Bevilacqua y Chamorro vuelven tras casi cinco años con un caso de violencia familiar. Tras una decepcionante experiencia con el sistema judicial, que ha puesto en libertad a un asesino al que había detenido después de una larga investigación, el brigada Bevilacqua, alias Vila, se halla desencantado y más escéptico de lo que acostumbra. Así se enfrenta al nuevo caso que le un hombre llamado Óscar Santacruz ha aparecido con dos tiros en la nuca en el ascensor de su casa. Parece el «trabajo» de un profesional, lo que se antoja desmesurado dada la poca trascendencia de la víctima, que tiene algunos antecedentes menores por tráfico de drogas y violencia de género. Vila y su compañera, la sargento Chamorro, afrontan la tarea, muy a regañadientes por parte de Vila, actitud que empezará pagando «el nuevo», Arnau, un joven guardia que poco a poco se irá ganando la confianza del brigada. Parece que los problemas en la vida de Óscar, aparte de sus roces con la justicia, se limitan a su divorcio, mal llevado y con un hijo de por medio. Pero, ¿qué esconde la denuncia que pesaba sobre la víctima por malos tratos? ¿Y su detención por tráfico de drogas? ¿En qué oscuros asuntos estaba envuelto este hombre en apariencia tan poco peligroso? Una novela sobre los claroscuros de las relaciones, sobre los errores y aciertos de los jueces, sobre los vericuetos de la moderna investigación policial, sobre las injusticias que provocan las leyes y sobre el mal, que a menudo está entre lo que tenemos más cerca, incluso entre lo que un día amamos.
Pues está bien, se lee muy rápido y entra fácil, como buena lectura veraniega, pero poco más. Además, me parece un libro con cierto planteamiento peligroso, porque trata el tema de la violencia de género y de las denuncias falsas desde una perspectiva de la que yo creo que, como mínimo, podemos decir que queda fea.
Además, esto quizá podéis considerarlo spoiler, no le he visto sentido a que desde el minuto 1 se señale al culpable y el libro solo sea recoger pruebas contra este.
Típico libro que en un mes no te acuerdas ni siquiera de si lo has leído o no.
Ya el sexto libro de la saga. Y como escribo esto 10 años más tarde de haberlo leído puedo decir que, aunque cunple, no me dejó un gran recuerdo.
Sí, aparece Arnau y sí, sigue el reflexivo Vila desenmarañando la madeja de pistas como suele ser habitual y lo teje con su visión un poco pesimista (¿Experimentada?) de la vida.
Ya sabéis que soy incondicional de esta pareja de picoletos, así que, como siempre, os diría que leyerais los dos primeros y luego decidís si "casaros" con los mejores detectives de la Guardia Civil.
Un nuevo caso para la pareja Bevilaqua-Chamorro. Una historia con muchos interrogantes y con personajes muy dispares: los que buscan la justicia, los que se aprovechan de ella y los que intentan aplicarla. Un asesinato y la búsqueda del culpable. Me encanta esta serie, son libros que tienes ahí para cuando no te apetece leer nada, de los que te hacen engancharte a la historia.
No puedo con Bevilacqua. Me cae fatal con sus bromitas y su machismo y su rollo de fingida camaradería cuartelaria. Y sin embargo sigo leyendo esta serie, a pesar de que desdeño buena parte de las reflexiones del protagonista. Por un motivo concreto: sus tramas. Si la novela negra ha de ser un reflejo de la realidad, los crímenes que nos cuenta Silva son lo más ajustado a la realidad criminal de un país que es el sexto o séptimo del mundo en menor número de homicidios por habitante. Los crímenes que investigan estos agentes son plausibles en la realidad española, si bien lógicamente adornados con cosillas que los hacen más entretenidos. No hay el enésimo salto mortal para hacer macabra la trama, ni policías deseando que el asesino vuelva a matar. Por eso, mientras Silva siga acertando en esta senda, seguiré leyendo una entrega de vez en cuando.
Me ha gustado más que otros títulos de esta serie, a pesar del principio, donde el protagonista tiene un comportamiento bastante chulesco que resulta muy irritante.
Es un personaje que reniega continuamente de los principios que conforman el cuerpo al que pertenece (jerarquía, etc), aunque le paga su mísero sueldo como él mismo nos recuerda en cada entrega. Da la impresión de que él es diferente al estereotipo del guardia civil de otros tiempos. Sin embargo, trata de una manera denigrante a su subordinado, suavizándolo luego diciendo que es con cariño. Me molesta este tipo de personaje que se cree moralmente por encima de lo establecido y que caiga en estos comportamientos demostrando un abuso de poder no justificado.
