle a esa amistad del pasado? Un libro muy fácil de leer. ❤️✨
ojalá tuviera este libro un libro gemelo con la historia de la otra amiga… libro corto lectura lenta porque pica que te cagas esto. muy chula la cursiva apeladora-acusadora me lo dio todo. ay la oruga 🐛
Qué difícil leer palabras de alguien que se abre en canal. Es un acto de humildad y vulnerabilidad. Qué doloroso es ver que una relación se está terminando, sea del tipo que sea, y no puedes hacer nada para remediarlo.