Una niña guiada por un ahorcado descubre la verdadera historia de su pueblo, un lugar habitado por vírgenes sin pies, niños santos y ángeles desollados.
Bosques aún más profundos se debe leer con el respeto de un misal, de un códice, de un grimorio. Esta novela de Sarai Herrera bien podría ser un coming-of-age desde el fondo de un pozo, pero es, en realidad, un ajuste de cuentas, un salmo y un bálsamo de curación, una tirada de dados para reequilibrar la balanza que se despliega como enorme murciélago en forma de homenaje al relato oral, a la tierra y, por tanto, a lo desconocido. Aquí vas a encontrar la mitología de la verdadera sangre, con párrafos extremadamente hermosos y ásperos, en un viaje constante hacia lo verosímil límite que se ayuda de la belleza magistral de las metáforas que la autora emplea. Aquí dentro se venera a Kristof, Jaeggy y Kavan, se camina de la mano de Layla Martínez y Sarah Kane y se llega a un lugar escondido a los pies de un ejército de ahorcados, a rogar por las mantis, la destrucción de los ángeles y una colección de pequeños triángulos de carne. Leedlo ya, porque está hecho para durar para siempre.
Música: pues a mí me ha cuadrado una barbaridad con Lux ahena de Crudha.
Posdata 1: gracias a Blackie Books y Jorge de Cascante por apostar por esta maravilla. Espero que ya se esté pensando en el siguiente!
Posdata 2: os garantizo que tendréis algún tipo de pesadilla la noche en que lo leáis, dejadme vuestro testimonio en comentarios.
Demasiado terrible, es una amalgama de desgracias sin ton ni son. 5.5/10 Puede que este en parte biased por mis propias tendencias personales, pero siento que hemos saturado nuestro folk-horror ibérico. Tiene que haber un punto intermedio entre Feria y esto, y bueno, a la vez no puede haber tantísimos puntos intermedios. Yo personalmente creo que alguien que llama naranjal a un naranjo no tiene perdón de Dios ni debería permitirse el lujo de escribir sobre pueblos. Me parece guay el estilo, la nena sabe escribir, pero la historia no tiene sentido. La estructura no llega a ningún lado, los personajes están completamente desdibujados y el pueblo se siente genérico. Se siente Macondo de Hacendado aderezado con la ultima ola de pueblos oscuros rollo As Bestas. Me da pena porque ya digo que no se si es saturación mía o qué, pero me ha parecido negro sobre negro sin mucho sentido, en 150 páginas no caben tantas aberraciones, o las separas en algo más largo o vas progresando, que en las primeras 40 se hayan suicidado 5 niños (esto no es broma) me echa un poco para atrás no te voy a mentir. En general creo que es un libro sólo recomendable si no has leído nada del estilo últimamente, y sobre todo si tienes predilección por el estilo más sombrío/gore que por las historias bien contadas
Bienvenidos a este pequeño pueblo, oscuro, tenebroso, lleno de secretos inconfesables; donde sus habitantes tienen muchos trapos sucios que lavar. Este pueblo donde se cuenta que hubo un ángel caído que hincó tan fuerte los muñones sanguinolentos sobre la tierra que acabó por hundir al pueblo entero bajo su propio peso.
Donde sus bosques aún más profundos ocultan historias, de esas de las que nadie habla pero todos conocen. ¡Venga! Súbete a mis escápulas y demos un paseo juntos por estos parajes abominables.
Porque lo que aquí se cuenta es la historia de una niña que nos narrará sus dolorosas vivencias personales en ese enclave. Pero no solo la suya, también la de sus amigos y familiares directos; de esos que a veces piensas ¿por qué me tuvieron que tocar a mí? Una niña que tenía al ahorcadito, su tío el deficiente mental, enganchado con fuerza en el cogote.
Un coming of age, pequeñito pero matón, de esos que condensan en 140 páginas tanto horror y dolor, que necesitará su tiempo de reposo una vez finalizada. La violencia, abusos y conductas autolíticas estarán muy presentes; que se hacen más llevaderos por ese uso del realismo mágico y metafórico que la autora nos brinda. No es una novela ”pasa ratos” es compleja en su forma narrativa (adolece de signos de puntuación de forma habitual); Requiere atención por parte del lector porque no posee una estructura lineal. Su lenguaje es poético. En definitiva, un cuento oscuro y violento, contado desde lo intangible, lo mágico; donde la muerte y la supervivencia se dan de la mano y que ya advierto no será del gusto de muchos de vosotros, pero que a mí me ha encantado.
