Una conversación por escrito entre Alejandro Gaviria y Ricardo Silva Romero, conductores del podcast "Tercera vuelta", sobre salud mental, sobre el amor, sobre la lectura y, sobre vivir…
En El arte de no enloquecer, Alejandro Gaviria y Ricardo Silva Romero, dos apasionados observadores de la realidad, sostienen una conversación cargada de humor y de reflexiones sobre la vida. Inspirados por sus espontáneos diálogos de Tercera vuelta, el reconocido pódcast de El Locutorio, escribieron este fresco y novedoso libro a cuatro manos, intercambiando textos y hablando por escrito.
A través de sus experiencias, de recomendaciones de libros y películas, y de su visión particular del mundo, los lectores encontrarán un respiro en medio del ruido. El arte de no enloquecer -prueba y retrato de una amistad- invita a tomarse en serio la salud mental, a buscar refugio en las ficciones, a hablar sobre lo que nos duele y a celebrar las historias y las personas que nos salvan
Este es el tipo de libro que necesitas, pero no sabes que necesitas hasta que lo tienes entre manos. Es una conversación de calidad entre dos amigos, Ricardo y Alejandro, cada uno con formaciones y gustos distintos, pero, sobre todo, con puntos de vista increíbles que siento alimentaron mi mente de formas que no me esperaba.
La experiencia maravillosa de este libro es que la opinión de cada uno de ellos, al momento de expresarla, es una, pero al ser interpretada por el otro se complementa muchísimo. Uno, como lector, es un tercero —intruso— dentro de la conversación, y eso hace que se sientan cercanos los temas que traen, pues discuten desde experiencias personales, historias familiares, autores que han leído, canciones cercanas, frases que los han marcado, obsesiones particulares y películas imperdibles.
Me voy de este libro con muchas ideas que, por supuesto, marqué y señalé con post-its para volver a ellas, y también con una gran lista de pendientes de libros, películas y canciones por visitar.
Absolutamente recomendado si te sientes algo perdido, con preocupaciones sobre el amor propio, el autosabotaje y mucho más.
Ricardo Silva Romero es uno de mis autores favoritos, es un escritor que desde su humanidad y sencillez genera debates profundos, llegué al podcast por él y allí empecé a escuchar a Alejandro Gaviria, un académico con posiciones fundamentadas y con una visión práctica en temas donde la complejidad es la reina. Este libro es refrescante, es una forma de participar en una conversación de estos dos personajes que entre líneas abren la posibilidad de conocer su visión del mundo en temas relevantes hoy y espero que siempre como la salud mental.
Disfruté de una hermosa conversación entre amigos que discurre por el sentido de la vida, el amor, el drama y la comedia como formas de afrontar la vida. Me quedo con una invitación a tomarme la vida un poco menos en serio y buscar aceptarme y quererme un poco más. Una excelente experiencia, con recomendaciones literarias, músicales y cinematográficas que enriquecen el Conjunto
Si alguna vez has escuchado el podcast de estos dos hombres, este libro es para ti. Y si no lo has escuchado, también: aquí igual te sientas en la mesa, te sirven café, y te invitan a pensar sin corbata y sin manual de instrucciones.
El arte de no enloquecer tiene ese ritmo de las conversaciones que empiezan “por cualquier cosa” y terminan abriendo una puerta secreta en la cabeza. En ese ir tejiendo ideas al azar, experiencias, lecturas, opiniones, ficciones, dudas existenciales hay un oficio: el arte de dejarse llevar sin perderse del todo.
Lo más bonito es que, cuando ya los has oído antes y luego los lees, pasa algo raro y maravilloso: sientes que están ahí. No es un libro que “narra” conversaciones, es un libro que suena. Tiene respiración, interrupciones, remates, silencios. Como si el papel hubiera aprendido a hablar.
Yo soy una gran seguidora de Alejandro Gaviria: compartimos el gusto por el vallenato, esa mirada existencial (y un poquito trágica) que se asoma incluso en los días normales. Me río con su risa, persigo sus recomendaciones, y ya lo siento parte de mi familia… de esa familia rara que uno elige cuando la realidad está muy pesada y toca inventarse refugios.
Con Ricardo Silva Romero me ha costado un poco más entrar, lo confieso, pero la admiración está: su profundidad, su humanidad, su capacidad para mirar lo cotidiano como si escondiera una gran revelación. He seguido varias de sus recomendaciones de cine y siempre salgo con esa sensación de haber entendido algo que no sabía que necesitaba entender.
Leerlos y escucharlos, en su vulnerabilidad, en sus anécdotas, en sus preguntas sin respuesta, los vuelve más humanos, más cercanos, más íntimos. Y sí, también me ha ayudado a desarmar un poco esa tusa política de otras épocas (yo a Alejandro lo vi como presidente, qué le vamos a hacer… cada quien con sus duelos, ¿no?). Pero este libro no va de eso: va de algo más importante y más difícil de explicar… va de seguir vivos sin endurecerse.
