3,5. Isaac tiene 17 años, y como cualquier joven de su edad, arde en deseos de experimentar con su sexualidad. Estas ganas de intimar con otros lo llevan a las típicas aplicaciones para conocer gente. Sin embargo, lo que podría ser la búsqueda de un joven por descubrirse y disfrutar de su cuerpo, acabará sumergiéndolo en una vorágine de amor, obsesión y autodesprecio. En una fiesta, Isaac conoce a Harrison, de 28 años, del cual quedará rápidamente prendado. Harrison no tiene reparos en empezar una destructiva relación con Isaac, pese a la diferencia de edad, y aprovechándose de la evidente falta de experiencia que da la juventud, frustrará todos sus complejos e inseguridades en el vulnerable Isaac.
Mientras leía “Isaac”, he sentido una mezcla de emociones muy variadas, tanto por los temas que toca, como por la forma en la que se desarrolla la historia en sí, y es que, a pesar de ser una historia que recomiendo porque habla de temas muy complejos y lo hace de una forma directa, sin sutilezas, también tiene algunas cosas que no me han terminado de convencer. Es curioso porque pasaba de emocionarme con una escena, a sentir cierto desencanto con algo concreto páginas después. En fin, cosas de leer. Aunque insisto, en términos generales, me ha gustado mucho. Voy a tratar de explicar sin hacer mucho spoiler lo bueno y lo no tan bueno.
“Isaac” de Curtis Garner toca una gran variedad de temas, y creo que en la mayoría de casos, lo hace con buen gusto. Mi favorito ha sido justamente con el que más he sufrido. Nuestro protagonista, sediento de experiencias que le hagan sentirse querido y deseado, acaba manteniendo relaciones con un sinfín de hombres que, lejos de valorarlo y ayudarlo a explorar su propia sexualidad, lo usan como si de un mero instrumento se tratase. La historia muestra muchas escenas de sexo y ni una sola me ha producido algo que no sea incomodidad o tristeza. Isaac no participa de estos encuentros, solo acude como un espectador que no tiene ni voz ni voto, quedando su cuerpo sometido al capricho de extraños. Es muy desagradable ver a Isaac exponiéndose así ante gente que solo desea su propio gozo, pero también es fácil sentirse identificado con Isaac al pensar en los primeros pasos que cualquiera da cuando es joven y se acerca a sus primeras experiencias. Siempre queremos gustar y acabamos adaptándonos. Confieso que en estos momentos me hubiera gustado entrar en la novela para abrazar a Isaac y hacerle cosas poco éticas tanto a Harrison, como a otros con los que intima.
La historia también nos habla del abuso de poder que ejerce quien se cree por encima de otro y como esto desemboca en un maltrato consciente por parte de Harrison a Isaac, consiguiendo este que el amor propio de su víctima llegue a los lugares más bajos posibles. Adoro que el autor llame las cosas por su nombre y sea capaz de reflejar infinitos escenarios de abuso que cualquier lector con sensibilidad podrá identificar. También valoro que las personas que rodean a Isaac verbalicen rápidamente sus dudas ante la relación y lo que está provocando en él.
Una cosa que me ha tocado profundamente es ver el poco valor que Isaac se da así mismo, y como las situaciones en las que se mete, afectan aún más sus inseguridades, haciéndole tomar decisiones cuestionables. La salud mental de Isaac se ve cada vez más deteriorada, y creo que el libro muestra bien todas esas fases por las que pasan las víctimas de estos monstruos y como, aunque a veces desde fuera no se entiendan sus actitudes, la autoestima queda tan destrozada, que las personas solo pueden tratar de recoger los pedazos de esta y poco más. Es imposible no empatizar con un joven con complejos y poco amor propio, porque muchos hemos estado ahí.
Si bien es cierto que me gusta como el autor refleja las dinámicas que se dan en este tipo de relaciones, en algunos momentos, donde ocurren sucesos graves, esperaba encontrar reacciones más activas o defensivas por parte de algunos personajes. No me refiero solo a Isaac, pues es entendible que se encuentra inmerso en esta situación dolorosa, sino al resto. También se me quedaron flojos algunos encuentros entre ambos protagonistas que prometían una intensidad o incluso un punto de resarcimiento que, para mí, no terminaron de conseguir. Puede que sea cosa mía, pero me faltó algo que me hiciera sentir la importancia que estos encuentros debían tener.
Por otra parte, hay una cosa que me produce mucho rechazo cada vez que leo sobre esto en una novela y es el tema del consumo de sustancias. No me suelen agradar las historias que dan demasiadas vueltas sobre el tema, hasta el punto de normalizar el consumo entre los jóvenes en según que contextos, pero todavía me provoca más rechazo cuando resulta que los personajes, estén en la situación que estén o tengan la edad que tengan, se pasan todas las páginas drogándose o bebiendo alcohol a niveles preocupantes. Inicialmente, Isaac se ve envuelto en esta espiral de sexo y desenfreno, contexto en el que empieza a consumir cuando se dan algunos de estos encuentros, un recurso interesante que podría hacer sentir al lector lo perdido que se encuentra el protagonista. Hasta ahí bien, pero Isaac no solo consume en estos ambientes y con todos los hombres que conoce, también lo hace con sus amigos “sanos” de la universidad, lo hace con su mejor amiga, incluso bebe con su madre, la cual se pasa toda la novela emborrachándose sin parar. Sé que esto es una apreciación tremendamente personal, pero es un recurso que me agota, y más cuando todos los personajes normalizan el consumo al nivel de que solo les falta usar otro tipo de azúcar para endulzar el café. Creo que se me entiende. Lo dicho, me agota.
En definitiva, aun con este momento hater contra la normalización del consumo, no quiero dar un mensaje equivocado, es una historia buena, que merece ser leída y que toca cuestiones muy importantes de las que hay que seguir hablando como el abuso de poder, el maltrato, la diferencia de edad en las relaciones, la autoestima o la salud mental, pero me hubiera gustado sentir que este consumo excesivo era otro tema que denunciar en la historia y no fue así. Ahora bien, sin lugar a dudas, es una obra que recomiendo.