En el año 285 a.C. Irene tiene quince años y vive con su padre en Atenas. Su educación, que Kleón ha cuidado con un esmero nada habitual para una mujer, la ha convertido en una joven curiosa y culta. Sin embargo, todo su mundo se derrumba cuando él es encarcelado. Irene queda bajo la tutela de Herófilo, un familiar médico con el que huirá de Atenas. Durante una larga estancia en Creta, donde se ven obligados a recalar, Irene acabará por adquirir conocimientos básicos de medicina, suficientes para despertar su interés por continuar aprendiendo y practicando. Así empieza su periplo por el Mediterráneo, que es a la vez un viaje hacia el descubrimiento de sí misma.
¿Os he comentado ya que amo las novelas históricas? Bueno, AMO LAS NOVELAS HISTÓRICAS. Que estén ambientadas en la época helenística (o en la II Guerra Mundial) solo es un plus. En cuanto vi que una amiga mía se había comprado este libro y vi su preciosa portada le dije que tenía que prestármelo, por favor por favor.
Este libro cuenta la historia de Irene, una ateniense que se ve obligada a huir de su hogar con Herófilo, un familiar. Durante sus páginas la acompañamos en todos los viajes que se ve obligada a hacer y vivimos con ella el comienzo de su interés por la medicina, algo que a las mujeres de su época no les estaba permitido. Todo esto acompañado de una ambientación genial, con muchas alusiones a la situación política de la época, las creencias... y sin olvidarnos de las apariciones de personajes históricos como Herófilo de Calcedonia, el rey Ptolomeo I o Epicuro, introducidos de una manera tan natural que parecen personajes creados por la propia autora.
—Cada mañana la amistad recorre la tierra para despertar a los hombres, de modo que puedan hacerse felices recíprocamente.
Irene, nuestra protagonista, ha sido un personaje que me ha gustado bastante durante la mayor parte de la novela. Me ha parecido una chica muy inteligente y decidida, dos cualidades que la ayudan a desenvolverse en esa época que le ha tocado vivir. Me gustaba sobre todo en esos momentos en los que adquiría nuevos conocimientos o reflexionaba sobre las injusticias de su sociedad. Sin embargo, para mí tordo se torció un poco una vez que el romance entro en escena. En el libro nos encontramos con uno de los ya tan conocidos triángulos amorosos, y aunque este me haya parecido bien construido, no me gustó la forma en la que se comportaba Irene con uno de ellos. El resto de personajes, a pesar de ser secundarios, también tienen su personalidad bien perfilada. De algunos llegamos incluso a poder conocer en profundidad su pasado, un detalle que me gustó mucho.
Como ya dije antes, la ambientación es uno de los puntos fuertes de esta novela. A lo largo de toda la historia nos encontramos en distintos lugares históricos que la autora sabe retratar muy bien, como pueden ser Atenas o Creta. Pero sin duda mis partes favoritas del libro fueron en la ciudad de Alejandría, por la que siempre he sentido interés. Podemos adentrarnos en sus calles, ser testigos de la enorme mezcla de culturas que albergaba esa ciudad, el Museo y la Biblioteca, que aspiraban a recoger las sabidurías de todas las partes del mundo, el faro a medio construir... Simplemente maravilloso.
Todas las ciudades que visitaba se afanaban en la construcción de una gran obra que las distinguiera de las demás. Quizá fuera una forma de animar a sus ciudadanos a identificarse con sus logros y a seguir trabajando para mantenerlos.
Son muy abundantes las descripciones en este libro, y tienen como consecuencia la ya mencionada genial ambientación, las acciones son bastante lentas en su mayoría, pero continuas. En cuanto menos te lo esperas pasa algo que hace que la protagonista tenga que tomar decisiones e incluso volver a subirse a un barco sin saber otra vez adónde la llevará. El título está sin duda bien puesto.
¿Adónde vas con tantos miedos?
