En una línea temporal donde la guerra fría tuvo un resultado que llevó a Norteamércia al tercer mundo y a la URSS a vivir en el espacio, La Habana continúa en el mismo sitio frente al mar. Con una revolución ya olvidada y abandonada a su suerte por los rusos, con crisis de balseros provenientes de los antiguos Estados Unidos y un lago interior, en medio de la ciudad, que recibe el nombre de Underguater. La ciudad se debate entre aseres, hackers, asesinos de la fundación Charles Manson, ejecutores abakuás, piratas que buscan el otro de los rusos y soldados de la Fuerza unida de la Habana Autónoma (FULHA).
Muchos escogen el sueño soviético y hacen largas colas para subir a un cohete y despegar hacia las plataformas orbitales rusas, otros viajan a la tumba del Santo Guerrillero a Santa Clara Autónoma o prueban suerte conectados todo el tiempo a la Red Global, la tierra donde viven los Orishas. Pero en su gran mayoría, todos luchan día a día por sobrevivir y garantizar un día más.
La siguiente reseña referirá sólo a la novela ‘Habana Underguater’ pese a que la edición a la que accedí, digitalizada, incluye también cuentos. Si bien me han dicho que estos últimos amplían o completan el universo de la novela, he decidido no continuar con su lectura por el momento y esto es por una razón muy sencilla: no estaba disfrutando. A modo de comentario general puedo decir que la escritura de Mota, aunque tiene algunos puntos a destacar, no me gustó. Siempre me planteo terminar los libros una vez que los inicio, para poder hacer justicia en la crítica, pero por esta vez y excepcionalmente, creo que haber terminado la novela ya me ha bastado.
Mi principal problema con ‘Habana Underguater’ es su falta de vuelo en la trama y en la forma de narrar, demasiado sencilla. Omnisciente y episódica, lineal, no tiene giros ni puntos de vista interesantes. Me recordó de alguna manera a la forma de narrar que suele tener la novela negra y el hardboiled. Aquí los personajes son arquetípicos y clichés, los escenarios habitados por los personajes son en general poco descritos y genéricos, desalmados; y la potencia del libro está en el “worldbuilding”, en la construcción del universo, en cómo el autor explora la combinación entre un futuro cuasi-distópico y ultratecnológico en La Habana con elementos de la tradición y las religiones afrocubanas. Pero al menos en mi caso, que recién comienzo a acercarme a la ciencia ficción, me resultó algo ajeno y difícil de captar la mayoría del tiempo. Quizá sea una de mis limitaciones como lector a veces no poder gestionar del todo el hecho de que se me hace cuesta arriba tanta referencia imposible de entender, tanta lectura casi en diagonal.
Tal vez se podría catalogar el libro como una novela modelo del cyberpunk. He buscado someramente en internet algunas referencias sobre el término, ya que no lo manejaba. Pero básicamente se trata de historias en las que en un futuro dominado por la tecnología y las corporaciones y en los que la realidad se confunde con el mundo virtual a través de la conexión neuronal a la red, un personaje o grupo de personajes se opone a la autoridad instituida ejerciendo diferentes acciones de sabotaje informático por ejemplo. Básicamente hackers, llevando como modo de vida o como objetivo específico el ataque o el robo a aquello que el poder busca proteger y custodiar por medio de la ciberseguridad. En resumidas cuentas, es eso lo que sucede en ‘Habana Underguater’, y poca cosa más.
Los episodios se suceden linealmente, repitiendo el autor en más de una ocasión la fórmula: el protagonista o grupo de protagonistas se encomienda a una misión (generalmente matar a alguien o robar algo), pero un tercero lo sigue e intenta matarlo a él por lo que termina aliándose con el que era su objetivo primeramente. De esta manera se van uniendo los diferentes personajes y proponiéndose otros objetivos que una y otra vez las diferentes corporaciones buscan detener o eclipsar. Y esa fórmula podría repetirse hasta el infinito. No aporta mucho al lector este tipo de trama, más que un rato de entretenimiento. ¿A dónde busca llegar Mota con una propuesta narrativa de este estilo? Reconozco que no soy el tipo de lector que suele disfrutar propuestas como esta. Me resultan vacías, poco interesantes. No digo que estén mal o que esté mal que haya gente que las disfrute, pero a mí personalmente, no me suman y se me hacen pesadas.
Al autor le destaco, eso sí, el “worldbuilding”, insisto. Esto es un patrón que he encontrado en general en la ciencia ficción. Pero el despliegue de imaginación de Erick Mota es impresionante, creando todo un universo futuro sin perder nunca de vista la esencia de La Habana, de sus barrios, sus sitios emblemáticos, su demografía. Imagina que la Unión Soviética hubiera triunfado tecnológicamente, imagina que un ciclón hubiese azotado La Habana y sumergido de forma permanente el casco histórico de la ciudad. Imagina corporaciones religiosas dominando tanto la realidad como el mundo virtual, y estableciendo diferentes relaciones entre sí y formas de gobierno según su dominio o no de una o de otra parte del territorio. En ese ejercicio de imaginación, de preguntarse “qué hubiera pasado si…”, las posibilidades son infinitas, pero hay que reconocerle al autor la capacidad de plasmar tan bien las que le ha brindado su propia creatividad.
Por eso el libro no se lleva, para mí, el puntaje mínimo. Pero necesito un pequeño descanso de tanta ciencia ficción. El taller del que estoy participando es exigente e intenso. Es muy enriquecedor sí, pero también agota un poco. Al menos en lo que queda de mes, intentaré cambiar un poco de aires. Tal vez busque terminar de una vez por todas el libro de Proust. Ya veremos.
Novela entretenida sobre una Habana post-apocalíptica en la que los soviéticos, poseedores del poder global, controlan el planeta desde afuera, los estadounidenses han huido en balsas hacia Cuba tras la destrucción de su país, y La Habana, aunque adaptada a la tecnología y la geopolítica del futuro, mantiene su precariedad social y su corrupción, pero ha desarrollado una forma nueva de reorganizar el poder a través de las corporaciones religiosas y una religiosidad ultra poderosa: la de los orishas. Aunque se narre de manera un poco plana, con mucha misoginia y algo de superficialidad, la novela critica con humor la situación social y política actual cubana y global, proponiendo héroes tecnológicos caribeños y graficando una sociedad post-apocalíptica que, en el fondo no es tan distinta de la contemporánea. Se trata de un libro ágil y de una manera interesante y potente de abordar la vida cubana.
Esta obra, que incluye una novela y varios cuentos, propone una serie de planteamientos muy ingeniosos. Sin lugar a dudas, las narraciones configuran un alucinante universo cyberpunk que logra un sólido pacto ficcional con el lector. Destacó como lo mejor de esta colección los cuentos, donde se exponen las ideas más interesantes de este universo, y asimismo, Mota nos demuestra su dotes como narrador. No puedo decir lo mismo de la novela, su narración es escueta , los personajes estereotipados y se vale de un lenguaje donde abundan los diálogos junto a las continuas escenas de tiroteos y artes marciales . Los personajes femeninos dejan mucho que desear, en mi opinión, uno de los puntos más endebles de su obra. Tal vez el objetivo de Mora, es más bien entretener, lo que logra con creces, antes de presentarnos una propuesta estética de mayor profundidad. El Afrofuturismo y la religión en general, como espinazo de esta distopía habanera son los puntos más destacables de la obra.