On August 6th, 1945, a bomb exploded in Hiroshima that imposed a new order and a new way of viewing the world for those who survived it; Tamiki Hara was one of those people. In this firsthand account of the periods before, during, and after the tragedy, the author describes the confusion, destruction, and horror that he witnessed, as well as the best and worst of the human condition. Written accurately in a tone devoid of frills, Hara’s words take on an almost poetic beauty as they record history. This is the first time that this work, which was censored for years in Japan because of its subject matter, has been published in Spanish.
El 6 de agosto de 1945, estalló una bomba en Hiroshima que impuso un nuevo orden y una nueva manera de contemplar el mundo para los que la sobrevivieron; Tamiki Hara fue una de esas personas. En este relato de primera mano sobre el periodo del antes, el durante y el después de la tragedia, el autor describe la confusión, la destrucción y el horror que presenció, al igual que lo mejor y lo peor de la naturaleza humana. Escritas fielmente con un tono sin adornos, las palabras de Hara asumen una hermosura casi poética mientras recuerdan la historia. Es la primera vez que se traduce al castellano esta obra, la cual fue censurada durante años en Japón por su contenido.
Hara Tamiki was a Japanese author who survived the Hiroshima bombing by US forces in World War 2, he used that experience to influence the work he is most well known for, his atomic bomb literature.
3,5. En “Flores de verano”, Tamiki Hara nos narra el antes, el durante y el después del momento en que estalló la primera bomba atómica. A través de Shozo, sus hermanos y el resto de ciudadanos, el lector puede hacerse una idea de lo que fue vivir la incertidumbre constante ante lo que podía ocurrir, el dolor y desconcierto absoluto al ver los efectos de esa extraña bomba una vez lanzada, que no parecía como las demás, y la lucha posterior para reconstruir una vida destruida fisica y emocionalmente.
Tamiki Hara fue uno de los supervivientes de la bomba atómica que fue lanzada en Hiroshima el 6 de agosto de 1945. Pese a sobrevivir, esta masacre le afectó el resto de su vida y, a causa de esto, en su obra se nota la fuerte impronta que dejó en él. Tanto es así, que fue uno de los pioneros en el nacimiento del subgénero genbaku bungaku, “la literatura de la bomba”, donde autores que sobrevivieron a la bomba o que vivieron de cerca lo sucedido, bien personalmente o a través de otros, hablaban de los estragos que esta provocó a todos los níveles posibles.
Considero que es una obra extremadamente interesante de leer, pero creo que hay que entenderla como un testimonio personal sobre lo que vivió una persona y no como una novela aunque aparezca novelizada, y nos hable de diferentes personajes. Y no solo digo esto porque son bastante evidentes las semejanzas que comparten el propio Tamiki con su protagonista Shozo, sino porque como novela no termina de funcionar. Tiene un ritmo raro, y el contenido me ha parecido bastante desordenado y disperso, y a veces acabas perdiéndote. Al leer el prólogo descubres que originalmente son tres relatos, escritos en diferentes momentos, que luego se juntaron para dar forma a la edición que tenemos entre manos, cosa que explica un poco la sensanción que da.
Independientemente de esto, que no ha terminado de conseguir que la obra me pareciera impecable, sí que tiene cosas que me han gustado mucho. En primer lugar, y quizás lo más importante de la obra, es que transmite de una manera brutal ese miedo normalizado que todos sentían ante la incertidumbre de sí serían bombardeados. O más bien de cuando lo serían. Y digo normalizado porque había una especie de “aceptación” en los habitantes que como lector me ha sobrecogico. El segundo relato, que da nombre al título y narra el momento del impacto y los horrores que este provocó, me ha parecido sublime. Me ha dejado sin palabras como muestra al ser humano en esos momentos de peligro, como este es capaz de convivir con el horror más absoluto para sobrevivir.
Muy interesante de leer el tercer y último relato, porque podemos ver algunos atisbos del después, de todos los efectos no solo tangibles que tuvo uno de los peores hechos cometidos por el ser humano, sino que también los efectos psicológicos que desencadenó. Pero se me ha hecho breve esa parte, me hubiera gustado que ahondara un poco más. En definitiva, es una obra que me ha gustado, que me ha sobrecogido en muchos momentos, pero que me ha dejado desconcertado otros tantos por lo dispersa que parecía su narración a veces. Eso si, me ha dejado la sensación de tener una falta absoluta de información sobre este suceso, y la necesidad de tenerla. Ahora tengo muchas ganas de leer a otros autores que tocaron el género.