Al final, El arte de no enloquecer no te promete serenidad eterna, ni fórmulas mágicas, ni frases de taza. Te ofrece compañía inteligente. Una conversación que no te subestima. Y una certeza, dicha como quien se ríe para no romperse: “Me gusta la sospecha de que vinimos al mundo a hacernos reír y a reírnos.”
Libro perfecto para terminar el año. Me lo leí casi sin darme cuenta: fue tan rápido y tan fácil de leer que perfectamente se fue en tres sentadas, resultando muy bueno para pasar ratos agradables. Estos dos señores tienen un humor y una mirada muy inteligente sobre la realidad, la sociedad, la vida, la salud mental y las redes sociales. Me gustó mucho cómo iban mencionando libros, películas y canciones, porque se sentía como hablar con alguien que todo el tiempo te decía “tienes que leer esto” o “escucha esto otro”. Esos guiños hicieron la lectura más entretenida. Al final terminé con una lista larga de libros por leer, canciones por escuchar y varias notas marcadas, sabiendo que el libro seguirá acompañándome incluso después de haberlo terminado.
Fueron mi mejor compañía en una semana muy intensa. Gracias por poner la vida en la perspectiva del justo medio. Gracias, especialmente por los poemas citados, y más especialmente por el de la autoestima. Tan hermoso como todo el libro.
“Para que la vida sea amplia y llena tiene que mantener el cuidado del pasado y del futuro en cada momento del presente” Evitar el síndrome de Adán. “No porque te sientas ofendido quiere decir que tengas la razón” Invenciones del observador.
Leerlos es casi volver a escucharlos, solo que con mayor concentración y de una manera más reflexiva.
Para no enloquecer es necesario escoger con quien consumir energía, que valga la pena (Aprecios y quereres). Además, la lectura de otras vidas y de otros mundos ayuda a contener. También, clave aprender a vivir con los fantasmas e incluso consultarlos de vez en cuándo. Adicionalmente, Dios esta en todas partes, sentirse bien con lo que se hace o con quien se comparte es una de sus manifestaciones.
Grandiosa sorpresa al final para revisar y chequear.
Le doy un 4.5 Excelente libro. Me encanta el formato y la estructura que le dieron, lo hace un libro muy único en ese sentido. Además de la implementación de reglas para que el contenido fuera el más natural posible.
Ricardo y Alejandro me sorprendieron, presentaron una charla tan amena que me relaje en sobremanera leyéndolo. Los temas fueron interesantes y sin duda, me enseñaron mucho, también compartí con ellos algunas ideas que tienen sobre la vida.
Es un libro que tal vez se deba leer con detenimiento para reflexionarlo a profundidad. Un libro que vale la pena para releer y discutir con otros.
Es un libro que te lleva a sentarte a tomar un té para tres… Entre los autores y tú. Te sientes en casa con ellos. Te lleva a reír, a encontrar sabiduría en las vueltas de la vida, a disertar con humor, con introspección sincera y con arte algunas preguntas e inquietudes del ser humano… Te antojas de leer los libros que les han marcado, de ver las películas que los han tocado y de seguir conversando con ellos a distancia, mientras le encuentras tu propio sentido a los temas que van tratando. Sin duda, un libro imperdible, entrañable, agradable, divertido y conmovedor, como el podcast Tercera Vuelta.
Dan ganas de tomarse un cafecito con ellos y filosofar de la vida. Me encanta la manía de Alejandro por sintetizar los temas abordados para no dejar de concluir al respecto. Me encanta la vulnerabilidad que exponen ambos autores. Logran poner en palabras a través de un diálogo varios pensamientos que vagan por mi cabeza por estos tiempos. Pero la verdad, no me ayudó a no enloquecer. Creo que empeoré.
Una conversación libre entre dos amigos transitando temas sobre la salud mental, la sociedad, la política, la estupidez humana, el amor y muchos otros temas. Ha sido una lectura muy interesante, pues a pesar de ser un libro corto, el diálogo nos invita a tomarnos el tiempo de seguir el ritmo de las ideas que exponen los autores.
Vivir de cerca la experiencia de escritura de este libro me ha hecho una mejor persona y me ha regalado momentos de alegría. ¡Felicidades, queridos Ricardo y Alejandro!.
Como cuando te metes en la conversación de dos amigos en un café. Si se sigue el podcast es lectura mandatoria. Sino, varias ideas … para poder ser locos felices. ( a pesar del título )
he leido varios libros de Alejandro Gaviria, algunos me han gustado mas que otros. pero este son dos señores hablando de ellos mismos. sus gustos y cosas asi.
Este dialogo franco, con matices que van desde lo emocional, deja profundas reflexiones del transcurrir individual, familiar y social, súper recomendado.