[ Gracias a la editorial por este ejemplar y por la confianza de siempre... ]
Se lee de un tirón.
"Huero" tiene un ritmo hipnótico y reúne los pensamientos, recuerdos y reflexiones del alma de una mujer, desde el momento en que sus padres deciden traerla a la vida hasta que ya no queda persona ni situación alguna en este mundo, que recuerde su existencia.
Es un libro duro, especialmente si tomamos consciencia durante un segundo de que hay personas que pueden llegar a sentirse así.
Así ¿cómo? Vacías, sin encontrarle sentido a la vida, sabiendo que no fue elegida y que nos obliga a cumplir con mandatos que, por supuesto, tampoco elegimos.
La situación a lo largo de la novela de la protagonista genera tristeza: crece complaciendo a los demás -su núcleo familiar- conforme las expectativas que tienen de ella; no logra (o eso cree hasta el final de su vida, cuando se da cuenta de que sí) conectar en amor con su gente y la pérdida de su hermano marca un antes y un después.
Lo interesante es ver cómo, durante su vida, siente que nada tiene un propósito y se ve incapaz de grandes sentimientos pero, al tocar la muerte su puerta, rememora y ve que sí: siempre sintió ese amor por los otros, incluso cuando creía que no, tuvo entusiasmo y emociones genuinas, cuando creía que no, pero ya era tarde para volver a vivir todo.
⚪ "(...) con el correr de los años, descubrí que a veces las personas cercanas son las que menos nos conocen" (página 55).
⚪ "Mi mente no suele ser un lugar agradable, pero al menos es un lugar conocido" (página 62).
⚪ "Sentí tanto, pero nunca supe qué hacer con ello" (página 113).