A ver, estoy batallando internamente por saber si le pondre 3 o 4 a este libro. Así que punto medio: 3.5 de 5⭐️.
Déjenme les digo la razón detrás.
Como novela en sí está bien pero no destaca a mi parecer. Los personajes son planos y hay poca o nula evolución. Las descripciones son lo mejor, pues el autor es muy observador y se nota al ser una persona tímida, pero tampoco es una prosa fuera de este mundo. Estuvo bien.
Sin embargo el valor de este texto recae en su totalidad en el valor testimonial que conlleva. Sobrevivir y contar sobre el momento, y los resultados, de la bomba atómica es inigualable. Fue escrito en 1946, un año después de la bomba de Hiroshima, y creo que es indispensable leerlo una vez en la vida si te interesa el tema.
Recomendado si quieres saber sobre el fin de la segunda guerra mundial en Japón.
Flores de verano del japonés Tamiki Hara corresponde a la literatura de la bomba, Genbaku Bungaku. Escrita en 1947, toma materiales de los acontecimientos previos, durante y posteriores del estallido de la bomba atómica lanzada en Hiroshima, Japón en 1945.
La historia nos permite acompañar los instantes previos y posteriores del estallido de la bomba atómica, vertiendo en la figura de Shozo, miembro de una familia medianamente acomodada de Hiroshima, las impresiones emocionales que supone la expectación constante ante un eventual desastre en la ciudad que habita, esto a raíz de lo bombarderos que planean en la noche japonesa, y el intratable horror que es producto de la inigualable devastación del mundo interior y exterior de Shozo, a causa del oscuro paisaje al que está obligado a sobrevivir luego de la caída de la bomba.
Tamiki Hara conjuga los peores escenarios infernales del mundo cristiano y budista en la confección de una ficción que aborda un acontecimiento inigualable en la historia de la humanidad.
"La ciudad entera parecía haber perdido su naturalidad de siempre para convertirse en una simple acumulación de fría materia inorgánica"
"Era, sin duda, un nuevo infierno, planificado con precisión y destreza. Allí todo lo humano había sido exterminado"
Libro breve pero tremendamente intenso. Tamiki Hara, superviviente de la bomba atómica de Hiroshima, plasma en estas páginas lo que vio y sintió en aquellos días. No se trata de una novela con personajes inventados ni de una crónica fría, sino de un testimonio directo que mezcla recuerdos personales con escenas del desastre. Desde el principio, se percibe que escribe no solo para contar, sino para intentar sobrevivir a lo insoportable.
Lo impactante es la forma en que Hara narra la devastación. Sus descripciones no tienen adornos ni filtros: cuerpos mutilados, la ciudad en ruinas, el silencio roto por el dolor de los supervivientes. Sin embargo, entre tanta crudeza, el autor consigue que haya también destellos de belleza. Como si, en medio del infierno, todavía fuera posible fijarse en un gesto humano, en una imagen poética, en esas flores que dan título al libro y que simbolizan la vida que se abre paso.
La fuerza del texto está en esa mezcla entre lo colectivo y lo íntimo. Hara habla de lo que sufrió la ciudad, pero también de su propia pérdida, de cómo se sintió al caminar entre los escombros, de lo absurdo de seguir vivo mientras otros ya no estaban. Es imposible leerlo sin sentir que nos está hablando en voz baja, casi como una confesión dirigida a nosotros. Esa cercanía lo convierte en un relato único, muy diferente a cualquier manual de historia.
En definitiva, Flores de verano no es un libro para pasar el rato, sino una lectura que sacude y deja huella. Es duro, sí, pero también necesario, porque nos recuerda lo que significa la guerra en la piel de quienes la vivieron. Con su escritura sencilla, poética y desgarradora, Tamiki Hara consigue que no olvidemos, que al menos durante unas páginas compartamos la memoria de Hiroshima.