Dicho esto, la novela mejora con una trama intrincada y bien construida con detalles precisos de la investigación policial. El tema que trata es bastante espinoso y de actualidad como son las falsas denuncias por violencia de género. Lo que en un principio parece un ajuste de cuentas por narcotráfico se convierte en un caso más complicado. La víctima recupera toda su humanidad a medida que se desarrolla la novela. Bevilacqua nos acerca a las lecturas del fallecido, El arte de la guerra de Sun Tzu y los escritos del filósofo Epicteto, que conforman la estrategia del agua que da título a la novela.
Este libro me lo recomendó ardorosamente un amigo con el que mantengo una pequeña diferencia sobre nuestros gustos en materia de novela policiaca en español. Vaya, que no le gustó una novela que a mí me encantó. A él le encantó La estrategia y me la recomendó. Como buen soldado, la compré y me dispuse a caer en su encanto, para así corregir mi error y volver al redil del buen gusto. Y lo cogí con entusiasmo, dispuesto a dejarme convencer. Leí la novela de casi un tirón, en menos de dos días. Y creo que voy a mantener mis diferencias con mi amigo.
De entrada, tuve que esforzarme en seguir leyendo, porque el estilo del autor, en la primera parte del libro, es de los que me cargan. Por menos de esto dejé de comprar un libro que todo el mundo ponía como genial. Y es que los autores ocurrentes, graciosillos, me caen mal, sobre todo cuando se creen Chandler escribiendo es castellano y solo son ocurrentes, sin la finezza del maestro americano. El libro, escrito en primera persona, es neomachista, tirando a fascistoide, de caspa posmoderna. Vaya, como para tener que hacer un esfuerzo por seguir leyendo. Con el tiempo uno hasta se acostumbra a esos diálogos imposibles en que algunas frases hay que volver a leerlas porque el autor las complica tanto. Diálogos que no corresponden a la imagen que uno se hace de la Guardia Civil, o parafraseando al autor, de la picolicie. Ya se va viendo de qué va la cosa. El lenguaje tanto es elevado, de licenciado en filosofía, como canallesco de bisutería pasada de moda. Baste decir que los troncos, maderos y otras expresiones hasta yo las entiendo, que me fui de España hace 25 años y no veo la tele española.
Curiosamente, para un espíritu tan de pies en el suelo como el del narrador/prota de la peli, la segunda mitad se nos pone filosófico con lecturas de Epicteto y de Sunzi/Sun Tzu (repetición que utiliza cada vez que lo cita, que no son pocas) y todo un rollo sobre lo que es el agua que se sabe muy bien a qué viene.
El libro viene salpicado de referencias cultas a obras policiacas, tan poco sutiles que las tiene que italizar. Así, le dice uno de la pasma (así llama a los de la policía, en un alarde de modernidad y aggiornamento) que "ahora que tenéis una cosecha roja...", en cursiva, para que no se te escape el cultismo, que te vas a enterar de quién es el autor.
Estas cosas, y sus muchas disquisiciones político-sociales de tertulia entre amigos, no hace que el libro sea amable a algunos lectores como yo. Pero queda la historia. ¡Ay! Es que la historia es delgada. Desde que se levanta el cadáver de la página 1 y se interroga a la primera persona, ya se sabe quién es el malo. El resto del libro es la historia de cómo recoger pruebas. Los malos son malos Malasombra, que son malos de verdad, como cantaba el Capitán Tan. Los picoletos (ojo, que yo nunca uso este nombre, pero al autor parece que le gusta y mucho) son todos buenos, divertidos, críticos con la sociedad, de un listo que te quedas. Vaya, que aún está por inventar el guardia civil tonto o cortito. Y todos hablan con un lenguaje muy militar, con mi brigada arriba y abajo, o sargento, ven pacá. Los policías, en su sana disputa con los civiles, parecen un poco bordes, pero luego son todos a quien mejor. De país de las maravillas. No se sabe de qué se queja tanto el brigada sobre este país que no tiene solución. Los jueces son malos. Malos como colectivo, porque los que trabajan con nuestro héroe son de pasta de boniato. Los personajes son previsibles, lineales, simples.
Parece que no me ha gustado mucho. Me intriga que mi amigo dijera que, con este libro, el autor se superaba a sí mismo. Esto me acaba de convencer de que, si bien hice bien en no abandonar, porque casi nunca dejé un libro sin acabar, no me verán leyendo otro del autor como no me dé un achaque y no sepa ni quién soy.
