Works, such as the novels Crime and Punishment (1866), The Idiot (1869), and The Brothers Karamazov (1880), of Russian writer Feodor Mikhailovich Dostoyevsky or Dostoevski combine religious mysticism with profound psychological insight.
Fyodor Mikhailovich Dostoevsky composed short stories, essays, and journals. His literature explores humans in the troubled political, social, and spiritual atmospheres of 19th-century and engages with a variety of philosophies and themes. People most acclaimed his Demons(1872) .
Many literary critics rate him among the greatest authors of world literature and consider multiple books written by him to be highly influential masterpieces. They consider his Notes from Underground of the first existentialist literature. He is also well regarded as a philosopher and theologian.
Estoy decidida a leer todo Dostoievski, poco a poco. Un libro al mes de ser posible. Aún no tengo claro si el reto es realista, pero esa es la meta. Empecé con El Jugador, que me pareció bueno, aunque no impresionante. Gracioso a ratos. Pero este mes me decidí por una novela corta titulada Memorias del Subsuelo. He alucinado.
El libro está dividido en dos partes: la primera es un monólogo que se vomita desde las entrañas del subsuelo. Ese lugar oscuro, bajo y terroso donde todos hemos estado alguna vez. Es tierra fértil para la rabia, el odio, la sed de venganza y las contradicciones, pero el terreno está tan enlodado que lo único que surge de él es la inacción, la inercia, la nada.
Los expertos sostienen que es quizás una de las novelas más filosóficas del autor. Y ciertamente, su sonido es similar al que se oiría al lanzar una roca dentro de un pozo existencialista. Estaba leyéndolo con mi esposo, que es psicoanalista, y me decía que reconocía muchas ideas freudianas. Incluso me hizo revisar algunos términos de la traducción para que las ideas tuvieran más sentido y similitud a los textos primarios de Freud. Eso me emocionó porque amo la locura y el genio de Freud.
El narrador afirma que en su juventud fue funcionario. Y creo que es importante entender lo que significaba esto en la Rusia del siglo XIX para realmente comprender las obsesiones del hombrecillo del subsuelo, a quien no puedo dejar de imaginar como Gollum de El Señor de los Anillos de Tolkien. Bajo el régimen zarista, Rusia era una nación de burocracia, que heredó un sistema llamado Tabla de Rangos, donde cada funcionario tenía un grado jerárquico que determinaba su estatus social, más allá de sus talentos o virtudes. Y he aquí un punto central en el detonante de la rabia y la frustración del hombre del subsuelo: que se siente determinado por su hacer y no por su ser. Un conflicto que a mí se me hace muy contemporáneo. Detesto cuando en una reunión social o dinámica grupal llega el momento de “presentarme” y decir “quién soy”, que realmente equivale a decir “qué hago” y “cómo hago dinero”.
Lo cierto es que nuestro querido gusano del subsuelo está en la ruina -perdió su trabajo de funcionario y quedó reducido a la escoria social-, los trajes remendados, el alma rota, y su única válvula de escape es la catarsis. Para muchos hombres de la pequeña nobleza empobrecida y las clases medias urbanas, ser funcionario era la única vía para la subsistencia y el “respeto social”. Eran mal pagados y con frecuencia corruptos. Despojado de su lugar en el mundo, el hombre del subsuelo emigra al inframundo y allí se instala, regalándonos un monólogo monumental, que revela cómo no siempre nos orientamos al placer, y cómo hay goce en el sufrimiento. Y en definitiva, terminamos por deducir que el subsuelo no es simplemente un lugar psíquico, sino también un lugar social: es el mismísimo sótano del aparto burocrático, donde hombres sin brillo ni poder van a parar.
Luego del monólogo de la primera parte, empieza la historia, en términos de acciones y sucesos. Es allí donde vemos al hombre sin nombre en acción. Revelándose en su pequeñez, en su maldad, en su vileza. Desplegando sus contradicciones y bajezas. En esta parte del libro puedes reírte a carcajadas, para atravesar la incomodidad. No les daré más detalles, porque vale la pena que lo disfruten sin spoilers.
Sólo me queda decirles que esta no es una lectura fácil. Y la complejidad no radica en su estructura filosófica, sino en la profundidad de lo que Dostoievski quiere contarnos. Además, la carga de negatividad del texto es tan grande que no es recomendable leerla si uno se encuentra en un mal lugar, si ha quedado sin trabajo, o si alguna inversión le salió mal. Esta retahíla de pensamientos impulsivos y destructivos puede arrastrarte a su corriente, porque lo triste es que todos, aunque sea por minutos, hemos habitado el subsuelo. La novela te confrontará con tu sombra.
Me sorprende la universalidad y vigencia de Memorias del Subsuelo. Una obra que va en contra del paradigma de la razón, el progreso, la ilustración. La razón no es suficiente para preveer todo en la vida. La ciencia no nos da todas las respuestas. Dos más dos no siempre son cuatro. A veces son cinco y no hay forma de explicarlo. La conciencia puede volverse una enfermedad y, quizás, es más fácil vivir siendo un tonto.
