Nacida a mediados de los años 40 en un pequeño pueblo rural del Uruguay profundo, Mamá Ramona creció disfrutando de los juegos al aire libre y pensando cómo ayudar a los animales de campo para que no pasaran frío.
Testigo de la pobreza y de la injusticia social, dejó la escuela para apoyar a su numerosa familia en una lucha que la curtió muy tempranamente, por dentro y por fuera.
A lo largo de su vida, muchos enemigos le salieron al paso tratando de hacerla desistir, pero ella supo combatirlos y vencerlos usando las armas más poderosas que un ser humano carga la autenticidad, la resiliencia y los sueños.
Es la tierna historia de una madre abnegada, pero desde la mirada de su hija orgullosa qué la ama tanto, que abraza, no solo su historia, sino cada lucha, cada cicatriz, cada logro, y los comparte al mundo. Me conmueve el estilo que, más allá de una biografía, es la narración de un lindo cuento para antes de dormir. Una historia que, línea a línea, presenta la lucha de una mujer abnegada y guerrera, humilde pero fortalecida por la sabiduría que dan las luchas de cada año vivido. Es una maravillosa historia que parece brotar de la tierra de fantasía y de hadas mágicas, pero que ocurrió en algún espacio interestelar del infinito universo y de nuestra madre tierra. Felicito a la hija, admiro a la madre y me regocijo por haber tenido este hermoso ejemplar en mis manos para lograr devorarlo con ansiedad en la brevedad posible. Lo recomiendo desde la mirada de alguien que necesitaba sabiduría para afrontar la vida con todos los altibajos que se presentan y salir adelante con la cabeza alta, mirando hacia las estrellas con esperanza