En este recorrido ameno y fascinante por las casas de subastas, las galerías y el mundo de los coleccionistas, Don Thompson desvela los secretos económicos y las estrategias de marketing que impulsa al mercado a producir los precios astronómicos a los que se cotizan las obras de los grandes artistas, desde Basquiat a Koons, Tàpies o Jasper Johns. Thompson nos acerca a la psicología y los intereses que mueven el mercado artístico para recordarnos que en el arte contemporáneo como en tantos otros campos, la línea que separa la cultura y el negocio es difusa pero clara.
¿Por qué se vendió un tiburón en almíbar por 12 millones de dólares? El libro no lo contesta, porque la razón que da servicio a esa pregunta es la razón humana. Lo que sí es que con este ensayo Don Thompson pinta un hermoso cuadro sobre la economía del arte. Me parece que lo que plantea aplica para otras actividades especulativas, como cualquier categoría de coleccionismo. Si le gustan esos temas, el libro les va a encantar.
Vale la pena acompañar la lectura con algún sitio de consulta para que pueda ver las piezas que compran los millonarios y le dé aún más risa la laberíntica razón humana.
Que el mercado del arte está loco es algo evidente. No hace mucho fue noticia la venta por 120.000 dólares un plátano pegado con cinta aislante a la pared. Y no será la última. ¿Qué está pasando? ¿De dónde vienen estos precios por obras que, en el mejor de los casos, son cuestionables? Eso es lo que intenta explicar este libro, centrado en el circuito de artista-galería-casa de subastas-ricos.
El libro es un recorrido por las subastas nocturnas de Christie's y Sotheby's en el que los egos multimillonarios se agolpan para acumular obras que en algunos casos ni siquiera han visto. ¿Qué hace que un artista se convierta en relevante? ¿Quiénes contribuyen a ello? Parece ser que todos menos los críticos de arte. Los coleccionistas imponen su visión y su precio queda asociado para siempre a una obra. Las ferias, los museos y las galerías son espacios en el que interactuamos con el arte de distintas formas. El dinero marca el mundo contemporáneo y la recomendación final es que busquemos a los innovadores de nuestra era como es Damien Hirst o Tracey Emin. Lo recomiendo para amantes del arte.
En general me ha parecido una lectura amena, salvo algunos capítulos que son párrafo tras párrafo de cifras, nombres, fechas y datos. Es interesante conocer cómo funciona el sistema de precios y marketing de las casas de subastas y de la "economía del arte". El autor no profundiza mucho en el tema, lo que permite a un público más variado acercarse a lo que los VOP (Very Ordinary People) no suelen tener acceso.
Un libro muy completo para bucear en los entretelones del mercado del arte contemporáneo en pleno boom pre-crisis de Lehmann Brothers. En 2007 se pensaba que la ola seguiría creciendo indefinidamente pero por suerte no fue el caso. Tiene muy buena data sobre las percepciones de los distintos agentes del mundillo, fundamentalmente europeos y yanquis.