Me ha gustado la trama, pero sobre todo las cosas que dice este hombre acerca de la vida y el lenguaje tan preciso que emplea para describir situaciones, sensaciones y conversaciones
Llevo varios años leyendo los libros de la serie escrita por Lorenzo Silva protagonizados por un par de guardias civiles, el brigada Bevilacqua y la sargento Chamorro. Y nunca me decepciona, al contrario, con cada novela de la serie se supera con las tramas y con el desarrollo de los personajes. En esta ocasión la pareja de guardias civiles, junto con Arnau, un joven guardia que formará parte del equipo de investigación, van desentrañando una trama que comienza con el asesinato de un hombre que aparentemente llevaba una vida normal. Una novela muy entretenida que es difícil de dejar de leer, y que, además de la investigación por el crimen, el autor nos habla de las injusticias judiciales, entre otros temas. Os recomiendo su lectura, aunque deberíais leer la serie por orden de publicación.
No es de los mejores del autor, pero al estar tan bien escrito vale la pena. No tiene los giros y sorpresas tan deseados ahora, pero sí tiene una gran prosa entretenida y elegante. 7/10
This is one of those detective novels that is more interested in the inner life of the detectives than in the crime and its solution. The main character, Brigada Bevilacqua, spends most of the book explaining his cynical, disillusioned attitude towards the law, contemporary Spanish society, women. He is equally cynical towards all authority, but at the same time repeats often that it's his job to follow orders (let's not forget that this is the Guardia Civil, which belongs with the military, not the Police - another topic for much commentary). Almost every conversation he is involved with - witnesses, other law enforcement personnel, the judiciary- begins adversarially. And usually they continue that way - it's just a sequence of unnecessarily prickly exchanges. Similarly, his "teasing" of his colleagues was far from endearing. Rather, it came across as a series of tiresome attempts to be funny. Virginia Chamorro, his long-suffering colleague, inexplicably plays into this scenario by constantly taking the bait, offering advice that he immediately rejects, trying to have heart-to-hearts (which he also rejects). And is the fact that Bevilacqua reads the victim's bedside book (Sun-Tz on The Art of War) intended to make the reader suspect a deep philosophical core in the man?
Apart from these exchanges, there was not much mystery in the book. A man is found dead, shot in the head execution-style. Within minutes the first witness tells Bevilacqua and Chamorro who the main suspects should be. A remarkably cooperative judge immediately allows search warrants and wiretaps, and various suspects start spilling the beans over the telephone. Absolutely no tension, no deduction, no puzzle pieces to put together.
Gran novela policiaca, el autor va mejorando su estilo obra tras obra. Trama perfectamente urdida, personajes reconocibles en nuestro entorno y protagonistas que van profundizando en su carácter. Lo mejor de la novela es que transmite vivamente la personalidad del asesinado, un pobre hombre entre víboras...
Tan buena y atrapante como las anteriores, y con su mismo estilo narrativo, La Estrategia del agua nos presenta a - nuestros, ya, amigos - , Vila y Chamorro, investigando un nuevo crimen. en este caso, el asesinato de un hombre en Madrid, a manos de sicarios. Nos encontramos con una novela de tipo procedimental, donde, más que descubrir al culpable, se trata de encontrar elementos incriminatorios, y de dar caza a quien cometió y a quien ordenó el crimen. Han pasado varios años desde su primer investigación, y vemos a un Vila más cínico y desilusionado en una primera década de siglo, que se vislumbra con casos cada vez más complejos de resolver, - bandas criminales, por ejemplo, - y un ámbito judicial donde muchas veces se hace uso y abuso de instancias legales que no siempre devienen en el triunfo de la justicia. Al mismo tiempo, - y aquí radica la riqueza del personaje - , lo vemos más humano, más sabio, más reflexivo, y por todo lo antedicho, con un marcado sentido de empatía hacia las víctimas - lo que lo lleva a indagar en la personalidad del hombre asesinado; y de búsqueda de justicia. Además de la dupla protagonista, cuya relación e interacción ya constituye una trama en si misma, - con una Virginia Chamorro que también crece y se enriquece como personaje - , cobra más participación la cabo Salgado, y aparece un nuevo integrante, el joven guardia Arnau, por lo que se refuerza la imagen de una labor colectiva. En síntesis, una muy buena novela que, además de lo estrictamente policial, nos brinda una nueva ocasión para reencontrarnos con personajes tan humanos como queribles, en una excelente opción de lectura, que, desde ya, recomendamos. https://sobrevolandolecturas.blogspot...
Un hombre aparece asesinado con dos disparos, una ejecución. El caso lo llevan un grupo dispar de la guardia civil: el brigada Becvilaqua, la sargento Chamorro y el guardia Arnau. La historia describe la investigación completa del caso y muestra la mandad de algunas personas, que no tiene fin. Como hemos visto muchas veces la realidad supera a la ficción. No es que no me haya gustado, sino que es un libro más, bien escrito eso sí, sin giros inesperados y con una sucesión de los hechos y las investigaciones bastante lógica. Me gusta mucho la novela negra, pero ésta no es una de las mejores.