Hemos nacido muertos, y hace tiempo que nacimos de padres que ya no viven, lo cual nos agrada cada vez más. Y le vamos tomando el gusto, pronto descubriremos cómo nacer de una idea.
La vida del protagonista probablemente sea uno de mis mayores miedos: consumirte tanto en tus pensamientos por querer ser mejor intelectual y moralmente, hasta que esa lucidez se convierte en tu propia cárcel. Él pudo ser libre, pudo ser amado, pero su conciencia excesiva pero incapaz de vincularse con las emociones y con los demás, lo condenó a la miseria y a sabotear cada oportunidad de pertenecer y ser feliz.
Al final, la historia deja claro que leer y pensar no te hacen superior; te vuelven vulnerable. Y cuando el pensamiento no se acompaña de emoción, esa vulnerabilidad termina convirtiéndose en una vida profundamente infeliz.
Es una de esas lecturas que te deja inquieto durante días. No por lo que cuenta, sino por lo que remueve. El “hombre del subsuelo” habla desde un rincón oscuro de la conciencia humana, desde ese lugar donde la lucidez se mezcla con el resentimiento, donde pensar demasiado se vuelve una forma de autodestrucción. Es un personaje que se enorgullece de su dolor y se aferra a él porque es lo único que siente verdaderamente suyo.
Lo más impactante es cómo busca su propio sufrimiento como si fuera un acto de libertad: una rebelión absurda contra la racionalidad, contra la sociedad, contra sí mismo. Sus contradicciones son brutales, incómodas, auténticas. Y la relación con Liza es el golpe definitivo: ahí vemos hasta qué punto una persona puede sabotear la posibilidad de ser amada por miedo a mostrarse vulnerable.
Dostoievski no ofrece consuelo. Ofrece un espejo. Y lo que se refleja en él es esa parte nuestra que preferimos no mirar: la que duda, la que se esconde, la que se hiere sin motivo. Una lectura breve pero devastadora, imprescindible para comprender la profundidad y la oscuridad del alma humana.
Me ha dejado asombrada. Siempre he disfrutado leyendo a Dostoievsky por lo fácil que es verse reflejado en los pensamientos y debates internos emocionales de sus personajes. En este caso nos presenta a un protagonista aborrecible y a la vez es difícil no ver pinceladas de nosotros mismos en su actitud.
Ha habido momentos al borde de la histeria que me han parecido muy intensos. No he podido soltar el lápiz porque deja muy buenos fragmentos y frases a pesar de ser una historia tan corta. Muy recomendable.
4.5⭐️ "Y las únicas impresiones externas con las que contaba se encontraban en la lectura. Las lecturas, desde luego, me ayudaban mucho: me conmovían, me proporcionarán placer y me atormentaban" "Fuera de la lectura, no tenía adónde ir, es decir, no había nada entonces a mi alrededor que pudiera inspirarme respeto o atraerme" "En cualquier época, el hombre decente ha sido un cobarde y un esclavo" "Hemos llegado al extremo de considerar la verdadera 《vida viva》poco menos que un trabajo penoso, casi como un servicio, y todos estamos de acuerdo en que es mejor la de los libros" Tirando Facts el Dostoyevski desde tiempos atrás☝🏻 me dio miedo lo mucho en el que me identifique en algunos párrafos y me fascinó simplemente esta lectura, definitivamente leeré más de este grandioso escritor.
¿Qué puede llevar a un hombre a convertirse en un monstruo?
Nuestro protagonista es el ejemplo perfecto de vivir encerrado en una jaula construida por la propia mano; Está constantemente en un bucle de autodesprecio, de paradojas, mentiras y delirios que no le dejan ser normal, encajar y encontrar su sentido social.
Sus deseos, pensamientos y acciones no se corresponden entre sí y es por eso que vive completamente estancado en su estilo de vida del subsuelo, como él mismo lo proclama repetidas veces.
Está solo y la única persona que le muestra un afecto sincero es brutalmente rechazada por él mismo, más luego Apolonio, con quién directamente no se lleva bien y cuyas únicas interacciones son a altas voces y acerca de dinero.
Se autohumilla a sabiendas y sin corregir sus actos incoherentes porque lo tiene por costumbre, y no es capaz de salir de esa inercia (y romper ese muro) no porque no lo desee, sino porque está tan trastocado que ya no sabe lo que desea. Tampoco tiene fuerzas y está tan acostumbrado a no ser nada que ni siquiera se nos menciona su nombre en todo el libro; Porque él no es nada, él mismo nos lo explica al principio.
No sabe hablar correctamente, actuar correctamente, vive por y para la humillación y vive viendo amenazas fantasmas por todas partes, metiéndose él solo en los problemas que lo atormentan.
