[…] Ya no habría consuelo en nuestras almas. Habíamos llegado tarde al mundo.
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[…] Haciendo caso omiso al comezón, al vacío que moraba en nosotros, hijos de la bonanza; los hijos de los hijos de la ira, herederos de todos los despojos.
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[…] No existiría jamás un día igual. Existía, quizás, ese consuelo.
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[…] ¿Y nosotros? Tú me preguntabas ¿Y nosotros? Sólo sé responderte: "este es el precio Amor, la vida, nada más", lo mismo que nunca pagarán los que han sido felices y no han sido.
a ver este collino co desconto do 100% pq era literalmente de bolsillo e o titulo me chamou moito pero a vd q a poesia q leva dentro non esta para nada á altura do titulo q leva. É literalmente como chamar Aragorn a un caniche.
"Los hijos de la bonanza; Los hijos de los hijos de la ira, herederos de todos los despojos" Increíble como en tan pocas páginas logra trasmitir un sin fin de emociones.
El primer poemario de Ben Clark, ‘’Los hijos de los hijos de la ira’’, fue ganador ex aequo del XXI Premio Poesía Hiperión en 2005 junto a ‘’Urbi et orbi’’, de David Leo García. Doce años después ‘’Los hijos de los hijos de la ira’’ fue reeditado en la editorial salmantina Delirio. Esta última edición, revisada por el autor, incluye una adenda titulada ‘Insomnio’. En este nuevo poema el autor continúa con la reescritura de la obra de Dámaso Alonso, pero notamos una pequeña variación en el tono. Clark ya no quiere ser uno de los hijos de los hijos de la ira. Parece que quiere vivir en lugar de sobrevivir, sustituir el silencio de la contemplación por la acción silenciosa, generar los despojos en lugar de heredarlos. Porque quedaba (y aún queda) mucho por decir.
La ira original de la que habló Dámaso se iba diluyendo con el avance del tiempo, sustituyendo la urgencia del presente por una calmada reflexión del porvenir. Mientras que en el poemario de 2005 Clark admitía ‘’haber llegado tarde al mundo’’, en esta adenda se declara como un ‘’huérfano del tiempo’’, como alguien que intenta convencerse de que el reloj no existe aunque el tiempo sí. En la juventud, dice el autor, ‘’nunca hablábamos del futuro’’, pues se dice que nosotros vivimos en un presente que se actualiza cada cinco segundos. Y siguen sin entender que construir el presente es construir futuro.
Desde este enfoque retrospectivo del poemario original, el autor abandona la visión filial para situarse en la paterna: como no puede corregir lo escrito (‘’parce que les gents croient ce qui est imprimé) decide escribir en un folio nuevo. Del mismo modo que Cecilio G nos dice ‘’no quise ser buen hijo pero voy a ser buen padre’’ , Clark parece arrepentirse de sus actos pasados, los cuales proyecta hacia el futuro en una especie de salvación pretérita. No se está preguntando por su juventud, sino por la juventud de los que vendrán después de él. ‘’¿Por qué no tuve aquellos hijos? / Los hijos de los hijos de los hijos... / Suenan a demasiados, pero son, / con todo, apenas nada’’.