Una casa es un santuario. En sus estancias, igual que sacerdotes de un culto doméstico, ejecutamos las rutinas de cuidado sensorial que nos permiten ser felices. Cada vez que ponemos una lavadora, celebramos la tradición de la pizza dominical, dejamos la luz encendida antes de salir o desparejamos un calcetín de colores, rendimos homenaje a los dioses del hogar. Nunca estamos solos: los ángeles nos deslumbran con su luz celestial cuando abrimos el frigorífico, las plantas murmuran una oración fotoquímica nocturna y los duendes, ocultos en los cajones, nos roban las llaves y el reloj. Como un etnógrafo en su propia casa, Alejandro Pérez-Paredes nos invita en este ensayo a mirar de cerca los milagros mínimos del día a día y a emprender una travesía mágica hecha de rituales diminutos, gestos maravillosos y objetos encantados que, de manera inconsciente, nos dotan de coherencia existencial y nos entrelazan con el mundo.
Escrito con rigor e imaginación poética, el autor recupera la idea antigua de oikeiôsis para hablar del impulso que nos lleva a familiarizarnos con el entorno. Vuelve a ella reformulada como hacer casa, solo que en estas páginas los límites de la casa se expanden hasta abarcar la totalidad del cosmos. Y al hacerlo aparece la urgencia de una mirada antropológica nueva. Una que exige otra ética capaz de pensar la vida humana como una hebra más en el gran ecosistema que compartimos con los objetos, las fantasías, los símbolos y las plantas.
Premisa: El autor invita a reflexionar y aprender sobre la interacción que establecemos con nuestros objetos domésticos y sobre la naturaleza de nuestras costumbres más arraigadas. Esta relación con el contexto que nos rodea de forma más habitual, nuestro hogar, puede reflejar mucho de lo que no sabemos que somos, de cómo y porqué decidimos y procedemos, así como de nuestras limitaciones más costumbristas.
Opinión: Suelo tener dos libros en mi mesita de noche, uno con el que termino el día y otro con el que lo comienzo. Costumbre adquirida desde hace ya algún tiempo, derivada del autoanálisis y la escucha: me gusta empezar el día con textos que necesiten proceso y terminarlo con algo menos demandante, más ligero. Bedroom safari ha estado presente en gran parte de mis mañanas durante las últimas semanas, y he de reconocer que voy a notar su ausencia a partir de ahora.
Este es un acto cotidiano, como muchos otros, que estoy segura de que Pérez-Paredes desgranaría y asociaría de formas tan lúcidas como diversas. Así lo demuestra con múltiples situaciones análogas en en este ensayo, que explora nuestra forma de ser en relación con nuestro entorno y la forma en que lo modificamos y construimos a través de nuestra interacción con él.
El texto está compuesto por numerosos mini-ensayos que nos acercan a nuestra cotidianeidad desde múltiples perspectivas: la intimidad, los sentidos, los actos más cotidianos, nuestros objetos y estancias. Pero no solo analizan y comparan, sino que también construyen conocimiento y abren puertas a la curiosidad y la observación. Es cierto que es una lectura demandante y que utiliza sin miedo tecnicismos y referencias culturales, pero dedicándole el tiempo y la atención suficientes evoca la asimilación más genuina, la asociada con el interés proactivo.
La relación que establece entre contener la angustia de los amigos a través de la escucha como acto de amor, la reivindicación del silencio como necesidad, la acción de cantar en la ducha como autorreconocimiento o la relevancia de los aromas en nuestra evolución y vinculación emocional son solo algunos ejemplos de lo que el autor nos ofrece. Eso sí, creo que es una lectura ideal para ser paladeada a través del tiempo, para disfrutar cuando apetece y uno se siente en sintonía con sus vibraciones.
Pasa a formar parte de la pequeña lista de libros que quiero releer en un futuro o de aquellos de los que me gusta disfrutar de forma intermitente. Su estructura ayuda e invita a ello, así que merece la pena dejarlo a la vista, accesible al tacto. Así se cierra un círculo hermoso en su concepto, en el que el libro representa mi manera de hacer casa, de interaccionar con mis objetos preciados. La forma se vuelve reflejo del contenido.
