Los Esterházy, una pareja excéntrica sin un pasado claro, llegan a un pueblo de la costa argentina y comienzan a regentar un antiguo hotel. Estos dos seres (y sus dos hijos, una niña y un niño más inquietantes y enigmáticos que ellos) producen el efecto de una partícula enfermiza que se introduce en las grietas de una sociedad pequeña y arrasa con su dinámica cotidiana, aparentemente calma. La pareja resulta ser un amplificador de los prejuicios, los deseos ocultos, las supersticiones, los temores y la violencia larvada en muchos de los habitantes del pueblo. Arderá el viento es la historia de una degradación, de un descascaramiento agónico que poco a poco deja a la vista las miserias del cuerpo social. Expuesta al influjo de los Esterházy, la extraña villa costera deja aflorar la oscuridad que circula por sus zonas subterráneas, como si los visitantes fueran una piedra de toque maligna que lograra sacar a la luz la verdadera naturaleza de los personajes. Escrita en un estilo parco y de una rara intensidad, la novela es la cuidadosa construcción de un deterioro que, aunque transcurra en un país específico, acaba por ser una metáfora distorsionada del espíritu de nuestro tiempo.
Nació en la ciudad de Buenos Aires en 1948 en el barrio de Mataderos. Para Saccomanno no existe el destino como determinación, ya que cada cual puede modificarlo según su deseo. Como prueba, apela a textos religiosos y ensayos existencialistas, una bibliografía que abarca desde el Eclesiastés («hay un tiempo para todo: un tiempo de vivir y uno de morir»), San Juan de la Cruz («llegar a la luz desde las sombras más obscuras del mal»), hasta Sartre pasando por Kierkegaard. Según sus palabras, el trabajo del escritor es principalmente escuchar y comprender.
En 1972 se inició como guionista de historietas, oficio que lo llevaría a colaborar con destacados dibujantes (Alberto, Enrique y Patricia Breccia, Leopoldo Durañona, Arturo del Castillo, Francisco Solano López) en publicaciones argentinas y europeas. Junto al célebre guionista Carlos Trillo compiló la Historia de la Historieta Argentina. Si bien en la actualidad se concentra en la literatura, no ha dejado de escribir guiones, argumentando para Domingo Mandrafina las series El Condenado, una saga protagonizada por un fugitivo de la cárcel de la Isla del Diablo, y Leopoldo, una historia fantástica que transcurre en Buenos Aires. Ambas series se publican en Argentina e Italia. También escribió el guion de 24 horas (Algo está por explotar), película dirigida por Luis Barone.
Después de un primer libro de poemas, Partida de caza, fue cuando se consagró a la narrativa. A partir de Prohibido escupir sangre, su primera novela (1984), desarrolló una vasta obra narrativa que supo conquistar lectores argentinos y europeos. Para Saccomanno la literatura debe provocar el efecto de la poesía que es un efecto de «satori». En este itinerario de escritura sus obras recibieron numerosos galardones: Primer Premio Municipal de Cuento, Premio Konex, Premio Nacional de Novela, Premio Seix Barral de Narrativa Breve, Premio Club de los XIII, Premio Rodolfo Walsh y dos veces el premio Dashiell Hammett.
Es colaborador permanente del diario Página 12 y de su suplemento Radar, donde publica comentarios de libros y artículos sobre poesía. En 2018 fue uno de los entrevistados en el filme documental La boya dirigido por Fernando Spiner.
Una historia con la que no pude conectar, además que me parece absolutamente detestable Moni, una mujer pelirroja, estereotipo hecho por un hombre a leguas, ya que es una mujer que se acuesta con todos los hombres del pueblo, escribe desnuda y se toca mientras lo hace, ¿qué sentido tiene esto para la historia? Ninguno. Al igual que todo lo demás.
Desde el principio el libro se presenta muy frio, la narrativa es muy debil y la construccion de personajes no ayuda a comunicar las ideas del autor. El libro esta escrito en oraciones cortas que se sienten como piedras en el camino, y no ayudan a engancharse con la trama. La narrativa es muy debil, por lo que me aburrio al instance. El premio alfaguara ha estado en mi libreria desde los ultimos 8 anos pero desde los ultimos 3 no han sido muy acertivos.