“Bosques aún más profundos” presenta un seguit de vivències, escabroses en la seva majoria, entorn un poble perdut de Granada. La barreja de records, alguns interconnectats i altres no, ens van desvetllant tots els horrors que es poden produir dins d’una família, i que mai arriben a sortir a la llum. Ben escrit i es llegeix en un sospir. (7/10)
Si bien es cierto que Bosques aún más profundos ofrece un imaginario crudo y con toques folclóricos que recuerda a las obras de Mariana Enríquez e Irene Solà, la prosa de la autora me ha parecido algo artificiosa, como si cada frase estuviera construida ad hoc para impactar al lector. Tuve la misma impresión con algunos de los acontecimientos, y hasta llegué a preguntarme si su inclusión en la historia fuera realmente necesaria.
Puede simplemente que la novela no haya sido para mí; aun así, me pareció un debut prometedor.
M'he deixat portar per una història plena de històries, l'autora té una manera d'escriure que atrapa i et transporta sense control on ella vol. He pensat molt aquest llibre i m'ha agradat molt (també és cru), no té 5 estrelles perquè el final no ha tingut la força que esperava.
La prosa es poética y espinosa, cargada de metáforas que combinan crudeza y belleza, y su extensión la convierte en una experiencia intensa y concentrada. Una historia que recomiendo para quienes disfrutan de atmósferas densas y perturbadoras.
Poco que comentar, altas expectativas y he salido un poco decepcionado. A rasgos generales no es un libro que diga que me ha gustado pero la verdad que ha sido entretenido. Los entresijos (por encima) de la vida de una familia de un pueblo contada desde la perspectiva de la protagonista. Sin más, pensaba que sería otra cosa, a lo mejor por eso me ha decepcionado. Aun así es corto, intenso y como ya he dicho entretenido.
Realmente creo que son 3 estrellas, porque me encantó el principio pero sentí que iba perdiendo un poco de ritmo y emoción a medida que avanzaba en la lectura. Incluso creo que me perdí un poco en la narración (pero esto tiene pinta de que es algo de mi cabeza lately). Lo único es que este fue el librito que me compró Laura el día que yo le compré uno a Berta con la excusa de que ella le comprara uno a Laura porque si nos los estábamos regalando estaba justificado que compráramos un libro más cada una, y solo por eso y por las girl math pues es casi un 10
Estaba por puntuar y echaba de menos las medias estrellas porque 3 me parece excesivo y 2 se queda corto. No he entrado nada porque aunque el libro como tal esta bien escrito es precisamente eso lo que se mete en medio para mí. No todos los libros tienen que tener una trama que seas incapaz de dejar y a veces, los libros te tienen que retar y llevarte a sitios a los que no has ido nunca, pero este bosque era demasiado profundo para mí. O para mi momento. No sé.
me ha gustado, pero también se ha sentido un poco boceto. muchas desgracias y muchas ideas que plasmar en tan pocas páginas, no sé... queda muy precipitado, difuso y poco profundo en mi opinión
me gusta mucho como escribe y la idea era buena pero siento que no me ha contado nada, como que te iba dando trocitos de historias del pueblo sin rumbo
Seguiré a la autora. Me gusta su forma de escribir, la historia no es muy novedosa pero incorpora elementos que lo son y te engancha. La duración perfecta.
“El me susurra con voz pastosa, escucho lo que dice, pero no puedo escribirlo. Los santos tienen que esperar a que sean otros quienes los cuenten, eso es lo que se llama una hagiografía”
No he terminado de conectar con la historia. Cuando parecía que iba a entrar en ella, me salía por completo de nuevo. Pero me he quedado con ideas que me he subrayado. Me ha inspirado su forma de escribir para estructurar ideas y futuros textos. También me ha parecido interesante que le de peso a la parte terrible y tenebrosa de la naturaleza, siempre idealizada y expuesta como bella y pacífica.
