Una habitación de un hospital militar cerca de Santander; dos hombres que no se conocen y que están obligados a compartir las horas terribles de una cuenta atrás que quizá termine con la muerte de uno de ellos al amanecer. Un secreto envuelto en remordimientos y un nombre que resuena en las paredes de la habitación: Federico. Queda tan solo la custodia de unos documentos y manuscritos como último gesto de amor.
Inspirada en la vida de Rafael Rodríguez Rapún —estudiante de Ingeniero de Minas, secretario de la Barraca y compañero de Federico García Lorca en los últimos años de sus vidas—, La piedra oscura es una vibrante pieza sobre la memoria como espacio de justicia y también sobre la necesidad de redención. Un texto en el que se aúnan tensión dramática y pulso poético para levantar interrogantes sobre la naturalización de nuestro pasado más reciente y el destino de los olvidados en las cunetas de la Historia.
“Le entregué todo lo que era. También mi cuerpo. Porque lo amé. Es ridículo así dicho. Lo amé. Era la primera vez que me ocurría. Hasta entonces yo había deseado el cuerpo de las mujeres. Pero Federico... bastaba que se acercara y sonriera. Eso fue suficiente.”
Rafael Rodríguez Rapún era estudiante de Ingeniero de Minas, secretario de la Barraca y compañero de Federico García Lorca en los últimos años de sus vidas. Rafael murió exactamente un año más tarde que Lorca, el 18 de agosto de 1937 durante la Batalla de Santander, en plena Guerra Civil. Expertos en Lorca aseguran que el poeta granadino escribió sus famosos Sonetos del amor oscuro con Rafael como principal inspiración.
“La piedra oscura” reimagina las últimas horas de vida de Rodriguez Rapún, quien estaba gravemente herido antes de volver a entrar en combate, y pasó sus últimos días entre el hospital y el campo de batalla. En “La piedra oscura”, Alberto Conejero imagina como fueron esos últimos días. Como Rafael herido no solo física, sino también emocionalmente, le cuenta a Sebastián, un joven soldado encargado de vigilar al estudiante, sobre Federico Garcia Lorca, su relación, su arrepentimiento por no devolver una llamada de teléfono días antes de que Federico fuera asesinado, y como el poeta le dejó encargados documentos cruciales de la obra literaria del propio Lorca.
Es inevitable no elucubrar o imaginar qué pasó en esos años de guerra. Es imposible no imaginarnos, no pensar, no ficciónnar cómo fueron las últimas horas de vida de Federico. Qué sintió, qué pensó, si sabía cuál iba a ser su destino, si se imaginaba que lo fusilarían y que nunca podríamos acudir a un punto físico real a rendirle homenaje. ¿Sabría él que su asesinato se cometería un año antes que la muerte de su compañero? ¿Sabía el que su asesinato se convertiría en un hito en la resistencia contra la dictadura? Un hombre que había alcanzado el éxito como escritor, ¿sabría que estaba a punto de convertirse en una leyenda de la literatura española?
“La piedra oscura” es una obra de teatro breve y emocionante. Un relato que imagina cómo vivió Rafael sus últimos días. Unos días en los que la esperanza parecía haber abandonado España, donde el miedo, el horror, la muerte eran los protagonistas. Los últimos día de un joven que inspiró algunos de los versos más bellos de la poesía española. Su arrepentimiento y dolor por no haberse podido despedir de su compañero. El sentimiento de haberlo dejado solo.
Lo maravilloso que tiene el arte, ya sea el teatro, la poesía, la narrativa, la pintura… Es que nos permite dejar volar nuestra imaginación. Porque no existe una máquina del tiempo que nos permita viajar al agosto de 1937, a ese hospital donde Rafael Rodríguez Rapún sobrevivía a duras penas para enfrentarse a su última batalla. Porque si existiera esa máquina del tiempo, viajaríamos y evitaríamos esa guerra. Una guerra que se llevó tantas vidas. De ambos bandos. Porque fue una guerra entre ciudadanos del mismo país. Una guerra entre familias, una guerra entre amigos. Una guerra innecesaria. La guerra que dejó miles de muertos en cunetas. La guerra que una noche de agosto de 1936, se llevó la vida de Federico Garcia Lorca, el poeta y dramaturgo granadino. El artista eterno. Y un año más tarde, la guerra que se llevó la vida de su amor, Rafael Rodriguez Rapún. Que nunca supo que años más tarde, conoceríamos su nombre, sabríamos que inspiro a Federico, y recordaríamos su historia, que fue la suya, pero también la de otros miles que, como él, murieron de forma injusta.