Hiroshima es el reflejo de todo lo que puede salir mal en un mismo lugar: un Gobierno ultraderechista, imperialista y genocida cegado por el odio y el poder, la banalización del mal (e incluso la complacencia) por parte de buena parte de su ciudadanía, la hipocresía implícita en los equilibrios de quienes, aún contrarios a la guerra, se veían socialmente obligados a cumplir con su deber. Y, como trágico desenlace, la bomba. Un crimen de lesa humanidad que jamás debió haber ocurrido, y que ni siquiera supuso un punto de inflexión para la rendición de Japón. Leer al autor narrar en primera persona el antes, durante y después de la explosión nuclear que arrasó ciudad es desgarrador. Lo hace con crudeza y detalle, sin dejar espacio a la poesia. Y más triste es saber que se acabó suicidando 6 años después porque, como insisten en recordar tanto él como las personas con las que se cruza a lo largo del relato, después de un suceso así la muerte se convierte en un final deseable.
"Desde el primer momento, nada más recibir el impacto de la explosión en la cabeza y de que todo se sumiera en las tinieblas, fui consciente de que no había muerto. Después, pensando en la catástrofe que esto suponía, me enfurecí".
Súper fuerte y a la vez súper sesgregado. Se nota que quien que lo escribió sigue aún en estado de shock, y no es algo de extrañar... vivir la bomba de Hiroshima en primera persona (aunque en el libro se cambien un poco los nombres y situaciones de los personajes) no es algo menor. De hecho, apenas unos seis años después, el autor se suicidió, lanzándose contra las líneas de los trenes. Tenía solo 51 años.
Se aprecian mucho, sin embargo, la honestidad y también la descripción de los sucesos. El libro está compuesto en tres partes, antes, durante y después de la bomba, siendo el título del libro el del ensayo del durante, que es el más fácil de leer pese a los horrores que describe. Porque lo que está pasando ya está pasando y no queda espacio para siniestras elucubraciones. Además va al grano de una manera muy dura pero a la vez muy elocuente, sin prolongar de más el sufrimiento. Una descripción concisa pero sin espacio para la imaginación que a veces es peor que cualquiera de las realidades.
El texto del antes es más confuso, y a mi opinión el más difícil de leer, pero creo que que refleja la claustrofobia y la angustia de los habitantes de Hiroshima de una manera que yo no había visto nunca. Siempre había oído que la bomba había sido más o menos sorpresiva, pero leyendo esto, noto que lo sorpresivo fue el aspecto atómico, que todavía no se sabía que era tal, y no el clima subyacente... que realmente era de lo más ingrato, sin recursos, sin paz, sin lugares seguros donde vivir, sin fecha conocida de término, todo como una muerte en cámara lenta, como deben ser todos los lugares cuando están en guerra, teniendo que dejar todo de lado por este sinsentido. A nivel macro, claro, a nivel micro cada guerra tiene una explicación... a nivel macro, es una total estupidez.
La tercera parte, al igual que la segunda, es más o menos concisa y tiene algunos pasajes muy bonitos, como cuando el autor contempla la belleza y la paz renovada de las montañas, pero sigue sutilmente envuelta de un estado de shock y no parece en absoluto terminada. Conociendo el final de Tamiki Hara, me da la impresión de que habla indirectamente de cómo fueron los posteriores para él... muy herido pero a la vez ya un poco fuera del mundo, sin abrazar realmente la realidad de lo que significó. Ser capaz de mirar a otros lados (las montañas) pero no tanto dentro de sí. Lo que, otra vez, es muy comprensible.
En fin, que el libro es un tanto difícil de leer, especialmente la parte primera, pero muy interesante, humano y triste. Duele mucho ver tanto desperdicio, pero a la vez es impresionante ver lo que son la resiliencia humana y también la de la naturaleza, que no se menciona ni por si acaso pero que es aún más fuerte: No existiríamos sin ella.
Un solo consejo doy si a alguien más le interesa este libro: leerlo sin tratar de seguirle la pista o de entender quiénes son TODOS los personajes, sino que más bien tomar las historias según se vengan. Si no, es demasiado difícil, aunque mis respetos a quienes lo hacen de la manera tradicional.