Aunque algunas de sus ideas en la primera parte son acertadas y bastante rescatables, en la práctica, su vida es un tormento fruto de la expresión de no saber expresarse. También trata de atenerse a leyes que no existen y conceptos distorsionados (como la venganza demasiado exagerada, o cualquier otra de las exageraciones que hace) para justificar su soledad, primer causa de su desolación mental.
El final es una salvación, porque incluso aunque dice que dejará de escribir, se nos indica que volverá a hacerlo, pero en vista de que este personaje no evoluciona de ninguna manera, el libro termina y nos salva de la repetición de incoherencias en las que consiste la vida de este pobre y nada noble ser del subsuelo.
Se lleva el 5.00 completo, porque para Dostoevsky, tener que meterse en la piel de alguien así, alguien que no existe en la naturaleza tal y cómo la entendemos, y lograr transmitir el mensaje con un impacto tan certero, dejando una huella imborrable en la literatura existencialista rusa, tuvo y es un trabajo de oro. Sabe perfectamente cómo enganchar, dejando sin acabar las reflexiones entre capítulos de ambs partes y adoptando una narración que se siente propia de una persona tan mentalmente enturbiada como el protagonista.
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Me ha encantado. A partir de ahora este libro es mi personalidad. Realmente le pondria 4.5 pero no me deja asi que le pongo 5. Porque me ha gustado mucho. Me he sentido identificada a unos extremos que asustan. Me encanta la forma de diario de contar las cosas y la crudeza. Me genera una placer indescriptible sentir que comparto sentimientos con una persona rusa del siglo xix. No lo puedo explicar. El gusto a la autodestrucción y el auto odio ha sido practicamente mi motor en la vida y es verdad! es un sitio en el que siempre estoy comoda: el subsuelo.
"Con una vergüenza que no me abandonaba ni en los momentos más repulsivos, que se convertian en una maldición. Ya entonces llevaba el subsuelo en el alma"
"... llegue a sentir envidia por ese señor a quien habían arrojado por la ventana y mi envidia fue tan grande que entré incluso en la taberna, en la sala de billar, pensando "
"habría perdonado incluso que me diese una paliza, pero de ningún modo podía perdonarle que me hubiese trasladado de sitio sin percatarse de mi existencia"
"Si se ama, uno puede disfrutar de la vida incluso sin ser feliz. La vida es hermosa y también lo es cuando se sufre; siempre es bueno vivir, sea como sea"
"¿Qué es preferible, una felicidad mediocre o unos sufrimientos elevados?"
Nunca sentí que la voz de un narrador me atravesara tanto como la del hombre del subsuelo. Desde la primera página supe que estaba frente a un conjuro que me llevaba hacia las profundidades de la conciencia humana. Este hombre, preso de su propia lucidez, me fue guiando por distintas estaciones: la pena, la bronca, la risa, la incertidumbre y, por último, la devastación.
Quisiera detenerme en un punto que, creo, nos interpela como sociedad: la anticipación que hace Dostoievski de la racionalidad excesiva del mundo moderno. Pienso que desde 1864 —año de publicación de Memorias del subsuelo— hasta hoy, el “palacio de cristal” del que habla el autor se fue transformando en fortaleza… y también en prisión. La era del algoritmo, las máscaras que desplazan la esencia, la burocracia que inunda nuestras vidas: en todo esto, Dostoievski vaticinó el futuro con una precisión escalofriante.
El hombre del subsuelo observa esta dinámica creciente y la comprende con lucidez, pero ese mismo conocimiento lo vuelve aún más prisionero de sí. Detecta la falsedad que lo rodea, se irrita con la simulación social; sin embargo, esa lucidez no lo libera: lo encierra. Ésa es su tragedia.
Y aun así, con toda su mente iluminada, no puede desprenderse de sus ansias humanas de pertenecer, de ser visto, de ser aceptado. Lo devastador es que, cuando finalmente encuentra un vínculo humano que no juzga, que lo escucha y le permite ser él mismo, se sabotea. Porque no está acostumbrado al contacto real: a ser tocado en el alma y tocar el alma de otra persona.
Este libro es un castigo para el propio narrador, y quizás también para el lector. Pero vale la pena atravesar este viaje de expiación.
No se bien como me siento. Creo que la reflexión final es muy interesante y muy actual, si cambiamos los libros por los teléfonos, sin teléfonos ni redes sociales ¿sabríamos ser personas? ¿Sabríamos que pensar y en qué creer?
Es mi primera vez leyendo algo de Dostoievski. Lo que más me dejó pensando fue el pie de página del inicio: “(…) individuos como el que los ha escrito [los apuntes] no solo pueden, sino deben existir en nuestra sociedad, teniendo en cuenta las circunstancias que, en general, presidieron la formación de esta”.
