Fabulador de primera línea, sus criaturas viven dentro y fuera de su cabeza. Según el año es fascista, dibujante, chico de la moto, vendedor de celulares, etc. Recuerdo haberlo visto marchar a Matucana 19 con sus bocetos bajo el brazo a pesar de la dura mirada reprobadora de nuestros padres. Él respondía poniéndose calcetines de distinto color. Es y será siempre huaso ladino chillanejo y choro de puerto lotino. Si conversas con él debes tener los pies bien puestos en la tierra, pues te contará que se enfrentó en plaza Italia a diez comunistas samurái. Es un Parra, y por eso tiene la presión de ser algo, es Lautaro recuperando sus brazos 25 años después.
Rescate de una firma fundamental en la historieta underground chilena, cuya labor testimonia las obsesiones y miedos que sobrevolaban en los años del apagón cultural mientras se ilusionaban con una transición política que jamás terminó de llegar. Sexo, violencia y desencanto en páginas donde destaca la mítica Blondi, acaso su personaje más importante.