This book was only 120 pages long but for some reason it took me a long time to finish it. I couldn't really blame it on the fact I read this in Spanish (it takes me a little longer) because the translation was more conversational style than formal Spanish. There wasn't much going on in the plot but I was looking forward to reading the protagonist's daily routine in Hiroshima. I think because it was so clinical it made it a little harder to read through it. The style however worked in giving the reader a look into the horrors of war as if looking in from above. It made such an impact because I felt like the protagonist, looking at an event almost like it was an out-of-body experience. At the time of the bombing, the residents of Hiroshima had no idea what had just hit them. The atomic bomb wasn't something anyone was familiar with from history so no one knew what to expect, what would happen to those who had been injured and even those who hadn't been. Tamiki Hara succeeds in inserting the reader into that horrible moment in history. The details of the victims' injuries are quite graphic but I never once felt that it was done for shock effect, it was very matter of fact, which makes the horror of it even more heartbreaking to imagine. Hara has left a first-hand testament of what it was like to live through those first days after the bombing. This is such an important book and one that I don't think I will forget.
Tamiki Hara sobrevivió a la explosión de la bomba atómica en Hiroshima el 6 de agosto de 1945. En este libro narra tres momentos: el antes cuando la gente intuye la amenaza pero a la vez confía en que no serán víctimas de bombardeos, el instante de la explosión en que nadie sabe lo que pasó y los días posteriores cuando las consecuencias se multiplican.
Estos relatos se publicaron entre 1947 y 1949. En ellos se nota el impacto que tuvieron en la vida del autor aunque su tono es sobrio y preciso y describe los hechos sin detenerse a analizar emociones. Su aparente frialdad me conmovió.
Un relato muy duro sobre una de las mayores catástrofes de la historia provocada por el propio ser humano.
De la mano de un superviviente del bombardeo de Hiroshima (hibakusha), que es el propio autor del libro, nos adentramos en el pasado, presente y futuro de todas aquellas personas que sufrieron esta tragedia. Con un estilo ameno, pero directo, Tamiki Hara nos describe las situaciones tal y como fueron: terribles y conmovedoras.
Lo recomiendo, porque pese a que en muchos momentos se te encoge el corazón, este libro es un testimonio de una atrocidad que no debería haberse hecho realidad, que no debe repetirse nunca más y de la que todo el mundo se debe concienciar.
Tamiki Hara, el autor de este libro, es uno de los llamados "hibakushas", o supervivientes de la bomba atómica. Él se encontraba en Hiroshima el 6 de agosto de 1945, cuando el ejército estadounidense tiró la bomba sobre la ciudad. A raíz de este suceso, y de las consecuencias físicas y psicológicas que sufrieron los supervivientes, nació un subgénero literario llamado "genbaku bungaku" (la literatura de la bomba"). Flores de verano es uno de los testimonios más conmovedores y crudos de lo que se vivió esos días. Está dividido en tres partes claras. La primera de ellas, nos sitúa en un Hiroshima previo a la bomba. Cómo era la vida de sus habitantes, sus rutinas y sus relaciones familiares. Ellos eran conscientes de la guerra y de un inminente ataque aéreo por parte de las tropas americanas. Por ello, se prepararon y los niños fueron evacuados de la ciudad. Pero nada les hacía sospechar de que serían víctimas de la primera bomba atómica lanzada sobre población civil. La segunda parte, nos narra el ataque sobre la ciudad. Cómo fue, como lo sufrieron y que sintieron. Por último, sus consecuencias: la devastación total, los muertos, las quemaduras, el caos total.... Un relato estremecedor, que te pone los "pelos de punta". Una cosa es las imágenes que todos hemos visto en la tele, los reportajes y los testimonios "impersonales". Y otra, es ver cómo el autor te relata en primera persona cómo afectó la bomba a su familia y sus conocidos. Me parece ha parecido una historia muy conmovedora, y que tendría que ser más conocida.
