Ya decía dante que el camino al infierno está empedrado de buenas intenciones.
Un libro que sí bien tiene reflexiones interesantes, especialmente acerca del derecho de asilo, peca de un gran idealismo y por consecuencia de una ingenuidad terrible. El autor comienza el libro enfatizando el carácter político de la migración. Querido escritor, ya nos dijo en el s.XVI Maquiavelo que la política rebasa la ética. ¿Cómo alguien puede enfatizar el carácter político de algo y centrarse exclusivamente en las consideraciones éticas?
Por otra parte, si bien estoy claramente a favor de la inmigración, el autor pibota continuamente en un presunto racismo y degradación continuo que sufren los inmigrantes que no creo que este para nada tan generalizado.
Finalmente como reflexión personal, esa izquierda globalista y progresista que no pierde oportunidad de criticar al neoliberalismo, ¿no se da cuenta de que progresismo y neoliberalismo son las dos caras de la misma moneda globalista que representa al establishment?
Interprétese mi critica como una muestra de respeto al autor.
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