No lo acabé. Me pareció muy redundante para decir tan poco. Además intenta controlar la narrativa estableciendo qué es relevante y qué no merece detallar, sin dar mucha explicación de nada. También utiliza muchas palabras para describir a los personajes que, al sumarlas, no dicen nada o son contradictorias. A lo mejor no lo entendí.
Passion is so indiscriminate and promiscuous and everpresent that we don’t even realize it is our central motivator. Saccomanno creates a world in which passion is embodied in his protagonist and we watch how thoroughly she influences the lives around her, without them realizing it. Passion’s most visible manifestations are in base desires and impossible aspirations and otherworldly yearnings and vicious destruction. But also it is present in revenge and jealousy and hatred. It arises in politics and self-defense and justice and honor. He portrays passion as amoral, and uninterested in its own effect. Passion here is a force of nature, a mysterious principle. We do not fully understand it and cannot explain it.
This novel strings together brief snapshots that describe a town and how its inhabitants react to this force of passion. This was a difficult read for me because Saccomanno’s Spanish is elevated slightly above my level of full comprehension, including many Argentine colloquialisms. I missed a lot. The narrator is the ‘we’ of the town, and never gets more specific than that, which was interesting. The We may be in fact us. All of us.
Saccomanno’s treatment of destruction reminded me of 2666 and Blood Meridian. A pairing of novels which seems obvious to me now, but which I had not thought to compare until reading this book.
Hoy vengo con "Arderá el viento" de Guillermo Saccomanno, la novela que ganó el Premio Alfaguara 2025 y que nos lleva a un balneario costero aparentemente idílico donde, bajo la superficie, se cuece un mundo de corrupción, poder, secretos, violencia y deseos prohibidos. La historia la cuenta el propio pueblo, como un coro de voces que va desnudando la vida de los Esterházy, una familia tan extraña como magnética, y de todos los que orbitan a su alrededor.
Hugo, el patriarca, es un artista alcohólico y arrogante que vive obsesionado con sus lienzos y sus fantasmas. Moni, su mujer, es pura seducción y misterio, siempre envuelta en rumores y relaciones que le dan tanto ventajas como enemigos. Y sus hijos, Aniko y Lazlo, crecen entre el lujo decadente del hotel familiar y un ambiente en el que la violencia y la manipulación son parte del día a día.
No es de esas historias que se leen de un tirón. Aquí todo se cuece lento, con un lenguaje argentino muy marcado y un estilo fragmentado que al principio me costó seguir. Pero si entras en su ritmo te atrapa con ese retrato tan descarnado de una comunidad costera donde todo está podrido por dentro, con corrupción, poder, secretos y una violencia siempre latente.
El narrador colectivo es un acierto. Sientes como si el propio pueblo te fuera contando sus chismes, sus rencores y sus verdades a medias. Los Esterházy, esa familia rara, altiva y llena de grietas, son el corazón de la novela, aunque aquí todos tienen algo que esconder. Me gustó cómo Saccomanno convierte el balneario en un personaje más, con su atmósfera densa y sus fantasmas históricos.
No voy a mentir. A ratos la lectura se me hizo exigente, sobre todo por el vocabulario y por cómo salta de una escena a otra sin avisar. Pero también creo que ahí está parte de su encanto. No te lo pone fácil, te obliga a implicarte, a hilar las piezas y a respirar el mismo aire pesado que respiran sus personajes.
No es una novela para todo el mundo. Si te gustan las historias corales, oscuras y con una mirada muy crítica sobre la condición humana, vale la pena darle una oportunidad.
Literatura seca, cortante, áspera, dura. Como fogonazos (o balazos, mejor dicho) que te atraviesan la piel y se posan a dormitar en los músculos. Todo para narrar una historia local que se parece, no por casualidad, al mundo que nos toca vivir.