(Esta recomendación viene de cerca, pero qué le vamos a hacer)
Tamiki Hara se adelanta varias décadas al concepto de autoficción (aunque diría yo que hay algunos otros que le podrían disputar el título de inventor) en esta novela sobre las experiencias de una familia antes y después del bombardeo atómico de Hiroshima y Nagasaki. La nueva traducción de Telúrica (a cargo de (Nicolás Pérez Ferretti y Vanessa Ibarra) vuelve a poner el "Preludio a la aniquilación" en su posición original al final de la obra, empezando por el bombardeo. En las dos primeras secciones, que narran la situación inmediatamente después de la primera bomba nuclear de la historia, los personajes están inmersos en el caos de la situación. Los miembros de la familia se separan y se reúnen, son introducidos repentinamente, nos enteramos de las muertes, de las desapariciones. Es un caos que se ve intensificado por el estilo claro del autor.
En el "Preludio", el contraste es fascinante. Los personajes tienen nombres y personalidades más definidas, la trama es más ordenada, aunque sabiendo lo que sucederá con los personajes, es imposible no percibir la urgencia de la evacuación que se está llevando a cabo en esta parte. Es algo que hace que todas sus acciones a lo largo de esta sección se sientan fútiles, irrelevantes ante el destino que les espera.
Es una novela potente y dolorosa, con momentos de extrema belleza (especialmente en la última sección) y de grotesca brutalidad. Muy recomendable, especialmente hoy en día, en que es tan fácil olvidar quiénes son los civiles cuyas vidas se ven destrozadas por la violencia.
Un día como hoy pero de 1945, caía la bomba atómica en la ciudad de Hiroshima, arrasando con ciudades y vidas de a miles. Personas dejaron de existir en el instante, incluso algunos desapareciendo y quedando nada más que su sombra como un retrato eterno de lo sucedido. Otros fallecieron más tarde para tener una muerte dolorosa horas, días o tiempo después.
El retrato de Hara inicia ubicándonos con su mudanza de regreso a su ciudad natal tras el fallecimiento de su mujer, el temor constante de que algo terrible iba a pasar se palpaba en la ciudad ¿por qué Hiroshima no era bombardeada de manera terrible como otras urbes? la respuesta llegaría a modo de un experimento, cuando cayera “Little Boy” y los horrores se volvieran tan gráficos que se llevaran parte de su familia, le generaran pesadillas y se volviera la obra de su vida hasta que él mismo decidiera quitarse la vida.
El relato por momentos es confuso, pero al mismo tiempo uno comprende que se trata de una especie de revoltijo entre los recuerdos de una persona que sufrió un evento traumático, y los recuerdos y la narración en si puedan sentirse caóticas. Pero esto no impide nuestra lectura, que recomiendo dosificar, porque si bien son apenas 137 páginas, son contundentes.
—¿Qué tal por Hiroshima? Ayer parecía que venían derechos a por nosotros, pero en el último momento viraron hacia Ube. El enemigo sabe lo que se hace... Ube tiene fábricas importantes, mientras que en Hiroshima no hay más que soldados y más soldados. Si hablamos de industria, aquí no hay nada que valga la pena. Últimamente me ha dado por pensar que Hiroshima es el lugar más seguro de Japón.
(La mañana del 6 de agosto, Ōtani se volatilizó literalmente mientras se dirigía al trabajo).
Novela en tres episodios que detalla las horas previas y posteriores al ataque de Hiroshima. El estilo es sencillo, crudo, con momentos muy visuales en los que se nota que Tamiki Hara también fue poeta.
Recomiendo leerlo en el orden preferido por el autor (capítulos 2-3-1). Mejora la experiencia lectora y deja más huella.
…”Casi no podía recordar nuestra casa de Hiroshima, reducida a cenizas, y sin embargo, justo después de que cayera la bomba, se me aparecía en los sueños tempranos del amanecer. En ese sueño había incontables cosas de importancia desparramadas por el suelo, de cualquier manera. Los libros, los papeles y la mesa se habían reducido a cenizas. Pero en lo más profundo de mi corazón experimentaba una especie de sentimiento de euforia. Sentí el impulso irrefrenable de sentarme a escribir sobre todo aquello”.
Tamiki Hara, 1947. De las ruinas.