Si os soy sincera no sabía qué esperarme del final. Tenía miedo de que después de todas las cosas buenas que había habido antes, acabara decepcionándome. No fue el mejor desenlace que he leído en mi vida, pero no estuvo nada mal. Creo que fue bueno darle ese toque agridulce. Y sin duda creo que el epílogo, lo que se narra en él, el cómo se narra y quién lo narra fue un gran acierto.
Los caminos del mar narra la historia de Irene, una joven y acomodada ateniense que, los desvaríos políticos de la época, la obligarán a marcharse de la ciudad junto a un buen amigo de su padre y médico, Herófilo. Junto a Herófilo, Irene descubrirá los placeres que le produce practicar la medicina. Desgraciadamente la época en la que le toca vivir es muy difícil que una mujer pueda llegar a ejercer la medicina, incluso llegando a ser perseguida, pero nuestra protagonista no es de las que se rinde fácilmente. No conocía absolutamente nada de Irene, pero debo admitir que ha sido todo un placer descubrirla. Irene, gracias a un padre inusual de la época que le permitirá aprender retórica entre otras disciplinas, encenderán en el personaje una vela de rebeldía y de lucha que irán marcando su futuro. El personaje está muy bien logrado en el cual iremos viendo una progresión de su personalidad conforme la vida le vaya poniendo a prueba. Irene irá creciendo como personaje pero sin perder en ningún momento su esencia y sin perder esa parte que le hace más humana, sus debilidades. La narración no tiene grandes giros pero me ha resultado una lectura bastante entretenida. Como pega diré que la parte final y que tanto vas esperando a lo largo de la novela, en mi opinión, la escritora lo ha resuelto demasiado rápido dejando al lector con ganas de profundizar más plenamente en los hechos. Me parece muy buena lectura para tod@s aquellos que les guste conocer a mujeres de la historia que se caracterizaron por ser diferentes.
La autora nos presenta a Irene, una mujer adelantada a su tiempo, que quiere aprender y ser médico, contra todos los estigmas y prejuicios de la época, aún en la Antigua Grecia y Alejandría como cunas del saber.
A mi parecer, Irene nos muestra su lucha incesante ante el miedo, pues, aunque es una mujer valiente y luchadora, se enfrenta a situaciones complicadas que le obligan a huir de un lugar a otro, y no es hasta que Irene se propone dejar de sentirlo, que aprende a vivir y disfrutar de lo que tiene, de las oportunidades que se le presentan. Aprende que el amor es mucho más que pasión y deseo, es encontrar a la persona que te aprecia por quién eres, con tus defectos y virtudes, que te apoya en tus proyectos y que comparte o al menos se ocupa de tus intereses
En este libro la autora nos narra la historia de una joven ateniense que, enfrentándose a las normas de su época y su gente, decide dar un paso adelante, separarse del camino marcado a las mujeres (casarse, tener hijos y quedarse en casa) y estudiar medicina.
De esta forma, Magdalena Albero nos describe cómo es la vida cotidiana en la Grecia antigua, en un Atenas gobernado por una autocracia que persigue a los que no piensan como ellos, en Alejandría que bajo el gobierno de Ptolomeo ve como las artes y las ciencias avanzan bajo su mecenazgo y en Rodas donde la protagonista decide especializarse en los problemas de salud de las mujeres.
Es un libro ameno, que te atrapa enseguida, con ciertos toques románticos; aunque una parte de la historia romántica no me ha hecho especial gracia. En general, el libro me ha gustado y os lo recomiendo.
