Piedad Bonnet (Amalfi, Colombia, 1951) es una de las voces más relevantes de la literatura contemporánea. Su poesía, íntima y reflexiva, ha sido traducida a numerosos idiomas y galardonada con premios tan prestigiosos como el Casa de América de Poesía Americana por su libro Explicaciones no pedidas (2011), el Generación del 27 por Los habitados (2016) o el Reina Sofía de Poesía Iberoamericana por la totalidad de su obra.
«La poesía de Piedad Bonnett es siempre una respuesta a la vida, a su vida, en forma de interrogación a la propia conciencia. Por eso necesita unir la memoria y la meditación, las razones y los sentimientos para ponerle nombre a lo que no tiene nombre, para caminar entre pedazos rotos y entenderse a sí misma como una afirmación en la incertidumbre. La mujer incierta piensa en los hombres de su vida, su padre, su pareja, su hijo, y establece con ellos un diálogo honesto en el que reconocerse a ella misma, un viaje hacia su propia intimidad. La poesía de Piedad Bonnett habla con el mundo porque necesita darle sentido a las grietas que oculta de manera firme en la palabra yo. Sus lectores tienen la oportunidad de afirmarse y de dudar de sí mismos, de conocerse y de recordarse. Cosas de la buena poesía».
Poeta, novelista, dramaturga y traductora colombiana nacida en Amalfi, Antioquia, en 1951. Es licenciada en Filosofía y Letras por la Universidad de los Andes, donde ocupa la cátedra de Literatura desde 1981. Tiene una maestría en Teoría del Arte, la Arquitectura y el Diseño por la Universidad Nacional de Colombia.
Es pertinente hablar de la tristeza. De su forma de entrar a media tarde con su frufrú de seda y sus buenos modales. O de cómo nos hiere con su lluvia de arena cuando nacemos otra vez al día y recordamos que ahora somos islas a las que nadie llega.
(La tristeza, tan distinta al dolor, que es como un golpe de espuela sobre un cuerpo desnudo, despojado).
Nos parece que arropa, la tristeza, pero es porque nos hace niños viejos, a la vez inocentes y nostálgicos.
Alguien canta a lo lejos, en el mundo de antes. Y del canto prendida nos llega la tristeza, blanda, sorda y espesa como lava cargada de cadáveres de pájaros.
Es una poesía de lo cotidiano, en ella Bonnett atiende a los hombres que pasaron por su vida, desde su padre a su hijo. Es un poemario corto en el que, con pocos poemas, la autora refleja situaciones y sensaciones de su vida cotidiana, de recuerdos o de momentos que vivió con esas personas. Puede parecer como un tema muy específico pero en su escribir la autora tiene una belleza que produce un poemario transcendente a lo personal de sus situaciones.
“No tendría que haber ocurrido, pero el deseo de la voz, / aunque fuera la voz / viniendo de la noche, de lo oscuro que aún nos atrapaba, / las palabras buscando lo perdido / —como el que a un cadáver le da respiración, golpes dolidos / en el pecho ya muerto—, / ¿estás ahí? ¿me oyes? / Y las pausas, / las pausas que son duda y deseo, / cuando un cuerpo se arranca del amor en el que está enquistado, / y entonces nos herimos, para así poder irnos. / El clic del otro lado. / Y las encías sangrantes / de apretar las mandíbulas / como animal / que no ha cesado de luchar con su presa / y en mi lengua el amargo de la herida.”