Y Tamiki Hara lo hizo. Además de “Flores de verano” se sabe de otros escritos enmarcados en el genbaku bungaku, “la literatura de la bomba”, subgénero literario que emergió en Japón a propósito de las bombas atómicas lanzadas por Estados Unidos el 6 y 9 de agosto de 1945 en Hiroshima y Nagasaki respectivamente. “La literatura de la bomba” fue alimentada por sobrevivientes de la bomba, así como por otros escritores, que aunque no vivieron in situ y en carne propia este hecho, si poseían fuentes de lo que sucedió. Tristemente este capítulo atroz de la historia de la humanidad gesta el genbaku bungaku y tiene que sobrevivir al la censura impuesta de USA sobre la escritura de la guerra en Japón.
Escuchar, hablar o leer los términos “bomba atómica”, “Hirohima y Nagasaki” relacionados, es algo que en mayor o menor medida, conocimiento y profundidad, tenemos en común todos nosotros. Sin embargo, pienso que si bien se hace constante referencia a las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, bien sea con este nombre u otros eufemismos como la pesadilla de Einstein, la energía nuclear, las armas nucleares, o bombas sucias, este hecho terrible contra Japón (y por qué no crimen contra la humanidad) no ha tenido tanto eco como lo sucedido en Europa durante la misma segunda guerra mundial, ni el rostro de las victimas japonesas han tenido la misma visibilidad que las del holocausto judío (que no solo fue judío!). Si intento inventariar referentes del bombardeo nuclear en Hiroshima y Nagasaki, se cuentan “las tumbas de las luciérnagas” (1988; de Isao Takahata, film basado en la novela de Akiyuki Nosaka), “Rapsodia en agosto” (1991; de Akira Kurosawa. Que es más bien un “in memoriam” en lugar de una denuncia) y recuerdo también un capitulo de un programa en mi infancia, donde salía un Cantinflas animado y en una ocasión, a propósito de mostrar el átomo, explicó de una manera fácil la dinámica de una bomba atómica. Puede que la falta de difusión desde la perspectiva de lo que sufrieron los japoneses (meses antes verdugos en la segunda guerra mundial) se deba a su propia vergüenza y a la de Estados Unidos, país que después de jugársela como héroe llega a “esto”, que no sé como denominarlo. Pero sí hay documentos, si hay historias de vida narradas, y hoy, casi 7 décadas después, tenemos la fortuna que lleguen a nuestras manos en castellano.
Las flores de verano (Premio Takitaru Minakami) es una crónica que narra el antes, el durante y el después de la bomba de Hiroshima en 1945, desde la perspectiva de Tamiki Hara y está compuesta por los relatos “preludio a la aniquilación”, “Flores de verano” y “De las ruinas” que describen estos 3 momentos respectivamente y es así como lo presenta el libro para mostrar en orden los sucesos. Sin embargo, este no fue el orden con el cual los escribió el autor, ni con el que prefería que se publicaran.
Es una novela autobiográfica que a mí me deja más una sensación de video. Narra de una forma muy descriptiva y cruda lo que en su momento ocurrió y cómo en ese momento fue captado por la población civil, uno empieza a tener aproximaciones de lo que creían entender y no entender los habitantes de Hiroshima (por ejemplo, el autor habla de que los sobrevivientes salían de sus casas después de la bomba y no entendían porque no encontraban cráteres del impacto, porque se esperaban, a lo mucho, un bombardeo convencional solo que de mayor magnitud). Entre tanto, la narración es así, como una crónica hecha video y el autor no da espacio para darse a conocer un poco o que el lector se le acerque; hay muy pocas líneas donde él hace referencia a su vida antes de la bomba, hay muy pocas notas sobre su posición o sus sentimientos. Vaya uno a saber que tanto afecta la traducción al castellano, pero lo cierto es que la escritura no me sorprende. Lo que sí sorprende es el valor testimonial del libro, pues cuenta esa parte de la historia que no ha sido muy difundida, al menos en este hemisferio, la misma que no escribirán los héroes de la segunda guerra mundial.
Intenté indagar más sobre el genbaku bungaku y sobre la biografía de Tamiki Hara, pero no encontré algo mucho más allá, al menos en castellano, de lo que explica la excelente introducción que hace Fernando Cordobés en este libro (y es de donde tomé lo que aquí se explica de este subgénero literario), es como si todas las paginas se hubieran apoyado en la misma fuente. Entre tanto, gracias a lo contado por Fernando Cordobés en la introducción uno se contextualiza en ese momento, y además, conoce acerca de quién es Tamiki Hara. Una figura compleja y una vida interesante, por cierto.