No he podido terminarlo, comienza siendo descabellado, pero acaba siendo desagradable de leer. Creo que se puede expresar lo que el autor busca sin llegar a este extremo. Quizás en otro momento vuelva a él, pero por ahora es un NO rotundo.
una historia donde todo esta mal. corrupcion, engaños, abusos de poder, incesto y más. la forma de la narracion se me hizo un poco confusa al principio. luego la encontré mas fluida
Me pareció que la narrativa era bastante pretenciosa, a menudo me notaba aburrida y pensando en otra cosa. Es denso de leer y le sobran palabras.
Me incomodó mucho que cada que podía, el autor recalcara algo referente a Moni. Que si su cuerpo, que lo que hacía, que con quien se veía. Sobretodo su cuerpo y como lo usaba.
Encima la historia no avanza, se entiende que el pueblo entero quería señalar a ésta familia para volcar en ellos sus propias culpas y vilezas, porque está claro que los acusan de sacar a relucir sus vicios y defectos que ya existían!
Hacia el final es un cóctel de tragedias y sin sentidos con muchos personajes saliendo y entrando y ningún mensaje para el lector.
De misterio nada! De pueblo mítico nada! De desarrollo de personajes nada! Y de plot twist ni hablamos. Es obvio lo que pasará hasta la saciedad. no sorprende y lo que es peor, es corto pero uno ruega que acabe ya.
Me lo terminé porque yo organicé una Lectura Conjunta de él y no podía quedar mal siendo la organizadora, pero de haber podido lo abandonaba.
Es una lástima porque le tenía altas expectativas qué murieron pronto y llevaba mucho sin tener una lectura tan mala. No fue para mí pero es que para ninguno de los participantes de la lectura conjunta tampoco fue y eso ya dice algo que, al ser un grupo variopinto de lectores (distintos géneros, edades, etc) a nadie le hubiese gustado.
Tenía muchas expectativas con este libro, sobre todo porque fue ganador del premio Alfaguara. Sin embargo, debo decir que me decepcionó bastante.
Más que una novela, me pareció una sucesión de escenas y chismes de una villa, sin un hilo conductor que me atrapara. En lugar de sentirme dentro de una historia, me sentía hojeando un diario sensacionalista.
Los fragmentos eróticos me resultaron grotescos, rozando lo pornográfico, y en vez de sumar a la trama, me sacaban de ella. Y ni hablar de Moni, un personaje que parece creado únicamente como objeto sexual para todo el pueblo, lo cual me pareció innecesario y forzado.
En definitiva, no conecté con la narrativa ni con los personajes. Creo que esperaba mucho más de un premio Alfaguara, y este libro no logró cumplirlo.
🙅🏻♀️ No lo recomendaría si buscas una novela con historia sólida o personajes bien construidos.
"Dejemos hablar al viento, que cada uno esconda sus secretos donde más le guste y que su conciencia se ocupe de ajustarle las cuentas, piensa Dante".
En esta historia veremos la llegada, el ascenso y la caída de los Esterházy, una familia húngara que llega a una villa costera e instala un importante hotel.
A partir de esa premisa, iremos conociendo a los habitantes del lugar, que no son muchos. Un narrador nos llevará de un personaje a otro, entrelanzando historias, secretos, mentiras.
Es una historia con una manera interesante de ser contada, con un lenguaje poético y fresco; a lo que se le suma una interesante reflexión sobre el deterioro humano y social actual.
Hablemos de "Arderá el viento", del argentino Guillermo Saccomanno. Para empezar, nos estamos refiriendo a la novela ganadora del Premio Alfaguara 2025: una ambiciosa carta de presentación. Y en verdad es una novela bien escrita y estructurada. Pero en lo personal, me costó mucho conectarme con ella tanto como me hubiera gustado.