“Los caminos del mar” nos narra el viaje vital de Irene, una muchacha ateniense que se ve empujada al Mediterráneo en contra de su voluntad debido a circunstancias relacionadas con su padre. Sin tiempo para asimilar todo lo que está pasando se encuentra en un barco rumbo a un destino que no ha elegido y que la aparta de todo cuanto conoce y quiere. Este será el primero de los muchos viajes que el destino ha marcado en su camino. La novela transcurre de forma fluida pero con un ritmo tranquilo, constante. No se hace pesada porqué las circunstancias de Irene van cambiando debido a distintos contratiempos y situaciones que la obligan a reconsiderar sus decisiones e iniciar nuevos caminos en su vida. La forma de ordenar todos estos momentos, la forma de narrar la historia, tiene un cierto aire a novela de aventuras pero con un marcado carácter de viaje iniciático que se convierte en un periplo vital. Los tintes históricos, la referencias filosóficas y artísticas de la novela me han gustado mucho. La contextualización general está muy bien hecha y no aburre para nada. Nos permite adentrarnos en el día a día del mundo griego del siglo III a.C. que se extendía por las islas y costas del Mar Mediterráneo de la mano de una joven que, a pesar de las penurias que pasa y que son ajenas a sus decisiones, gracias a su educación (muy poco habitual para una mujer en aquellos tiempos) y a la gente que se encuentra a lo largo de su aventura, consigue sobreponerse y tomar las riendas de su vida. Quizá el punto negativo de la historia es, a pesar de todo, el ritmo de la misma. A pesar de los giros argumentales y del transcurso de los acontecimientos, que no es, para nada, lineal, la novela no ha logrado atraparme del todo. No me generaba esas ansias por ver que pasaba en el siguiente capítulo. No obstante, la historia esta bien narrada, tienes muy buenos personajes y referencias muy bien citadas con descripciones detalladas pero amenas que crean una buena sintonía. Es un buen libro. Lo recomiendo.
Estamos en el S.III A.C., Irene tiene 15 años y es hija de un ciudadano ateniense que la está educando con una mente abierta, curiosa, libre, y que todo acaba truncándose cuando el padre es hecho prisionero por unas acusaciones falsas. Irene tiene que huir de Atenas y lo hace bajo la protección de un amigo del padre, que ejerce la profesión de médico y que le enseñará a Irene a amar y a practicar la medicina, a pesar de ir contra lo que las leyes rigen. A nuestra protagonista, a lo largo de toda la novela, le suceden toda clase de infortunios y vivencias que le llevarán a dar tumbos de lugar en lugar, a idas y venidas por toda la Hélade, pero siempre conseguirá mantenerse a flote gracias, muy en parte, a esa profesión que su tutor le pudo enseñar y a contar el apoyo suficiente allá donde va.
En resumen, nos encontramos con la típica novela de ficción histórica, con un personaje principal que parece no tener muy buena fortuna, pero sí la suerte de estar rodeada de buenas personas (y de recursos). Se desarrolla en un contexto histórico concreto, en este caso coincide con el reinado de Ptolomeo I, ocurriendo gran parte de la novela en Alejandría, por lo que, independientemente de la historia personal de la protagonista, siempre es interesante poder conocer, a través de estas obras, qué estaba ocurriendo en aquel momento y en aquel lugar, como son los inicios de la Biblioteca de Alejandría o de la construcción de su famoso Faro.
Aunque me ha entretenido su lectura, algunos episodios me han aburrido y se me han hecho largos; aunque la intención de incluirlos sea darle a la trama más intriga o darle explicación a algún suceso, a mí me sobran porque, al final, siento que es meter paja para relleno y, muchas veces, es innecesario y lejos de mantener el interés, lo que hacen es desesperar.
Estamos por terminar el año e invariablemente me pongo a pensar en todas aquellas obras que leí y que ya han pasado a formar parte de mis «memorias vivas no vividas».
Ha habido de todo, claro, pero la que más me ha gustado, tanto por su trama como por la investigación detrás, debo decir que se trata de Los caminos del mar, de Magdalena Albero.
En primera, la historia nos lleva a ciudades como Atenas, Rodas, Alejandría... ¡Que te lleven de la mano por sus calles y parajes casi tres siglos antes de Cristo es un lujo!
