Estuvo bonito, me gustó la vibra. Muy bonitos los paisajes y realmente me sentí entremedio de los ríos y los bosques. La prosa es bastante bella, perfecta para llevarnos por el viaje de la Ñande Yvyra.
El viaje de Katu me recordó un poco a Kikyo en Inuyasha, y es así como me la imaginaba en sus viajes, enfrentándose a casos de criaturas sobrenaturales y juzgando a los que se transformaron en aberraciones. Personalmente nunca había sabido nada de la mitología guaraní, y me causó mucha curiosidad, tanto que cada media página me ponía a googlear palabras y deidades. Así que eso es algo que le agradezco mucho a la autora.
En lo "negativo", me hubiese gustado que el libro fuese más largo, y haber visto más del trasfondo de los personajes. Pasó todo demasiado rápido para mi gusto.