En esencia, una familia bizarra llega a un pueblo costero muy pequeño en Argentina y adquieren un hotel... ¡Tanto los padres como los hijos parecen un montón de bichos raros! A partir de su llegada, el tranquilo pueblo (que en realidad es un escondedero de nazis) cae gradualmente en una oscura espiral de decadencia: Pueblo chico, infierno grande. Aquí podemos generar un paralelismo con novelas de temáticas similares como "Tango Satánico" de Laszlo Krashnahorkai y, muy especialmente, con "La destrucción de Kreshev" de Isaac Bashevis Singer. Pero claro, las tres narraciones presentan contextos, épocas y lugares diferentes.
Estructuralmente hablando, nos encontramos con una novela coral escrita en capítulos muy cortos, cada uno compuesto de un párrafo único. El autor se ocupa de narrar anécdotas puntuales y, a partir de ellas, va construyendo la globalidad de la historia de esta novela. Digamos que son 127 fotografías que componen un gran álbum. Sin embargo, esta técnica tiene sus riesgos y, para mi gusto, la trama general transcurre de manera extremadamente lenta.
Por otra parte, este texto no presenta una prosa sencilla. Los diálogos de los personajes se entrelazan entre la voz del narrador. Así, las puntuaciones cobran una importancia fundamental para comprender "quién dice qué" a lo largo de la novela. Desde otro punto de vista, constantemente aparecen términos característicos argentinos, lo cual ayuda a generar un ambiente geográfico a través del uso del lenguaje. Sin embargo, los lectores extranjeros podemos perdernos rápidamente en el significado de algunas palabras y expresiones.
Vale la pena destacar el comportamiento de la naturaleza como un elemento motívico a lo largo de la historia. El mar, los médanos, el viento, las nubes, el fuego, etc., van acompañando simbólicamente los acontecimientos de la novela.
No es una novela fácil ni para todos los lectores. Revisando otras reseñas, he notado que muchas personas no terminan este texto o llegan hasta el final únicamente por disciplina. En lo personal, sentí que no podía leer de seguido tantas páginas como sí lo he logrado con otro tipo de libros. Abordar esta novela me costó trabajo y en algunos momentos consideré abandonarla. La construcción detallada de varios de los personajes fue lo que más me motivó a quedarme y, en el desenlace, la trama se agiliza bastante. Así que, si deciden leer este libro, prepárense para un auténtico reto.
No puedo creer que, de entre setecientas veinticinco obras postuladas, esta pornografía literaria haya sido la ganadora del Premio Alfaguara 2025 por votación unánime. Necesito que los miembros del jurado me expliquen qué leyeron o que me den su análisis sobre el mensaje que les transmitió esta novela tan mala; tan mala como la que escribía Moni, la protagonista. Lección aprendida: al igual que sucede con las películas ganadoras del Óscar actualmente, que hayan obtenido un premio no quiere decir que sean buenas. Más bien, funcionan como una advertencia del mar de mierda en el que estás a punto de sumergirte.
Si no es nuestro “Cien años de soledad” pega en el palo. Novela que lo contiene todo, de un pueblo abarca la historia de la sociedad prácticamente qué después puede ser aplicada a gran escala. La prosa super fluida, la voracidad por seguir leyendo es inevitable.
Nunca pude conectar con la historia, de todos los premios Alfaguara este ocupa el 1er lugar de los libros que menos me ha gustado, nunca entendí bien a bien porque premiaron este relato, lleno de clichés, personajes desdibujados, un dejo total y deliberado de racismo y misoginia sin razón. Por mucho que la historia te guie sobre la premisa de la decadencia de un lugar su fomulación para mi fue vacia y sin gracia. Hubo momentos en donde me detuve a pensar que este autor estaba "utilizando" su narrativa para sacar prejuicios bien establecidos, utilizaba la palabra nazionalismo asi con z, traté de encarjarlo en el relato pero terminó siendo raro y molesto, y tambien utilizó varias veces mejicanos con j que aunque es permtido por la RAE, me empezó a dar mala espina y ya no pude soltar esa sensación desde ahí. Y aunque habia leído a varios autores argentinos con anterioridad y varios de ellos son de mis favoritos, esta vez este lo que vi fue completamente distinto, una historia machista, racista y perjuiciosa, sin que la redacción misma lo justificara. Solo verborrea sin fin.
