Alejandro Galindo Muñoz cuenta sus experiencias y recuerdos de Don Alex, como le decían, fragmentos de una vida, cuyos sueños con el paso de los años se hicieron realidad, llegando a la creación de grandes obras cinematográficas, piezas clave en la crónica urbana de la Ciudad de México y en la búsqueda del mexicano a partir de los años cuarenta y hasta finales del siglo XX.