«La sensibilidad es una tara o maleficio que nos aniquila lentamente hasta el final de nuestra vida, pero que sirve a los demás para que puedan caminar sobre la tierra asfaltada con nuestros huesos. Lo que te conmueve y te hiere y te empuja a moverte hacia delante no es para ti, es para los otros, que no están manchados por ello; por eso he estado yo aquí para ti, no, el mundo no es para ti. Los otros necesitan nuestros ojos para ver lo que no quieren ver, nuestras manos para tocar lo que no pueden sentir, nuestra boca para morder lo que ya no saborean. No puedes hacer nada por ti, pero sí por los demás. Nuestra vida tiene la capacidad de advertir las piedras y los socavones en los caminos oscuros que no vamos a poder esquivar, los cruzaremos y al tropezar con ellos nuestro cuerpo se tenderá abrazando la tierra y otros vendrán, pero no a auxiliarnos, sino que caminarán por encima de nuestra columna vertebral y de nuestra cabeza, como dando saltitos en las piedras que sobresalen en los ríos. Es nuestra linfa la que engrasa las puertas del cielo, y estas deben permanecer abiertas».
Libro que se lee despacio, no porque cueste, sino porque invita a detenerse. Sarai Herrera construye una atmósfera íntima y oscura, donde los silencios pesan tanto como las palabras y la naturaleza se convierte en un espejo emocional.
La escritura es contenida, poética sin excesos, y logra transmitir una sensación constante de inquietud y profundidad. No es una lectura complaciente ni busca respuestas claras, pero sí deja huella.
A pesar de que el inicio no me atrapó, de que me parecía que las frases, los párrafos incluso, estaban construidos e hilvanados de manera algo artificiosa, poco a poco me fui sumergiendo en la atmósfera oscura del pueblo de Sarai y acabó por gustarme mucho más de lo que prometía inicialmente. Un poco “Te di ojos..”, un poco “Carcoma”, al final se queda con 3* porque, por comparación, me gustó menos que éstos (¡aunque ya sólo aguantar la comparación con ambos es mucho!)
Hay libros que no siguen una estructura común o una trama habitual, sino que tienen vida propia, como un bosque extendiéndose en las hectáreas de un lugar tiempo atrás olvidado.
«Bosques aún más profundos» funciona así: no tanto como una narración que busca ser ordenada, sino como una serie de pequeños hallazgos que se desbordan entre sí, que se entrecruzan y generan un tapiz complejo de folclore, ruralidad y lugares recónditos. La autora escribe desde un lugar donde la infancia no es un territorio inocente, sino una forma especial de ver el mundo, de interpretar lo que nos rodea y que los adultos no son capaces de percibir.
Destaca la manera en que la autora transforma gestos e historias familiares en experiencias complejas, compartidas por el eje de una comunidad que comparte secretos y profundas vivencias. Esa insistencia en los detalles, en los objetos que persisten, crea una atmósfera que no depende del misterio, sino de la forma en que la memoria distorsiona y/o conserva de forma simultánea. Son fragmentos que se adhieren y que, al ponerlos en común, señalan algo que quizá no se evidencia, pero que se intuye con claridad.
La lectura provoca esa extraña sensación de estar entrando en un lugar privado, donde cada figura —los niños, los ángeles desprovistos de sus alas, las criaturas— funciona como un eco de algo que la narradora todavía está intentando descubrir. No hay explicaciones, porque tampoco las hay en la propia experiencia de crecer; solo un intento de abarcar lo que no termina de encajar. Y esa tensión, lejos de resolverse, se transforma en el eje de esta novela.
También resulta llamativo cómo Sarai se relaciona con la idea de mito: no como un repertorio cultural externo, sino como algo que surge de lo cotidiano y del imaginario colectivo de un lugar. La escritura tiene esa cualidad de dejar que lo extraño se transforme en un territorio compartido y comprendido entre los personajes y el lector o lectora.
Lo que permanece es una exploración de la infancia como intento de comprensión de la historia familiar y de dónde venimos, qué nos hace ser quienes somos. Es una novela breve, sí, pero que se compone de un complejo mosaico de relatos, referencias culturales y mitológicas, consagraciones de los cuerpos y de los muertos, etc.
Quizá por eso el libro termina dejando la impresión de que lo que realmente se narra no es la historia del pueblo, ni una sucesión de relatos o imágenes de los que lo pueblan, sino el viaje interno de quien trata de comprender sus orígenes y qué parte de sí ha sido moldeada por lo que jamás llegó a entender mientras crecía.