Un libro que asumo se lleva el premio por la relevancia que puede compartir en nuestras sociedades en la vida actual. Con una impresionante narrativa que transporta al lector hacia el pueblo de la costa del que se escribe y lo hace testigo de su corrupción progresiva, exponiendo las consecuencias de ciertas acciones a largo plazo. Abre la puerta a un mundo de reflexión e introspección que, pienso, sirve para alertarnos de las acciones que uno puede hacer o permitir, sin conocer los riesgos que conllevan.
Demasiado similar a "Cámara Gesell". En su estructura, en su polifonía de voces, incluso en su trama y su escenario. Todos los personajes tienen alguna miseria y el equilibrio inestable se percibe como pronto a estallar. Hasta se mantiene el periodista del diario local (alterego del escritor). Si no hubiera leído previamente, la otra novela, quizá me hubiera dejado sorprender, pero no es el caso. De todos modos, como punto a favor, está muy bien escrito, te atrapa, de algún modo refleja la sociedad en la que vivimos. Se lee muy rápido. 3.5/5
Admito que me costó trabajo acostumbrarme al inicio. Luego a conocer al abanico de personajes. Y finalmente encontrarle sentido a la historia entre multitud de historias.
Sin embargo, ya dentro del pueblo, cambia. Y la lectura se aligera y tanta aberración en un solo lugar lleno de violencia termina como su título lo anuncia.
No es de mis Premios Alfaguara favoritos, pero está muy bien escrito.
Desde un hotel calcinándose en una municipalidad argentina, apetecida por gentrificadores, narcos y autoridades corruptas, una familia rota expone el infierno cotidiano del pueblo pequeño donde residen “buenos cristianos” ávidos de violencia. Allí, cada habitante expone miserias, devastaciones y su incesante brutalidad se transforma en una avalancha imparable, sin posible resguardo. La narrativa es asfixiante, no se puede dejar porque la intensidad agresiva con que está escrita apenas si deja respirar.
Me ha gustado el libro a pesar de su brevedad (o quizás por eso), a pesar de sus personajes arquetípicos, a pesar de esa mujer que escribe desnuda y coge con todos... Me ha encantado el lenguaje argentino y la manera de introducir los cambios que precipitan ese final wagneriano.
Veo muchos comentarios negativos, pero la verdad es que a mi me gustó. No confío mucho en los libros premiados, y no creo que esta sea una novela de premio, pero me gustó que la villa es un personaje propio, que va adquiriendo vida a través de las historias de sus habitantes. Ágil y rápido de leer, la pasé mejor de lo que pensé que lo haría.
Le pongo una estrella porque no le puedo poner cero.
No sé si yo no estoy al nivel del libro y mi limitada mente no estaba preparada para esta lectura pero verdaderamente lo odié.
Honestamente lo pedí por error en Amazon creyendo que era de Guillermo Arriaga, por no leer bien el nombre del autor completo. El caso es que fue como cuando pides algo de comer que no te termina gustando pero te lo tienes que comer porque igual te lo van a cobrar, así se sintió leer este libro.
No sabría ni de qué se trata. Genuinamente me resultó imposible seguir el hilo conductor, si es que había uno. Está relatado en un formato extrañísimo, los personajes son un desmadre, fatal. Ni le quiero dedicar más palabras a este review pero si tienen la oportunidad de leer este libro desaprovéchenla toda la fokin vida.
Leer nunca se había sentido como una pérdida de tiempo hasta que leí este libro.
La novela transcurre en Argentina..La historia habla de los Esterházy, una pareja extraña y peculiar q llega a la costa argentina y q compra un un antiguo hotel: El Habsburgo. Él es un noble húngaro dedicado al arte y ella, es una mujer sensual q se encargará del negocio. Sus dos hijos, aún más extraños q los padres se irán convirtiendo de manera imperceptible, Pero definitiva, quienes muestren la corrupción, la poca humanidad y la bajeza de todos los pobladores.