La autora nos hace vivir junto a la protagonista cómo era dedicarse a la medicina en esos tiempos en que la mujer era relegada al hogar y poco más. Así, al tiempo que vivimos el drama de una exiliada adolescente y luego mujer, aprendemos y conocemos de los avances médicos de aquel tiempo y nos sitúa cerca de personajes que resaltan en la historia universal.
Una historia apasionante de una muchacha que tiene que salir de su Atenas natal hacia Alejandria, que no la tendrá fácil pero que siempre saldrá adelante. Tendra que luchar por ser medico en una sociedad en la que las mujeres solo podían ser esposas, esclavas ... Una fiel ambientación que nos transportaran a lugares como Grecia, Alejandría... Una maravillosa historia que te atrapa desde el principio.
Es una novela historica que describe las vicisitudes de ser mujer en la antigua grecia, las luchas por querer salir de los estereotipos y moldes que exitian en la antiguedad, y sobrevivieron en particular en España hasta el maldito franquismo. El libro mantiene el interes del lector, pero le falta dinamica es por eso que solo le doy 3 estrellas. Claramente es muchisimo mejor que los policiales eróticos que he leído pero no alcanza para 4 estrellas.
Quieres leer "Los caminos del mar"?. Si. Lo que más me ha gustado es el desarrollo de la protagonista. Su lucha por sobreponerse a los infortunios y sobre todo como va madurando, al seguir su avance te das cuenta que la soledad, a veces, es necesaria para crecer como persona y que no hay que tenerla miedo. Gracias.
Novela histórica que me ha atraído desde sus primeras páginas, el modo de narración, el tema, como hasta el epílogo no se sabe cuál será el desenlace....
Atenas, Creta, Alejandría, Rodas, Pharos, unidas por los caminos del mar. Es el siglo III aC y una niña de 15 años, Irene, se enfrenta a su primer obstáculo en la vida: la separación de su padre. Luego vendrán otros reveses y ella irá construyendo su propia historia en medio de la adversidad. Irene narra el fluir de su vida, sus amores, su aprendizaje y las grandes dificultades para desempeñarse como médico, sus anhelos, sus equivocaciones, su necesidad de empezar de nuevo muchas veces. Ambientada en el mundo clásico, en el museum y la biblioteca de Alejandría, esta fascinante novela funde personajes históricos reales como Herófilo, Erasístrato, Epicuro y el rey Ptolomeo I, con los personajes ficticios Irene, Kleón, Caledonia, Manetho, Leandro, Linos, haciéndolos parecer a todos vivos y reales y nos transporta a los primeros descubrimientos en medicina y a los inicios del arte. La prosa de Magdalena Albero, la autora, es cuidada y detallista y abundan en ella no solo la información, sino la aventura y las situaciones inesperadas. Una lectura inolvidable.
“Mi padre había sido mi único amigo, mi maestro, mi confidente; el que me ayudaba a tejer sueños, a generar preguntas, a imaginar respuestas”
“Pero presentía también que el alejamiento físico no borraría nunca el amor que me unía a mi padre, la fuerza y confianza que me había inculcado, la honestidad con la que me había educado y la curiosidad insaciable que había sembrado en mí”
“Y fue allí, delante de aquellas flores que mostraban sin pudor su exótica belleza, cuando me pregunté por primera vez en qué creía yo, cuál sería el sueño que marcaría mis pasos. ¿Sería capaz de convertirme en un buen médico a pesar de las dificultades?”
“Eres una mujer pero puedes hacerlo; no eres una mujer indefensa. Te he educado para que no lo seas. Sabes pensar, razonar y hablar tan bien como los hombres, y tienes un oficio. Muy pocas mujeres en toda la Hélade disfrutan de esos privilegios”
“Escribir era mi manera de celebrar. Era mi forma de vencer el miedo a lo que todavía estaba por venir, de dar sentido a lo ya vivido, de apreciar todo lo que tenía. Era mi refugio contra la soledad y la melancolía”