Prado (1971), con más de veinte años de experiencia como guionista e ilustrador, se ha dedicado a temas como los derechos de los niños y las niñas, y la interculturalidad, además de hacer clases en centros culturales, universidades y centros de reclusión juvenil.
La presente obra está protagonizada por animales, al estilo de la ya clásica novela gráfica “Maus”, del estadounidense Art Spiegelman (que versa sobre el Holocausto), para contar la historia de un grupo de mineros chilenos, peruanos, bolivianos y argentinos que el 10 de diciembre se declararon en huelga en varias salitreras para pedir, entre otros, el pago en dinero (no en fichas) y la apertura de escuelas para los trabajadores.
Concentrados en la escuela Santa María de Iquique, el 21 de diciembre de 1907 tropas al mando del general Roberto Silva Renard mataron entre 2.000 y 3.000 personas, entre hombres, mujeres y niños. Anteriormente, Silva había participado en la sublevación contra el gobierno constitucional de José Balmaceda, en la Guerra del Pacífico y en una masacre de obreros ocurrida en Santiago en 1905.
En esta ocasión, la orden de reprimir fue dada por el presidente Pedro Montt, mediante el entonces ministro del Interior, Rafael Sotomayor. Silva posteriormente sobreviviría a un atentado anarquista.
De padre médico y agricultor, Pedro Prado cursó sus humanidades en el Instituto Nacional e ingresó en el anexo de Arquitectura de la Escuela de Ingeniería, sin llegar a terminar su carrera. A los 20 años, cuando falleció su padre, empezó a ejercer alternadamente sus tres profesiones sin título: de arquitecto, agricultor y escritor. En 1949 se le otorgó el Premio Nacional de Literatura. Murió en su residencia de Viña del Mar el 31 de enero de 1952, a las 20:15 horas, víctima de un síncope que lo dejó inconsciente.
Espectaculares los dibujos. Me encantó el estilo, se nota el trabajo del artista en los detalles y en todos los trazos. El contexto histórico se aborda muy bien, me gusta que el lenguaje, relaciones entre personajes, diseño y ambiente están adaptado a la época. Muy bueno, lo recomiendo muchísimo, si quieren me lo piden prestado.
Otra novela gráfica buenísima, me gustó el uso de la zoomorfia que se dió y además la historia se ve muy bien relatada con los hechos históricos trágicos que sucedieron, espero las otras partes de la trilogía pero esta sin duda es un buen comienzo de la historia y da un puntapie a que otros autores Chilenos se animen para crear novelas gráficas similares
Es difícil resumir un libro para hacerlo comic, especialmente si es de un hecho histórico, sin embargo, Pedro Prado supo como hacerlo muy bien. La caracterización de los personajes como animales es una de las cosas que más llamó mi atención y está llevado de una muy buena manera.
Una mezcla de humor y tragedia en una novela gráfica que retrata uno de los acontecimientos más cruentos y despiadados de la historia de Chile. Pese a ser protagonizada por animales, la novela muestra toda la humanidad de esos trabajadores que, en busca de mejores condiciones de vida y de trabajo, acabaron siendo víctimas de una matanza, valga la redundancia, como animales de matadero.