Una novela que no busca un cierre concreto, sino mostrar cómo una voz se construye mientras avanza, tanteando, como si temiera que el propio suelo pudiera hundirse, bajo sus pies, en cualquier momento.
Este libro me ha gustado a su extraña manera, aunque no sabría muy bien por qué. Imagino que me vendrá bien releerlo en algún punto.
Me ha recordado mucho a “Te di ojos y miraste las tinieblas”, aunque solo sea porque me ha resultado confuso seguir la trama, porque la prosa me ha parecido muy atractiva y porque la temática tiende hacia lo oscuro.
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«Todo se vuelve distinto con la mirada. Todo lo que se mete dentro de nosotros y no somos capaces de expulsar se ve reflejado en nuestros ojos, que son dos prisiones de vidrio para los seres que habitan allí.»
«Cuando uno desea morir, lo que quiere es morir un tiempo... y luego volver. Quiere la muerte de algo muy concreto, de una parcela perfectamente delimitada. Y después, desde la contemplación de una forma depurada de uno mismo, regresar a la vida. Incluso el idiota le teme a la muerte.»
«La sensibilidad es una tara o maleficio que nos aniquila lentamente hasta el final de nuestra vida, pero que sirve a los demás para que puedan caminar sobre la tierra asfaltada con nuestros huesos. Lo que te conmueve y te hiere y te empuja a moverte hacia delante no es para ti, es para los otros, que no están manchados por ello; por eso he estado yo aquí para ti y tú tienes que estar para otros, pero nunca para ti, no, el mundo no es para ti. Los otros necesitan nuestros ojos para ver lo que no quieren ver, nuestras manos para tocar lo que no pueden sentir, nuestra boca para morder lo que ya no saborean. No puedes hacer nada por ti, pero sí por los demás.»
No suelo leer el género de terror y al empezar con esta lectura (categorizada como tal) imaginaba que traería consigo un imaginario oscuro y tétrico. Mentiría diciendo que no lo ha hecho, simplemente lo he sentido familiar a la narrativa de Irene Solà, y pienso que más que de terror es una novela oscura que aonda en las vivencias aún más tenebrosas de la protagonista.
El ritmo de la novela la hace ligera y bien se puede leer como un relato, con ganchos momentáneos que sorprenden y atrapan. Quizás lo que me faltó fue una estructura más concreta y tal vez con mayor profundidad en algunos de los temas tratados, pues la historia familiar rural que posee es muy potente y pienso que se podría haber enriquecido más el relato con ella.
En definitiva, Sarai nos presenta a los miembros de su familia, más con sus defectos que con sus virtudes, así como al pueblo cuya a atmósfera, arropada en el misterio y la perversión, atrapa y corrompe, cerniéndose sobre los vivos y cargándoles con los muertos, innombrables pero tan atalayados sobre sus hombros.
En cierta manera, el alma del libro tiene la misma esencia o naturaleza que Pedro Páramo, de Juan Rulfo. Bosques más oscuros dialoga claramente con Pedro Páramo, aunque lo haga desde un lugar más íntimo y contemporáneo: -El territorio como entidad viva: el bosque, el pueblo, no son solo escenario, igual que Comala no lo es; es memoria, herida y conciencia colectiva. -Las voces: esa sensación de murmullos, de presencias que no terminan de irse, de relatos que se superponen sin jerarquía clara. -El duelo y la culpa como motores narrativos: no hay una historia “que avanza”, sino una que se hunde. -La atmósfera: densa, oscura, casi mineral.
La gran diferencia es que la autora escribe desde una contención emocional que me fascina, no hay lirismo exuberante, sino una prosa seca, casi áspera, que deja huecos. Huecos que llena el lector y que hacen que forme parte de la obra.
AVER. Está bien escrito? Sí. Tiene cosas agradables? Casi ninguna (por no decir ninguna). Es un libro: Oscuro. A mi personalmente no me ha gustado por el contenido, literariamente me parece potente. PERO, tampoco acabas por conocer a ningún personaje, no hay un hilo conductor que te lleve a un sitio concreto, sino que es como si un montón de anécdotas traumáticas se te apelotonaran en la cabeza a la hora de recordar de qué trata. Por momentos sentí estar leyendo un diario en el cual se pretende vaciar todo el abismo que tiene la experiencia de quién lo cuenta.