Sentirme identificada en algunas partes con el hombre del subsuelo me llenó de miedo. El aislamiento es algo que tuvimos que vivir generacionalmente debido a la cuarentena, esta trajo consigo el cuestionamiento de nuestra existencia y un estudio minucioso de nosotros mismo y nuestro pasado que pudo alterar nuestra realidad, todos podemos convertirnos en el hombre del subsuelo, un poco debido a nuestro entorno; una sociedad que promueve mucho el asilamiento, el “overthinking” y nos enseña una “vulnerabilidad” fabricada liderada por influencers. La autoexigencia y el querer producir todo el tiempo son constantemente alimentadas. Se puede caer muy fácil en un agujero donde nos veamos como víctimas y con sed de venganza, creernos rebeldes y superiores. Podríamos refugiarnos en esos pensamientos que generan cierto tipo de consuelo y alejarnos de la sociedad porque esta ya nos ha hecho demasiado daño. ¿Qué nos hace diferentes al hombre del subsuelo o nos detiene de convertirnos en él? tal vez la conexión con las personas, la empatía. Abrirnos con alguien y que este nos acepte con la contradicción humana que nos define, con los errores de nuestro pasado. La capacidad de empatía y compasión nos fortaleció como humanidad, el trabajo en equipo nos dio libertad, derechos, el sentido de comunidad nos mueve. El mundo puede ser cruel, pero encontrar compasión nos hace ver que es más complejo, que no todo es racional, que no todo debe serlo, que a veces solo es.
En conclusión, el individualismo, el aislamiento y el ensimismamiento nos pueden llevar a lugares bien oscuros (el subsuelo). Es un acto heroico la amabilidad y la empatía y es necesario aprender a aceptarla. No hay que ser como el hombre del subsuelo, tenemos libre albedrío, podemos elegir ser mejores personas, podemos ser como Liza.
Recomendado por ChatGPT cuando le pedí un libro algo incómodo.
Es una tiradera al racionalismo y al romanticismo, llevados al extremo y ejemplificados perfectamente en un hombre que, a la vez que se siente tan ridículo e improbable, en algunos momentos se siente identificable (y qué miedo). La primera parte monologa sabiendo que tiene un público, mostrando, sin querer y resignándose cuando pasa, que si llevas estas filosofías (y creo que cualquiera) hasta sus últimas consecuencias, terminan volviéndose contradictorias y chocando con algo tan humano como la capacidad, y más importante, la necesidad de elegir. Si dictamos nuestro comportamiento siempre según lo que cierta manera de pensar nos diga, probablemente terminemos rebelándonos por el simple hecho de poder hacerlo. Que importante que es para nosotros poder ejercer esa libertad incluso en cosas “inconvenientes”, solo para confirmar que podemos.
Con la segunda parte, cuenta ciertos momentos de su vida donde vive (si a eso se le puede llamar vivir) extremizando la práctica del racionalismo y el romanticismo en búsqueda de "elevarse" (quien sabe con qué objetivo), para encontrarse con que eso no es compatible con la dinámica e incómoda realidad del mundo. Entonces busca refugiarse en su imaginación, pensando en cómo quisiera que fueran las cosas, no con el objetivo de tomar acciones para lograrlo (y envidia a los que pueden hacerlo con menos esfuerzo), sino para darle vuelta y salir vencedor (si a eso se le puede llamar ganar jajaja) de lo que en realidad sí pasa. Y esto mancha cualquier relación que intenta tener, cuando no lo ven como él mismo se ve en su imaginación, trata de encontrar motivos para humillar y hunidr a todos y así sentirse superior a ellos.
Los seres humanos, más que no ser ni racionalistas ni románticos, somos todo y nada a la vez, aprovechemos eso en la libertad que tenemos de elegir. Tratemos de que esos arranques de "libertad" no sean un estilo de vida y nos confirmen sin tantos daños que en efecto seguimos siendo libres.
No se cual era el punto del autor: si que yo me identificase con el protagonista o que lo tache de loco, porque hice las dos cosas.
En muchas ocasiones lei los pensamientos del personaje como si esos pensamientos saliesen de mi cabeza . Y otras veces miraba sus acciones con los ojos de un extraño que se acabe de percatar de aqui hay un loco maniaco gritando estupideces. Y eso se debe a que el propio personaje se contradice bastante, pareciese que tiene bipolaridad la mayoría del tiempo.
Pero eso si, le puedo justificar su estado, sus pensamientos y el como actua. Ya que el pobre tu vo un pasado de lo menos dichoso lo que nos lleva a reflexionar y afirmar que el villano se hace y no se hace. Si en todo su historial de vida, le cuesta recalcar un solo recuerdo bonito, es dificil seguir teniendo una vida decente si no hay algo bueno a lo que atenerse en tu memoria.
Simplemente increible. Me encanta la escritura y la inteligencia de Dostoievsky. Este es mi segunda lectura suya y es solo el comienzo de esta aventura de maravillosas siguientes lecturas.
