Hacía tiempo que no tocaba yo Dragonlance. La trilogía original (ya revieweada por mí hace tiempo) fue fundamental en mi adolescencia. Intenté regresar varias veces (con el Templo de Istar primero, que nunca me llamó demasiado por el tema del viaje en el tiempo, y con Quinta Era después, que me dejó completamente decepcionado), pero todos los intentos fueron infrucutosos. Este intento, el tercero, no ha sido del todo desgradable, de hecho me ha permitido hasta ponerme un poquito nostálgico, pero tampoco ha sido impresionante. Ha sido un "bua, ha estado bien, me lo he pasado bien, siguiente libro".
Lo cual es bastante bueno, considerando lo MALA que fue Quinta Era. Qué decepción más grande, la leche.
Este libro es una colección de historias por distintos autores y, como tal, la calidad oscila entre llorar de emoción y vergüenza ajena, pasando por fluff cottagecore fantástico o cuentos para niños ambientados en franquicia. Algunas historias cierran puta madre, otras te dejan un poco en plan: ¿ya? Probablemente lo que peor lleva este libro son, uno, la necesidad constante que tiene de pasear por el escenario a los protas de la Trilogía Dragonlance original y, dos, las mujeres (es un libro de fantasía antiguo reeditado, así que os podéis imaginar cómo escriben las mujeres).
Honestamente, si estas historias estuvieran en formato digital o para leer por separado en otro sitio sí que recomendaría comprárselo. Así podríais leer El Hilador de Cuentos, que es (para mí al menos), la mejor del libro con muchísima diferencia, e ignorar al resto. Pero en el modo que me lo he leído yo (la edición en físico de Minotauro), si bien ha sido muy cómodo (la edición es buenísima y con una letra INMENSA que he agradecido mucho), no ha merecido mucho la pena. Aunque voy a agradecer tenerlo en mi estantería, sigue siendo merchandising de Dragonlance, creo que también ocupa mucho sitio para lo que es.
Y es que es eso, es una colección de cuentos. Y de enanos, kenders y gnomos encima (y una de un minotauro que está ahí enmedio no sé ni por qué). Y, como dije antes, la calidad oscila muchísimo. La única de las historias hechas por los autores de la Trilogía Original (Weiss y Hickman), aunque es graciosa, algunas veces es muy de la sección Vergüenza Ajena. Casi cualquier otra historia del libro es bastante mejor que la suya (obvio la del gnomo músico o la de cómo murió Fewmaster Toede), o que plantean ideas más interesantes. Hay una de un cuchillo que es en realidad una criatura prehistórica de Krynn muy curiosa, narrado en primera persona, para más interés. Algunas parecen relatillos de novato en un blog, otros fluff redactado por autores consagrados mientras pasan el rato entre novela gorda y novela gorda. Hay cosas que he disfrutado leer. Hay otras que las he pasado con más prisa. Y luego está, como ya he mencionado, el Hilador de Cuentos (the Storyteller en inglés). Maldita sea, no esperaba llorar. Absolute cinema. Si la encontráis por ahí, por favor leedla. Una rebelión contra la poli de un montón de enanos, gnomos y kenders con tono de la Princesa Prometida, y final insperado. Me alegro haber comprado el libro solo por esa.
Pero, para los demás, no recomiendo la compra en físico. Si sois muy fan de Dragonlance y podéis comprarlo en digital, lanzaos de cabeza. Os va a gustar, ¡a mí me ha gustado! Si no, hay libros mejores, queramos o no.
La moraleja aquí es que las compras impulsivas en librería son como una caja de bombones.