SPOILERS Amigas, Cuando uds se cuestionen de si mi Arte, mis historias, lo que sea que uds quieran crear valga la pena, acuerdese que existe Este libro, lleno de jerga Española, con un crimen que se resolvio mas fácil que hacer Maruchan y qué sus personajes son o detestables o completamente olvidables. le doy 1/5 estrellas por alguna que Otra frase, pero ODIO por siempre que la sinopsis lo engañe a uno a leer algo que no valga la pena.
Cuando lees un libro de Lorenzo Silva, nunca sabes por donde te va a salir al final. Y no es la típica novela negra con el girito final que te sorprende desvelando a la asesino que no esperabas. Es mas bien por esas reflexiones finales filosóficas y profundas que tienen sus novelas que hacen que toda la historia finalmente cobre sentido y entiendas la importancia de todos los hechos acontecidos durante la misma, concluyendo de esta manera la moraleja o lección de vida que Lorenzo quiere mostrar. Un genio.
Esta es de las que menos me gustan de la serie, porque LS no se la inventó. Tomó tal cual un caso real de . El caso le indignó tanto, tanto a LS que tuvo que contarlo en una novela. Y la historia es chunga, desde luego, porque además tenía como valedora nada menos que a la presidenta del Constitucional. Una cosa muy chunga y muy fea.
Sexta entrega de la saga Bevilacqua y Chamorro que, al igual que sus predecesoras, asegura un muy entretenido rato de lectura. Para los lectores de las anteriores novelas de la saga resulta muy interesante ver la evolución de la pareja protagonista de guardias civiles. Al cuarentón Bevilacqua se le nota cada vez más humorísticamente cínico y a la ya treintañera Chamorro se le aprecia cómo va cogiendo tablas en su oficio. Lo diferente de esta novela respecto a sus predecesoras es que se centra más en el "cómo" que en el "quién". De hecho, resulta llamativa las numerosas referencias que Lorenzo Silva hace a la serie de TV The Wire teniendo en cuenta la importancia que en esta novela tienen las escuchas telefónicas. Imprescindible para todos los seguidores de esta saga. Para los no iniciados mi consejo es que empiecen desde la primera, en orden,y se limiten a disfrutar de la novela policiaca española.
Lo policiaco no es lo mío. Entrar en un mundo de asesinos, criminales planetarios o de tres al cuarto, gentuza, policías heróicos y abogados corruptos, sencillamente no me llama la atención. Me da ya suficiente asco el mundo real como para meter más en mi vida. Dicho esto, mentiría si dijera que no he disfrutado con este libro. Lectura propuesta en el grupo de lectura de la escuela, es la primera de su género no estadounidense con la que me confronto. Puede que no tener familiaridad con Madrid, que es donde se desarrolla la historia, haya atenuado mi disfrute; pero he de reconocer que, como novela ágil para leer sin excesivo empeño, ha estado bien. Las paridas del protagonista copan con el 90% de mi agradecimiento. En el futuro, las otras entregas de la serie volverán a estar en mi radar.
El más largo de la saga y el que más rápido he leído.Es inferior a 'La niebla y la doncella' y a 'La reina sin espejo' pero, aún así, me ha resultado muy entretenido. Es cierto que la historia sabe a poco y que, quizás,tiene desmasiadas páginas para lo que cuenta. Esto se contrasta con el Rubén más cínico, del que poco a poco vamos conociendo un poco más. Y aquí me sale el alma de celestina a la superficie para recomendar un mayor acercamiento con la sargento Chamorro. Imagino que no soy la única en percartarse de que están hechos el uno para el otro...
Estupendo. Da gusto leer novelas donde los personajes tienen carne y donde la trama y las situaciones son verosímiles. En esta novela todo es creíble: los guardias civiles, los jueces, las miserias que aparecen en separaciones/divorcios y los abusos creados por la ley de violencia de género (me consta, por víctimas y por fiscales). La sorna del protagonista "Vila" (brigada en la guardia civil) y la tensión-camaradería con su equipo le da un toque de humor a un asunto muy serio, y tristemente cotidiano.
Siempre me gustan las historias de Bevilaqua y Chamorro. Eso si, en esta ocasión he encontrado a los personajes un paso por detrás que en la anterior entrega, donde ganaban profundidad. Ahora parecen volver a una cierta distancia en que la historia se cuenta casi sola... echo de menos a ese Vila un poquito más hondo, pero aún así me ha gustado.