Madres q buscan hijos desaparecidos. Mujeres expuestas a una violencia normalizada. Periodistas desbordados por tantos crímenes. Hombres atrapados en trabajos absurdos. La novela, con el viejo y anticuado hotel Habsburgo como fondo, nos refleja el pasado glorioso de una Argentina segura, para enfocarse en lo q ya no es y ya no podrá ser.
Lazlo y Aniko, hijos de la pareja, adolescentes q pronto comenzarán una relación incestuosa q nadie descubrirá hasta demasiado tarde, cuando Aniko esté cerca de dar a luz. Ella, espiritual, él lleno de maldad.
La llegada de esta familia desencadena una degradación social, desenterrando los perjuicios, los deseos ocultos, las supersticiones y la violencia latente q se esconden bajo la superficie de la comunidad. La pareja y sus hijos actúan como catalizador mostrando la realidad del pueblo: una comunidad envidiosa, con una doble moral y con la imperiosa necesidad de abusar de los demás.
A medida q la historia avanza, la villa se ve envuelta en una serle de eventos trágicos, cómo la matanza masiva de perros o la muerte de un hombre q revelan la verdadera naturaleza de la podrida sociedad.
Ninfomanía, drogas, incesto, corrupción, mentiras, y una comunidad q ve la paja en el ojo ajeno en vez de ver la paca en el propio, son temas q se abordan en Arderá el viento.
This entire review has been hidden because of spoilers.
Me decepcionó. Además de que me aburrí varias veces durante la lectura, la novela abre con un misterio que nunca resuelve. La prosa me parece complicada, desconectada y llena de localismos. No me queda claro cómo ganó el Alfaguara. Se me cayó de las manos varias veces. Lo que prometía al principio terminó como un plagio descarado de La Caída de la Casa de Usher de Poe. Mucho ruido y pocas, poquísimas nueces.
Arderá el viento es una novela que me costó trabajo leer. No tanto por la historia en sí, sino por la manera en que está construida. Durante buena parte de la lectura intenté encontrar una continuidad narrativa que realmente no existía, terminé entendiendo que la novela está compuesta por diferentes historias y personajes cuyos caminos terminan conectándose, formando los distintos hilos de una misma telaraña.
La novela no presenta un problema social como un mal general que podamos observar desde lejos, sino como un cúmulo de problemas pequeños que nacen de las emociones, deseos, frustraciones, valores y decisiones de sus protagonistas. Cada hilo por separado puede parecer insignificante, pero juntos terminan formando una red que atrapa a toda una comunidad.
Lo más inquietante es que, al terminar el libro, no sentí sorpresa. Muchas de las situaciones que presenta Saccomanno son terribles, pero también son cotidianas. Suceden en diferentes sociedades, en diferentes lugares y a diferentes personas. Quizás por eso la novela resulta incómoda, no porque muestre algo desconocido, sino porque muestra algo que hemos aprendido a normalizar.
En cierto momento llegué a sentir la misma sensación que queda después de leer una noticia amarillista o una publicación negativa en redes sociales, tristeza, incomodidad y después indiferencia. Una noticia terrible aparece, la observamos durante unos segundos y continuamos desplazándonos mientras aparecen otras. El problema deja de sorprendernos precisamente porque estamos acostumbrados a verlo.
Y quizá ahí encuentro una de las mayores virtudes de la novela. Saccomanno no parece intentar decirnos qué pensar ni presentarnos una moraleja. Simplemente expone una realidad y nos obliga a observarla desde otra perspectiva. Y cuando terminamos de mirar ese pequeño pueblo, inevitablemente surge una pregunta ¿Cuánto de esto existe también en nuestra propia sociedad?
La novela deja abierta una pregunta difícil, cuánto de lo que somos nace de nosotros mismos y cuánto es producto del ambiente, de nuestra familia, de la sociedad y de las circunstancias en las que crecimos.
El título, Arderá el viento, me terminó pareciendo una metáfora de una consecuencia inevitable. Cuando una sociedad acumula suficiente violencia, indiferencia, frustración y decadencia, llega un momento en que todo termina por incendiarse. Hasta aquello que debería ser fresco y aliviar, como el viento, puede convertirse en algo que quema.