Es una obra breve pero intensa que aborda temas tan interesantes como la conciencia, la libertad y el resentimiento. Es una historia incómoda que te hace conectar con el personaje en diversos puntos y quejarte de él en otros muchos jaja, como el resentimiento o el propio auto saboteo.
“Cuanto más conciencia, tenía sobre el bien y todo lo bello y sublime, más me hundía en mi propio lodo y me sentía más dispuesto a quedarme atrapado en él.”
“Y donde no hay amor tampoco hay cordura”
“Alardea de conciencia, pero no hace más que vacilar, pues, aunque su mente trabaja, su corazón está corrompido, y no puede haber una conciencia completa y justa, sin tener puro el corazón.”
“Déjennos solos sin libros y al punto nos embrollaremos, nos perderemos sin saber qué hacer, ni a qué adherirnos, ni qué defender. ¿Que íbamos a querer o a odiar, que íbamos a respetar y a despreciar?”
“Hemos nacido muertos, y hace tiempo que nacemos de padres que ya no viven, lo cual nos agrada cada vez más. Y le vamos tomando el gusto. Pronto descubriremos cómo nacer de una idea.”
Para escribir de esa manera debe referirse a el mismo y no a un tercero, muestra muchas situaciones en las cuales me he visto reflejada, aunque no en las situaciones de hacer sentir tan mal a los demás solo por ese complejo de inferioridad tan marcado del que sufre el personaje. El miedo a socializar es evidente y lo es por el miedo a sufrir, pero lo paradójico es que sus sufrimientos se los inventa y se los visualiza el mismo. El rechazo, critica y envidia hacia los demás son su armadura, su coraza protectora. Buen libro!
Este libro se adentra sin filtros en la psique humana, te deja un sinsabor permanente. Refleja el pensamiento de un personaje complejo y solitario que recurre constantemente al autosabotaje y a la amargura,en la obra no ocurren grandes acontecimientos sin embargo, este hombre es consciente de sus defectos y aún así es incapaz de cambiar, la narrativa te arrastra a un mundo que refleja con claridad cómo se encuentra tu cabeza cuando está hecho un lío o en un completo sinsentido. Lo recomiendo leer con tranquilidad.
El libro dió una vuelta de 365 conmigo, al principio me estaba aburriendo con el monólogo absurdo del narrador, pero la segunda parte me di cuenta de lo necesario de esa primera parte para entender muchas cosas. Por ejemplo, al principio me vendió la idea de un ser supremo inteligente pero leer parte de su vida, no ves esa inteligencia que tanto presume, es una realidad alterada tremenda, dónde un ser busca siempre culpables del resultado de su vida, un hablador con poca valentía para terminar lo que dice que hará, una pobredumbre de infeliz ser mediocre, pero oh sorpresa he aquí al final del libro que sentirás, o al menos yo lo sentí, el balde de agua fría y notas la familiaridad del narrador con tu propia vida. Dura realidad y ahora sumida en una reflexión, espero poder cambiar cosas en mi vida.
Page 30 | Porque el día en que la voluntad esté completamente confabulada con la razón, será cuando razonaremos y ya no desearemos, pues resultará imposible desear algo que no tenga sentido para la razón, teniendo en cuenta que no podremos proceder contrariamente a ella deseando algo malo para uno mismo…
Page 31 | —¡Sí, señores, para mí, aquí es donde está el meollo! Me perdonarán que haya empezado a filosofar; ¡pero en todo esto hay cuarenta años de subsuelo! Permítanme que me explaye un poco con la fantasía. Verán: la razón es indudablemente algo excelente, pero la razón es únicamente razón, y sólo satisface las cualidades racionales del hombre, mientras que la voluntad viene a ser manifestación de la vida entera, es decir, de la vida completa del hombre, incluyendo en ésta, tanto la razón como todo tipo de especulación. Y aunque nuestra vida en esta manifestación se nos presente a menudo como una porquería, es, a pesar de todo, vida, y no mera extracción de la raíz cuadrada. Porque yo, por ejemplo, deseo vivir indudablemente para satisfacer todas mis cualidades vitales, y no sólo para satisfacer mi capacidad racional, es decir, para satisfacer únicamente una milésima parte de todas mis cualidades vitales. Pues ¿qué es lo que sabe la razón? La razón sólo sabe aquello que le dio tiempo a aprender (probablemente, no llegará a saber ninguna cosa más; y aunque ello en absoluto me tranquiliza, ¿por qué habría de callármelo?); mientras que la naturaleza humana actúa como un todo, al unísono con todo cuanto posee en sí, consciente e inconscientemente, y aunque a veces pueda engañar, a pesar de todo, vive. Sospecho
Page 32 | un caso, y sólo uno, en el que el hombre puede conscientemente y a propósito, desear para sí mismo algo que le sea incluso perjudicial; algo estúpido, sí, de lo más estúpido, a saber: tener derecho a desear algo que le sea absolutamente estúpido sin estar sujeto a la obligación de desear sólo cosas inteligentes para uno mismo. Porque aquello que es absolutamente estúpido, aquello que es un capricho, en realidad, puede ser lo más ventajoso del mundo para nuestro hermano, sobre todo, teniendo en cuenta algunos casos concretos. Es más, puede que le sea más ventajoso que nada, incluso en aquellos casos en que sea verdaderamente dañino o en los que contradiga las deducciones de nuestro sano juicio sobre las ventajas, porque en cualquier caso, seguirá conservando algo que es lo más importante y preciado para nosotros, a saber, nuestra personalidad y nuestra individualidad.
