‘Quebrada’ es mucho más que un título, revela la estructura del libro (dividido en dos relatos interconectados), es el accidente geográfico que marca la ambientación de esta novela y, también, califica el estado de los personajes.
El primer relato es la historia de un viaje, que se mueve en torno a los dos integrantes de un matrimonio: Lina y Relicario Cruz, que narran lo que les acontece en capítulos alternos y no paralelos en el tiempo. ¡Esta narración es maravillosa! Atrapante desde el minuto uno en relación a la trama, pero también absolutamente fascinante por la belleza de la prosa, por como de forma aparentemente sencilla, con frases cortas, va construyendo a los personajes, logrando que nos veamos como si los tuviéramos delante de los ojos.
Dos protagonistas a los que acoges en tu corazón pronto al verlos tan solos en un entorno que es su hogar, pero también ha dejado de ofrecerles vida, los vemos desamparados y se enfrentan al tener que migrar. Lina tan sola, con ganas de no rendirse y buscar un nuevo comienzo y algo que perdió tiempo atrás; Relicario, que aguanta, porque no se plantea otra alternativa porque se niega a abandonar a sus muertos por todo lo que eso significa. Un matrimonio con una herida abierta. Mientras que Lina representa el futuro, Relicario la memoria y el peso del pasado (su propio nombre ya es muy simbólico, ¿no os parece?). ¿Lograrán un equilibrio?
Es difícil hablar del segundo relato sin hacer spoilers. Es otro doblez de la historia, con personajes comunes y un nuevo narrador, cuya identidad iremos conociendo poco a poco, porque es alguien que busca primero, mirar hacia fuera, porque dentro duele. Este relato, habla de identidad y familia (sea lo que sea eso). Familia es quienes nos quieren y nos cuidan. La familia es mucho más que la sangre.
Frente a la relativa calma del primer relato, el segundo se caracteriza por transmitir una atmosfera llana de tensión, violencia e inseguridad, fomentadas por supuesto por el hombre. No hay nada más mortal que el propio ser humano. Somos nuestro propio depredador. Así, diría que es una novela sobre naturaleza, migración, familia, hogar y muerte. Ahí es nada.
El agua (y la ausencia de ella) tiene un papel muy importante (sequía, inundación, lluvias, arroyo, río, lago, mar…) lo que para unos causa alegría para otros es una señal funesta. La novela se mueve en extremos climáticos algo que habla ya no de un futuro posible sino de una realidad como tristemente comprobamos cada día, donde se avecinan climas cada vez más extremos que harán de cada vez más lugares, espacios inhóspitos para el hombre.
Si, la novela es un viaje, desde luego, pero no solo físico sino también mental de los propios personajes enfrentándose a su dolor y sus miedos. La idea de que algo quebrado, también puede dar lugar a algo nuevo, me imagino ese brote verde saliendo de una tierra seca. Con un final desolador que no sé si será para todos los gustos, pero a mi me pareció un 10, totalmente consonante con el resto de la novela tanto por la trama como por el estilo de la autora, poético y casi minimalista.
Como curiosidad, en una entrevista la autora ha dicho que no descarta que esta historia (junto con ‘Como si hubiera perdón’) se convierta en una trilogía. Yo he leído solo ‘Quebrada’ de momento y puedo decir que se lee genial de forma independiente