Dos tramas tiene la obra: por una parte el ascenso, caída y renacer de Nicolás en su ansia de poder; y las aventuras de Marín, que allá por donde va revoluciona a la gente con un mensaje chocante con el cristianismo medieval.
La novela me recuerda poderosamente, en según qué momentos, a "Los Pilares de la Tierra" de Ken Follett: el personaje principal (Nicolás) acaba en un lugar dejado de la mano de Dios, y acaba por convertirlo en un centro de peregrinaje gracias a Marin, verdadero motor de la historia.
El final quizá sea demasiado abrupto, único punto negro de una novela que se lee muy bien, es muy entretenida, y no carece de golpes de humor.