Page 32 | Pero la voluntad, a menudo, y en la mayoría de los casos, está en total y directo desacuerdo con la razón, y… y… y ¿saben ustedes que también esto es beneficioso y, a veces, digno de alabanza? Supongamos señores, que el hombre no es estúpido. (En realidad, no se puede decir esto acerca de él, aunque sólo fuera por aquello de que si realmente fuese estúpido, entonces ¿quién sería el listo?). ¡Pero aunque no sea estúpido, a pesar de todo, es monstruosamente desagradecido! Fenomenalmente desagradecido. Incluso pienso que la mejor definición del hombre sería: un sujeto desagradecido con un par de piernas. Pero eso no es todo; ese todavía no es su principal defecto; su principal defecto consiste en la continua ausencia de una conducta moral, remontándonos al pasado, empezando por el Diluvio Universal y terminando con el periodo de Schleswig-Holstein sobre el destino de la humanidad. Y donde no haya un sentido moral, tampoco habrá 3 Page 32 | Highlight Continued cordura; pues desde hace mucho se sabe que la falta de cordura viene a causa de la ausencia del sentido moral. Intenten echar un vistazo a la historia de la humanidad.
Page 44 | Todos los hombres guardan entre sus recuerdos algunas cosas que no las desvelan a cualquiera, sino sólo a los amigos. También hay ese otro tipo de cosas, que el hombre no desvela a los amigos, sino tan sólo a sí mismo y en secreto. Finalmente, hay cosas que el hombre teme desvelarlas incluso a sí mismo, y todo hombre formal dispone en su interior de una buena cantidad de ese tipo de cosas. Al menos, yo mismo, hasta hace muy poco, no me había decidido a recordar algunas de esas aventuras mías del pasado, pues siempre esquivaba esos recuerdos por la inquietud que me producían. Sin embargo, ahora, cuando no sólo me he decidido a recordarlas, sino también a escribirlas, es cuando deseo saber si es posible que uno sea absolutamente sincero consigo mismo sin temer la verdad. Debo señalar al respecto, que Heine afirmaba que no podía darse el caso de las autobiografías veraces, y que lo más probable es que el hombre mintiera al hablar de sí mismo. Según él, por ejemplo Rousseau, mintió infaliblemente al hablar de sí mismo en sus confesiones, e incluso mintió por vanidad. Estoy convencido de que Heine tenía razón; comprendo perfectamente que, a veces, por vanidad, llegue uno incluso a acusarse a sí mismo de crímenes enteros; y hasta concibo de qué género puede ser ese tipo de vanidad.
Page 46 | Dicen que a base de trabajar, el hombre se va haciendo más bondadoso y honrado. Al menos aquí hay una posibilidad.
Page 50 | Otra cosa que me atormentaba mucho por aquel entonces, era que yo no me parecía a nadie, ni nadie se parecía a mí. «Yo soy uno, mientras que ellos son todos» —pensaba yo sumiéndome en reflexiones—.
Page 53 | En casa, principalmente me dedicaba a la lectura. Deseaba silenciar con las sensaciones externas todo cuanto hervía incesantemente en mi interior. Y entre éstas, la única posibilidad que me quedaba era la lectura. La lectura, claro está, me ayudaba mucho; me conmovía, me satisfacía y me atormentaba. Pero a veces, me aburría terriblemente. Pues a pesar de todo, me apetecía hacer cosas y no estarme quieto; entonces era cuando me sumergía en la perversión más oscura, subterránea y mezquina; mejor dicho, no se trataba exactamente de una perversión, sino de la ruindad más baja. Mis mezquinas pasiones eran agudas y ardientes a causa de mi eterna y enfermiza irritabilidad. Tenía arrebatos histéricos, con lágrimas y convulsiones incluidas. Nada me quedaba excepto la lectura; es decir, nada de cuanto me rodeaba, o hacia lo cual yo 4 Page 53 | Highlight Continued pudiera sentirme atraído, me infundía respeto. Por si fuera poco, me sobrevenía la melancolía; me arrebataba la sed de histéricas contradicciones y contrastes; llegando a este punto me entregaba al libertinaje. Pero no vayan ustedes a creer que digo todo esto para justificarme… ¡Bueno, no! ¡Sí, he mentido! Precisamente lo que pretendía era justificarme. Y esta observación, señores, es de uso personal. No deseo mentir. He dado mi palabra. En solitario, a escondidas, y por las noches, me entregaba a la depravación con temor, suciamente, y con una vergüenza que no me abandonaba ni en los minutos más repugnantes, en los que incluso llegaba a maldecirme a mí mismo. Por aquel entonces ya llevaba el subsuelo en el alma. Me aterrorizaba la idea de que algún conocido pudiera verme; que pudiera encontrarme con alguien y ser reconocido. En aquella época solía frecuentar lugares bastante lúgubres.