En effet, il y avait continuellement à Hiroshima quelqu'un qui recherchait, maintenant encore, une personne.
In Summer Flowers, Tamiki Hara tells the story of japanese people before, during and after Hiroshima. Tamiki came back to Hiroshima, holding his wife's ashes, some days before the atomic bomb. After the tragedy, he decided to write and write but in 1951, in Tokyo, he will commit suicide.
This book was incredibly sad and it's actually hard to make a review about it. The fact that Tamiki really went through all of it leave me speechless. I hope he finally found peace.
Cercare chi ami fra la folla, un velo verde sugli occhi. É ciò che fa il protagonista di questo memoir, senza sapere davvero che fare, aggirandosi fra le ceneri degli incendi che hanno abbattuto tutto, cercando di non farsi intrappolare dai volti carbonizzati che incrocia per strada —una strada che non c’è più ma che lui ricorda a memoria. Perché qui, non siamo di fronte a un personaggio ma a un uomo reale e ciò che leggiamo non è un racconto dell’orrore ma uno stralcio di storia. É bene ricordarlo.
Leggendo questo libro si ha la sensazione di affondare lentamente nell’acqua gelida; il caos, puoi sentirlo, ma solo attraverso la parete ovattata di uno sguardo anestetizzato a tutto, persino al cuore … come se la penna non riuscisse a raggiungere il nocciolo di un dolore che, altrimenti, avrebbe il potere di farti impazzire
Tamiki Hara nació en Hiroshima a principios del siglo pasado. Muy interesado por la literatura estudió en la universidad, después se casó y, tras la muerte de su mujer de tuberculosis en 1944, regresó a su ciudad natal. El 6 de Agosto de 1945, sobrevivió.
Esta edición de Flores de verano incluye dos relatos más, De las ruinas y Preludio a la aniquilación, que conforman un todo: el antes, el durante y el después del ataque con bomba atómica a Hiroshima. Se publicó en 1947, pero durante muchos años fue una obra prohibida en Japón, sospecho que no tanto por su crudeza sino más por su crítica sibilina al gobierno y al ejército por su actuación en la Segunda Guerra Mundial. Hara intentó suicidarse en 1933, pero no lo consiguió. En 1951, deprimido por la guerra de Corea, se tiró a las vías del tren en Tokio.
Dice su contraportada: Con un lenguaje exento de florituras, durísimo, preciso y contundente, pero lleno de una hermosura casi poética… Que los publicistas me perdonen, pero no encuentro belleza ninguna en las palabras de Hara. En el preludio se muestra pausado, descriptivo, pero tras el resplandor, todo le sale a borbotones y sin orden. Es cierto que utiliza un lenguaje sencillo y crudo, pero también frío. Casi me siento culpable por decir esto, pero ser testigo de una tragedia no convierte al ser humano en escritor. No dudo que Hara fuera un gran poeta y tampoco estoy diciendo que su testimonio no sea valioso. Es solo que Flores de verano no es ni una cosa ni la otra.Es una novela. O un intento. Y le faltan todas las buenas cualidades que debe de tener una para ser de las buenas.
Para mí es un relato menor, pero es solo mi opinión. Lo que sí debería hacernos reflexionar es la manía que hay en Occidente de embutir en lo japonés la belleza. No hay nada hermoso en cuerpos calcinados, caras hinchadas, cenizas y destrucción. Nada.
Ya había leído algo sobre Hiroshima, pero no era escrito por un japonés. Terrible pero preciso en la descripción del horror de la explosión de la bomba y los meses siguientes, donde siguieron enfrentados a la enfermedad y la muerte. Lo que más rescato, es que a pesar de contener pasajes muy fuertes, no parece excesivo.
Maravilloso libro de relatos que nos acercan el horror vivido en la Segunda Guerra Mundial en Japón. El autor no deja títere con cabeza y nos cuenta con crudeza el tormento al que él mismo sobrevivió: la bomba atómica. Espeluznante y muy recomendable.
