Obra maestra indiscutible de la literatura del siglo XX, El desierto de los tártaros aparece ahora publicada por primera vez en castellano como novela gráfica
La historia del oficial Giovanni Drogo, destinado a la fronteriza fortaleza Bastiani, sobre la que pende una amenaza aplazada e inconcreta pero obsesivamente presente, se halla cargada de resonancias que la conectan con algunos de los más hondos problemas de la existencia.
«Esperamos demasiado de la vida. Después de todo, quizás a cada uno le toca lo que se merece, no tiene sentido pretender más. Usted aún puede salvarse. Váyase de aquí antes de que sea demasiado tarde».
Straordinaria riduzione grafica del classico di Dino Buzzati, capace di rendere le atmosfere e le angosce del romanzo originale grazie alla mirabile descrizione di paesaggi che sono soprattutto simbolici. Giovanni Drogo è un personaggio indimenticabile e, anche se avevo letto la sua storia quasi trent'anni fa, non lo avevo scordato. Medda e Frisenda hanno saputo interpretare con grande eleganza, coraggio e sapienza le parole di Buzzati e il risultato è una graphic novel di incomparabile bellezza.
Estamos ante una de esas obras que convierten en arte lo que en cualquier otro relato sería un defecto: el no pasar nada. La novela de Dino Buzzati, aquí magníficamente adaptada al cómic, se construye sobre la espera, sobre el tedio convertido en protagonista absoluto. Los militares de la fortaleza Bastiani vigilan un desierto que nunca trae la guerra que esperan, un acontecimiento capaz de dar sentido a su sacrificio. Esa promesa difusa, encarnada en los tártaros que jamás aparecen, simboliza todos esos ideales vitales que imaginamos como salvación, como ese ascenso, ese amor, esos hijos que devolverán ilusiones, y que rara vez se cumplen.
El guion transmite con fidelidad esa monotonía que vacía las vidas de los personajes y las condena a una obediencia ciega, absurda, hasta que ya es demasiado tarde para recuperar el tiempo perdido. El dibujo acompaña con acierto: sobrio, sombrío, detallista en uniformes, paisajes y decorados, acentúa la sensación de vacío, desolación y absurdo. El lector se ve atrapado en el mismo tedio que ahoga a los protagonistas, un aburrimiento que se transforma en angustia existencial.
Esta adaptación reafirma la fuerza simbólica de la obra original y demuestra que el cómic puede ser un medio idóneo para transmitir esa atmósfera opresiva. Una lectura que refleja como un espejo de arena la condición humana: esperar siempre algo que no llega, desperdiciando la vida en esa espera.