Page 63 | Tenía fe, esperanza y amor. En eso está la cuestión, en que entonces creía ciegamente que gracias a algún milagro, o a alguna circunstancia externa, todo cambiaría o se ensancharía de pronto; que de repente se abriría delante de mí un horizonte de actos positivos, convenientes y maravillosos, y lo más importante, es que se trataba de unos actos completamente preparados (como nunca los había conocido, pero lo que es más importante aún, es que se trataba de algo totalmente preparado), y aquí saldría yo a la luz del día, montado sobre un caballo blanco y una corona de laureles en la frente.
Page 64 | ¡Pero cuanto amor, Dios mío, cuanto amor, pude experimentar yo a través de esos sueños míos, a través de esa «salvación de todo lo bello y lo sublime»!
Page 107 | ellos. De veras; conocí a una mujer así, que decía: «Como te quiero, te hago sufrir para que así lo sientas».
Page 110 | No comprendí que se camuflaba a propósito tras aquel tono burlesco, y que las personas de corazón tímido y pudoroso se refugian en ello; personas que, cuando se les hurga el alma tosca y burdamente, no suelen, por orgullo, darse por vencidas hasta el último minuto, porque temen expresar sus sentimientos ante los demás.
Page 138 | Liza, abatida y ofendida, comprendió, de cuanto estaba sucediendo, bastante más de lo que yo me había imaginando. Comprendió exactamente aquello que comprenden las mujeres que aman sinceramente; comprendió que yo era un hombre muy desdichado.
Page 139 | La cosa está en que no puedo vivir sin tiranizar y ejercer el poder sobre alguien… Pero… pero los razonamientos no explican nada, y por tanto, para qué ha de razonar uno.
Page 140 | En primer lugar, no podía enamorarme, porque repito, que para mí, amar significaba ser tirano y sentirme siempre moralmente superior respecto al otro. En toda mi vida he podido imaginarme otro tipo de amor, e incluso he llegado a pensar que éste, consiste precisamente en el derecho otorgado por el sujeto amado a tiranizarlo voluntariamente. Ni en mis sueños de subsuelo me había imaginado nunca el amor sino como una lucha; comenzaba siempre por el odio y finalizaba con la dominación moral, sin que nunca llegara a saber lo que se debía de hacer después con el objeto dominado.
Page 141 | «palabras de lamento»; no me percaté que no venía a escuchar tales palabras, sino para amarme, ya que sólo en el amor encuentra una mujer la redención completa, así como la salvación de cualquier tipo de mal y su total resurrección, puesto que el amor no puede manifestarse más que de ese modo.
Page 145 | ¿Y qué andamos frecuentemente escarbando por ahí, de qué nos encaprichamos, y qué es lo que pedimos? No lo sabemos ni nosotros mismos. Y todavía sería peor para nosotros si se cumplieran todos nuestros deseos y caprichos más remotos. ¡Inténtenlo,
Page 145 | ¡Ni siquiera sabemos en qué consisten las cosas vivas, ni qué es lo vivo, ni qué nombre tiene! ¡Déjennos solos y sin libros, y al momento nos extraviaremos, nos perderemos, no sabremos qué hacer, ni dónde dirigirnos; qué amar y qué odiar, qué respetar y qué despreciar! Nos pesa ser hombres, hombres auténticos, de carne y hueso. Nos avergonzamos de ello, lo tomamos por algo deshonroso y nos esforzamos en convertirnos en una nueva especie de seres omnihumanos. Hemos nacido muertos y hace tiempo que ya no procedemos de padres vivos, cosa que nos agrada cada vez más. Le estamos cogiendo gusto. Pronto inventaremos la manera de nacer de las ideas.
La primera mitad del libro es ... complicada de leer, por no decir tediosa o agonizante. Leer el primer capítulo es casi igual que escuchar a un borracho gritar y alardear "filosofía". Que el momento en el que prestas atención te das cuenta que tiene algún punto, aunque no sabes si es la mejor forma de expresar esa idea, pero tú tampoco has tratado de expresarla, así que no puedo sino pensar "okay tiene un punto" hasta que luego deja de tenerlo.
Cada conclusión a la que llega es atributo de una persona que no consideraría buena. A pesar que parte de ideas que he experimentado, o cosas que he sentido, y eso es un poco ¿aterrorizante?
¿Que tan cerca estuve de convertirme en un hombre del subsuelo?