Un detallado y terrible relato sobre los días previos al ataque nuclear en Hiroshima, el momento de la explosión y la lucha de los sobrevivientes durante los días siguientes. Uno de esos libros que hacen pensar y te sacan la fe en la humanidad.
Flores de Verano – Libro publicado en 1947 (un par de años después de que cayeron las bombas nucleares) y escrito por el autor japones Tamiki Hara. Libro leído con @saldandoependientes
Creo que el libro es tan interesante como la vida de su autor, un sujeto que sobrevivió la muerte de su amada mujer y la caída de una bomba nuclear en Hiroshima pero que se suicido a los pocos años acostándose en las vías del tren (pobre el maquinista, que culpa tenía?).
El libro esta dividido en una estructura de tres partes. En la primera parte conocemos la vida en la ciudad antes de la caída de la bomba, conocemos al personaje principal (que es una versión del autor mismo), acaba de perder a su mujer por lo que regresa a su ciudad natal donde tiene un montón de hermanos y el hermano mayor es el que lleva la empresa familiar. Como ven pertenece a un hogar acomodado, no trabaja sino que ve la vida pasar.
La segunda parte es la caída de la bomba, el instante en que la ciudad es arrasada y como el autor/personaje sobrevive e intenta llegar a una parte de la ciudad en la que este a salvo (y en el camino trata de descubrir que paso con su familia).
La tercera parte es el después, es ver que no solo fue la explosión sino que hay algo en aire que hace que la gente que parecía sana de pronto enfermen y mueran de formas bastante horribles. Es ver como la gente enfrenta el después de una catástrofe.
Este al contrario de “La Tumba de las Luciérnagas” es un buen libro, se nota escrito por alguien que sabe escribir y que le puso conocimiento y voluntad. No es un libro que me ENCANTO, pero que si me gusto.
Lo que mas me gusta es que el autor por momentos hace una critica a sobre si la guerra en que se metieron es valida o no, se muestra a parte de la población civil arrepentida (hay que ver si es por un tema ideológico o simplemente porque estaban limpiando el piso con ellos) y ya no son mostrados tan como los pobrecitos de la historia. También esta bueno la simpleza con que describe la caída de la bomba arrojada por el B-29 Enola Gay, la inocencia de la población al pensar que era una bomba mas y la devastación que género.
Cuando leí el libro pensaba mucho en como se dio la segunda guerra mundial y como el alto mando japones estaba dispuesto a pelear hasta el ultimo hombre. Incluso estaban preparando a Hiroshima para que fuera el ultimo bastión de resistencia del ejercito nipón. Me cuestionaba si la primera bomba estuvo bien tirada o no, y al leer el libro mas allá de la devastación y el horror que genero entendí porque los aliados prefirieron terminar el enfrentamiento en el momento utilizando una nueva arma a que seguir con enfrentamientos que durarían mese y que acabarían con muchos de sus propios soldados.
No es que los aliados fueran niños de pecho, pero porque prolongar algo que se terminaba apretando un botón? Y al mismo se demostraba poderío.
Era una arma nueva, las armas se inventan para usarse, si no la usaban ahí la iban a usar en otro lugar… es lamentable pero es la vida, la vida real, no una vida con unicornios y hadas.
Mas allá de las cosas positivas desde el punto de vista literario lo mas interesante del libro es lo que genera, te deja pensando como se tienen que dar las cosas para que el ser humano se haga esto así mismo, y como las cosas escalan a un punto en donde la destrucción termina siendo la salida. Como a pesar de las décadas que pasaron los humanos somos iguales, como llevamos la destrucción dentro.
Es un buen libro, no es maravilloso pero es correcto, me gusto.
j’avais lu il y a quelques années « Himmlers Hirn heißt Heydrich », que j’avais classé dans ma tête comme une lecture majeure, et qui encore aujourd’hui impacte ma manière d’étudier, de comprendre et d’appréhender les récits historiques
je ressens la même chose pour Fleurs d’été : c’est une lecture capitale ; non seulement pour mieux comprendre hiroshima mais pour catégoriquement être frappé par la violence de cette journée, de ce qui l’a suivie
tamiki hara, je me sens aujourd’hui tellement intimement liée à votre souffrance