Debo admitir que la escritura de Saccomanno me resultó complicada. El tono y el ritmo hicieron que en algunos momentos la lectura se sintiera pesada y considero que determinadas escenas podrían haber tenido un impacto mucho mayor con otra forma de narrarlas. No he leído otras novelas del autor, así que no podría decir si se trata de una característica de su estilo en general, pero en esta obra sí representó una dificultad para mí.
No es una de mis novelas favoritas y definitivamente no fue una lectura sencilla para mí, pero sí considero que vale la pena leerla. Hay muchas ideas interesantes, diferentes perspectivas y preguntas sobre la sociedad, la moralidad y la forma en que normalizamos aquello que debería seguir preocupándonos.
Quizás una de las mayores virtudes de Arderá el viento sea precisamente esa, no pretende mostrarnos un mundo completamente ajeno al nuestro, nos muestra el nuestro desde un lugar diferente.
No estoy segura de si me gusto este libro. La forma de narrar brincando de un tiempo a otro y tratando de que el lector vaya atando los cabos para recrear la historia me gusto. Su lenguaje es rápido, claro y te atrapa. Es gracias a su estilo al escribir que logre terminar el libro porque la historia en sí no tiene sentido.
Ardera el viento cuenta la vida de una familia de inmigrantes húngaros que llegan a un pueblo Argentino. También nos descubre de la miseria, la corrupción y la decadencia de la que son capaces los habitantes de este pueblo. Esta combinación suena muy bien para crear una historia interesante, pero no llego a ser historia, solo fue una colección de episodios.
El conde, o duque, o principie Húngaro, Hugo Esterhazi, junto con su esposa Moni Dubois llegan al pueblo y compran el hotel Hamburgo. Él es un pintor poco talentoso y loco y ella una ninfómana muy astuta, que se involucró con todo el pueblo. Tiene 2 hijos Lazlo, un chico retraído y verdaderamente malvado. Aniko, la hija menor, apenas un aáo más chica que su hermano introvertida y muy rarita. A través de los miembros de esta familia se va conociendo todos los personajes del pueblo: Don Karl, el fundador del pueblo y su hijo Arno que ahora es el cacique. El policía, los mafiosos, el periodista, todos carentes de ética. Una maestra de piano, infeliz, hija de un ferretero que sueña con que su hija sea concertista. Un matrimonio de millonarios frívolos y egoístas con hijos malcriados. Una familia de hippies. Un empleado enamorado de la patrona. Los personajes o son infelices o son corruptos o son malvados y todos, todos sin excepción, hacen cosas sin sentido.
No hubo un solo personaje que me callera bien. Y no necesito que me “caigan bien los personajes” para que me guste una historia pero de verdad no había nada que les diera sentido a sus actos. Quizá me puedo imaginar a alguien como la maestra de música pero todos los demás me parecieron exageraciones de caricaturas humanas. Las escenas son muy sórdidas, tampoco tengo problema con eso, no me asustan este tipo de historia, pero no se encuentra nada para explicar porque actúan como actúan, o que impulsos los mueven. Ni siquiera encuentro algún tipo de lógica en como se van desencadenado los hecho. Los Esterhazi llegan al pueblo compran el hotel. La mujer se acuesta con todos. El hijo machuca los dedos de la maestra y esta no puede tocar el piano. La mama se acuesta con todos. El hijo con su hermana y el hijo de los hippies forman una banda para matar perro. El hijo de los hippies se suicida. La mama se sigue acostando con todos, El Conde esta como ausente. La mama empieza a escribir una novela erótica y se sigue acostando con todos. La hija y el hijo empiezan una relación incestuosa. Se incendia el pueblo. El papa se suicidad. Moni quema el hotel. Entre los episodios de las locuras de la familia se intercalan escenas de Karl, Arno, los policías, periodista y demás habitantes del pueblo. Estuve esperando algo que en lazara todo y le diera por fin sentido a la historia, pero no paso. Lo mejor del libro es que es bastante corto.
This entire review has been hidden because of spoilers.