Una vez pasada la primera mitad, que es todo un sueño febril. Inicia la segunda parte que ahora sí lleva un historia, una narrativa, y está historia complementa perfectamente las ideas de la primera parte.
Dostoyevski creo este libro como una burla extrema a pensamientos filosóficos deterministas rusos de su época. Pero no sé qué tanto lleva de él, se siente intimo por momentos, demasiado íntimo. El personaje principal es desagradable y no sé si es porque él se ha sentido así o porque, como es una burla, lo hace así. Gran libro, feliz de no tirar la toalla con esa primera mitad.
Y Kafka siendo tan admirador de Dostoyevski, me preguntó si de aquí salió la metamorfosis, con todas las veces que el narrador menciona querer ser un insecto, sentirse igual de importante que un insecto o incluso menos.
me preocupa un poco lo mucho que pude identificarme con algunos de los planteos del protagonista… básicamente: ser demasiado conscientes de nosotros mismos es un castigo irrevocable, ser un boludo feliz es mejor!
extrañamente todos los mambos sobre los que el señor dostoevsky reflexiona aca siguen siendo totalmente contemporáneos: el loop nefasto en el que vivimos de rencor, inseguridad y deseos frustrados ya estaba vigente en san petersburgo en el el s.xix
“el dos por dos es cuatro no es vida, señores, sino el comienzo de la muerte”
"Les juro, señores, que ser demasiado consciente es una enfermedad, una auténtica y verdadera enfermedad."
"Lo único que el hombre necesita es desear las cosas por sí mismo, cueste lo que cueste esa autonomía y sean las que sean sus consecuencias. Y, en cuanto a los deseos, solo el diablo sabe cuáles son..."
La mitad de las cosas que hace el protagonista solo se explican con un humiliation kink por dios. Quisiera poder darle rating de 3.5
Lo que más me llamó la atención en la primera parte del libro es que el hombre del subsuelo es la antítesis del soñador de Noches Blancas, a pesar de que ambos se perciben a sí mismos como soñadores hiperconscientes. Mientras que el soñador de Noches Blancas vive en una melancolía constante y pinta sus noches con esperanza y ensoñaciones, el hombrecito del subsuelo se permite soñar, pero se aborrece por ello, ya que permanece atrapado en ese estadio fantasioso sin llegar nunca a actuar: “...yo me imaginaba grandes aventuras y me creaba una existencia fantástica para vivir fuera de mí a cualquier precio”. Cuando aparece la oportunidad de actuar, ambos maquinan hasta el cansancio, sin embargo, el soñador tiene unos lentes para ver a la sociedad como una escena bella y a sí mismo como un ser que no merece experimentar el amor y es indigno de lo bello, no porque se autodesprecie como el hombre del subsuelo sino porque idealiza tanto el amor que no se siente merecedor de éste, pero de igual manera romantiza sus deseos hasta más no poder; el hombre del subsuelo ve a todos como unos inadaptados y a sí mismo con una dureza aún mayor, ya que conoce su “potencial” y se odia por no haber triunfado con su supuesta “inteligencia superior”, racionalizando sus sueños hasta destruirlos y retrocediendo sobre cada uno de sus impulsos. Al hablar de este potencial, me refiero en forma completamente subjetiva a aquellas aptitudes que el hombre del subsuelo CREE que tiene y pone mil justificaciones para que su audiencia entienda que debido a todas esas circunstancias él no ha sido alguien extraordinario. El hombre del subsuelo nos plantea escenarios alternativos donde, cambiando ciertas variables se vería como un héroe, entonces, la diferencia entre ese héroe imaginario y lo que él es realmente lo carcome y da todo como perdido, por lo que no tiene problema con hundirse más en su miseria y hacer el ridículo de forma extrema.
Este libro tiene varios argumentos muy interesantes de los que podría hablar mucho, pero uno que especialmente llamó mi atención fue: “…la conciencia refinada nos dice ‘si, tienes razón, eres un cerdo’, pero el hecho de que yo pueda comprobar que soy un cerdo no me consuela en lo más mínimo de ser un cerdo…”, esto es algo con lo que mucha gente puede sentirse identificada, reconocer y ser introspectivo no ayuda ni cambia nada si no actúas acompañando tus pensamientos, justamente esta es la carencia principal del hombre del subsuelo, se queda metido en un ciclo vicioso donde el autoconocimiento conduce al autodesprecio, el autodesprecio a la parálisis y la parálisis a un desprecio aún mayor por su propia cobardía: “...tu situación es espantosa, me decía, pero no puede ser otra; no hay ninguna salida; no hay manera de que puedas cambiar nunca, porque, aun si tuvieras el tiempo y la fe necesarios, no querrías convertirte en otro hombre. Además, aunque quisieras cambiar, no podrías. ¿En qué otra cosa? ¡Quizá no hay ninguna!”. El hombre del subsuelo no triunfa porque la hiperconsciencia se convierte en un obstáculo, y al final, se siente seguro en su sufrimiento, aceptando su destino.