Katu despierta en un lugar remoto, donde los dioses caminan entre los vivos y las heridas de un eclipse lunar siguen abiertas. Como Ñande Yvyra, jueza sagrada, está destinada a proteger a los suyos siguiendo un códice ancestral. Pero el encuentro con una mujer que sueña con la luna y el eco del pasado pondrán a prueba su fe y su lealtad.
El Arco de la Luna desentraña los espectros de la historia paraguaya, tejiendo una alegoría de dolor y memorias que flotan como presagios, almas atormentadas que claman justicia en la penumbra del monte.
El viaje debe continuar, la rueda del destino no puede detenerse.
Estuvo bonito, me gustó la vibra. Muy bonitos los paisajes y realmente me sentí entremedio de los ríos y los bosques. La prosa es bastante bella, perfecta para llevarnos por el viaje de la Ñande Yvyra.
El viaje de Katu me recordó un poco a Kikyo en Inuyasha, y es así como me la imaginaba en sus viajes, enfrentándose a casos de criaturas sobrenaturales y juzgando a los que se transformaron en aberraciones. Personalmente nunca había sabido nada de la mitología guaraní, y me causó mucha curiosidad, tanto que cada media página me ponía a googlear palabras y deidades. Así que eso es algo que le agradezco mucho a la autora.
En lo "negativo", me hubiese gustado que el libro fuese más largo, y haber visto más del trasfondo de los personajes. Pasó todo demasiado rápido para mi gusto.