Recordar a los que ya no están es una forma de honrarlos. Seguir recordándoles es perpetuar la memoria. Una memoria que nos mantiene vivos, una memoria que nos ayuda a no olvidar de donde venimos. La memoria y el recuerdo de que hace años, hubo dos hombres que se amaron, a pesar de las barreras. Dos hombres que no temieron a nada. Y que se fueron muy pronto. Pero de alguna manera, en los poemas, en las fotografías, en los dibujos y en los versos, siguen vivos. Y seguirán vivos mientras les sigamos recordando.
Una habitación de un hospital militar cerca de Santander; dos hombres que no se conocen y que están obligados a compartir las horas terribles de una cuenta atrás que quizá termine con la muerte de uno de ellos al amanecer. Un secreto envuelto en remordimientos y un nombre que resuena en las paredes de la habitación: Federico...
La acabo de terminar y me faltan palabras, el corazón oprimido, el nudo en la garganta, lágrimas en los ojos (muchas de rabia, muchas de dolor y algunas por lo bonito que es el texto en sí) y unas palabras que retumban "No voy a desaparecer del todo verdad? No voy a desaparecer del todo? Que importante es la memoria, la memoria de todos y recordar lo que pasó y saber de dónde venimos para poder seguir adelante, para cicatrizar heridas que en el olvido no curan nunca. Se me va hacer interminable la espera hasta enero para verla.
La gente debería de leer un poquito más a Alberto Conejero, así no habría tanta maldad en el mundo porque estaríamos aprendiendo a reconciliarnos con nuestras pasiones
"La primera vez que me habló sentí como si me hubieran emborrachado, que mis músculos se quedaban sin fuerza y que no podía moverme de ese rincón. Hasta que nos despedimos. Llegué a casa y vomité. Le pegué un golpe a la pared y el dolor en la muñeca me alivió de aquel sufrimiento. Pensé que me había vuelto loco, que me había confundido. Me sonreía en los ensayos y yo trataba de apartar la mirada y me concentraba mentalmente en los ejercicios de la Universidad. A la semana recibí una nota para que nos encontráramos a solas. Y lo hice. Sí, ¿cómo iba a decirle que no? Si tú lo hubieras conocido, si tú hubieras compartido unos minutos con Federico podrías entenderlo. Me abrazó y me dio un beso. Era la primera vez que besaba a otro hombre. Sentí un amargor en la boca pero no le aparté. Y luego no sé cómo, no me di cuenta. Tenía ganas de Federico, ansiedad de Federico, necesidad de Federico."
esto ha sido horrible, y la bola negra me va a doler muchísimo más, yo lo sé
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En el metro leí cuando Rafael pide recuperar todos esos objetos de Federico y, de pronto, me vino el recuerdo de las imágenes que hace poco fueron encontradas de él, de la Barraca.
Estoy en las Ramblas con lágrimas en los ojos, y me arde la escápula, y el muslo.
Imágenes, dibujos, poemas y recuerdos, encontrados y vivos.
Esto se publicó en 2013 y el hallazgo, en 2026.
Todo lo que queda por descubrir, la caja negra del corazón del poeta.
«Espero luchar para seguir conservando la independencia que me salva; y para calumnias,horrores y sambenitos que empiezan a colgar sobre mi cuerpo, tengo una lluvia de risas de campesino para mi uso particular».
-el ajuste de cuentas con tu país el reclamo la necesidad del texto la urgencia y ese dolor que sigue vivo disfrazado de vaya a saber que indignados hoy pero igual idéntico el dolor que hace que el texto sea necesario que el grito sea escuchado-
-Pero siempre volvía Federico, al final siempre estaba Federico- ❤️🩹
«Tú nunca entenderás lo que te quiero porque duermes en mí y estás dormido. Yo te oculto, llorando, perseguido por una voz de penetrante acero. Norma que agita igual carne o lucero».
