La leyenda de Shim Chong
continúa con un tomo donde la carga social de la historia queda más retratada aún. Creo que, basta con decir, que odio a todos y cada uno de los personajes masculinos que aparecen. Cumplen su función y muestran muy bien como, desde sus posiciones de poder, abusan de aquellos que consideran inferiores: mujeres, hijas, hermanas... ninguna se libra. Por suerte, la relación entre las protagonistas se hace cada vez más y más estrecha, siendo capaces de encontrar un espacio seguro en la otra. Aunque está claro que hay algo ahí que no va bien, los sentimientos que tienen la una por la otra son reales e irrefrenables. ¡Espero el siguiente con ganas!