En "Bedroom Safari", Alejandro Pérez-Paredes nos invita a una exploración fascinante de lo que habitualmente consideramos invisible: la dimensión estética y fenomenológica de nuestra vida cotidiana. Frente a las grandes narrativas históricas, el autor propone una arqueología de lo íntimo, donde los objetos más prosaicos—una crema de calabacín, una vela de canela, la rutina del skincare—revelan ser las auténticas notas que conforman la melodía de nuestra existencia.
El libro desarrolla el concepto de "oikeiosis", ese impulso originario que nos lleva a familiarizarnos con nosotros mismos y nuestro entorno, transformando espacios y rutinas en arquitecturas psíquicas complejas. Lo que Walter Benjamin llamó "micrologías"—esos detalles donde "refulgen destellos de los siglos"—encuentra aquí su análisis más sofisticado.
Pérez-Paredes demuestra cómo nuestros espacios domésticos (el dormitorio como núcleo espiritual, el baño como santuario de la intimidad, la cocina como templo de Vesta) constituyen verdaderos laboratorios antropológicos. Las rutinas, aparentemente triviales, adquieren propiedades mágicas rituales que estructuran nuestra identidad.
Este ensayo es una reivindicación brillante de lo cotidiano como objeto de estudio legítimo, una invitación a reconocer que somos tanto constructores como productos de esas pequeñas liturgias domésticas que, aunque no formen parte de la Historia con mayúscula, nos construyen diariamente con una precisión milimétrica.
Aprender a mirar el mundo cotidiano como hace Alejandro a través de una ontología rizomática, continuando una tarea en la estela de De Certeau, Deleuze o los Haraway. Es realmente un libro para perderse en detalles como visitando (por eso es tan buena la idea de safari) la casa de otro que esconde lo que es común a todos: lo íntimo.
Me ha sorprendido mucho este ensayo. La manera de reconectarme con la vida. Y yo creo que eso es lo más importante. El libro me ayuda a pensar, o mejor, a girar mi pensamiento, a cuestionarlo. Esta antropología de la vida cotidiana sirve como repositorio de la memoria. He subrayado mucho, por ejemplo: los objetos son pensamientos, emociones; tienen una moral implícita en su producción, en su uso y en su textura. Un hogar es, por lo tanto, una rutina del cuidado sensorial. En casa, la forma de las cosas traza el relieve mismo del alma de los habitantes». Este es el punto de inicio, luego pasamos por: lengua materna, el vestir, la iluminación, el cuarto de baño, cantar en la ducha… Y en el centro del enfoque, el término oikeiôsis: la agencia colectiva del actor-res que todos los seres vivos juntos constituimos a la hora de hacer habitable la tierra. El ensayo tiene un fondo crítico con la situación climática actual o el mercado inmobiliario de las grandes ciudades. ¿Cómo construimos un hogar en espacios reducidos en los que es imposible sentir o vivir? Es mucho más interesante de lo que he planteado aquí. Sólo digo esto por si interesa esta esencia íntima del mundo.
Bedroom safari es una serie de ensayos/capítulos sobre la intimidad y lo cotidiano desde la filosofía, la semiótica y la psicología. Escrito con sensibilidad y minuciosidad; un análisis concienzudo, sutil y perspicaz del hogar y lo íntimo.
El primer capítulo es homónimo al libro, y presenta la raison d'être, la terminología y las bases teóricas que justifican por qué lo íntimo y lo doméstico son tan interesantes de estudiar como el mundo "de fuera". El resto de capítulos son pequeños ensayos acerca de diversas formas de lo cotidiano; la lengua, los amigos, la comida, las plantas, el descanso... que ahondan en esta perspectiva, también desde la preocupación social y climática.
Lo doméstico nos construye, identifica y determina como humanos tanto como el mundo de fuera; el libro nos ayuda a reconocerlo y conocernos a nosotros en el proceso.