“Y cuando entierren a Federico, cuando lo saquen de ese agujero y descanse en un cementerio, cuando por fin ocurra eso, esta tierra tendrá un futuro.”
❤️🩹
Las heridas nunca se cerraron y el amor duerme en el pecho del poeta ✨
" Y cuando entierren a Federico, cuando lo saquen de ese agujero y descanse en un cementerio, cuando por fin ocurra eso, esta tierra tendrá un futuro" 💔
Lo han devuelto pronto esta mañana y lo he cogido de la estantería de reservas aprovechando que el usuario no va a venir hasta mañana. Me hubiera gustado leerlo antes de ver la película e imaginarme a los personajes. En mi cabeza estaban únicamente Guitarrica y Miguel Bernardeu, ya que varios diálogos son copia-pega. Alberto Conejero merece más importancia en toda la promo alrededor de la película y, sin ser yo nada de teatro, me quedo con ganas de leer algo más suyo.
Qué maravilla de obra teatral. Además mi edición cuenta con fotos de RRR y FGL que son increíbles. La conversación de Rafael y Sebastián me ha emocionado, pero sobre todo los monólogos de Rafael con respecto a Lorca me han destrozado el corazón... Es imposible que no llores leyendo esas palabras. Conejero ha hecho un gran trabajo y tengo muchas ganas de ver la película de los Javis que saldrá dentro de poco.
"Tuve tanto miedo, Sebastián, tanto miedo. Pero te encontré. Ahora alguien sabe quién fui." ~ "Y cuando entierren a Federico, cuando lo saquen de ese agujero y descanse en un cementerio, cuando por fin ocurra eso, esta tierra tendrá futuro."
Obra de teatro muy bien escrita, con ese estilo casi lorquiano que engancha a cualquier amante del poeta, y que es hermosa en todos los sentidos. Cómo Rafael pasa de la desesperación a la aceptación, cómo Sebastián pasa de negarse a ayudar a, por lo menos, prometer que lo intentará. Lorca, presente en cada palabra y acto. Y, por supuesto, el tema, difícil de tratar en la época, pero que hoy leemos y entendemos sin problema. Me duele ver el sufrimiento de Rafael, lo mal que se siente por no escribir a Lorca e impedir que se fuese a Granada. También me ha matado la fe del mismo en que los restos de Lorca se encontrarán y será enterrado dignamente. Emocionante y bello desde el principio hasta el final.
Y cuando entierren a Federico, cuando lo saquen de ese agujero y descanse en un cementerio, cuando por fin ocurra eso, esta tierra tendrá un futuro.
Qué corta se me ha hecho la obra. Ojalá más momentos de Rafael y Sebastián. Más versos y cartas de Federico. Cómo escuece hurgar en la herida. Y el mar dejó de moverse. Asesinato, Poeta en Nueva York
¡Qué roto te deja este libro! Una historia que no es solo una historia: es nuestra historia. Qué pena haber olvidado tanto, qué pena no haber aprendido suficiente.
Preciosa esta obra de teatro. Un verdadero homenaje a Federico Garcia Lorca y a todos los otros artistas, jovenes, disidencias, que fueron borrados por la historia. Que lindo tratar de hacer justicia a través de la memoria. De recordar. De reconocer que el amor estuvo ahí, la esperanza, los ideales de un mundo mejor, por más que la vida de estas personas quedaran abruptamente a medias por la tragedia que fue y es la guerra. FGL te extraño y a menudo me pregunto qué otras cosas habrías hecho si no te nos hubieran arrebatado tan pronto.
Este libro me lo mandaron para clase y tras haber dedicado un par de horas a hablar de él en una asignatura de la universidad, decidí ir a la biblioteca a por él y leérmelo esa misma noche. Unos minutos después de empezarlo, ya lo he acabado. No esperaba que un libro para clase me hiciera llorar de la forma en que este libro lo ha hecho. Sin duda, uno de los mejores libros que he leído en bastante tiempo.