Beatriz es una abogada coruñesa, íntegra y enamorada de su profesión, a la que dedica incontables horas. Los años y las decepciones no han conseguido desgastar su fe inquebrantable en la justicia. A su despacho llega el encargo de defender a un magnate acusado del asesinato de un delincuente de poca monta y de su esposa, y de la desaparición de la hija adolescente de la pareja. Muy pronto la letrada se verá envuelta en un caso en el que se dan la mano la corrupción política al más alto nivel y el narcotráfico.
Lo leí porque está escrito por un juez y por tanto debería ser una buena forma de entender cómo funciona la justicia en España a través de una novela. Sin embargo el autor es un escritor pésimo, carente de talento y que a menudo cae en la cursilería más rancia imaginable. No entiendo cómo un ávido lector, como seguro que es este juez, no pudo apreciar que estaba escribiendo un auténtico truño.
Esta novela empieza con el asesinato de una pareja y la desaparición de su hija, poco a poco iremos ahondando más en la historia, buscando sospechosos y sobre todo, siguiendo el proceso judicial al que se enfrenta el presunto culpable del delito.
La novela está contada en 3ª persona y siempre conocemos los hechos desde el punto de vista de Beatriz, la abogada, que escoge el principal acusado, Aníbal, para que lo defienda. No se llevan muy bien ya que no le gusta que le digan lo que tiene que hacer, pero Beatriz quiere llevar el caso a su manera y muy al pesar de Aníbal, ese es su terreno.
Una buena historia aunque la narrativa no me ha gustado mucho. Se queda corta en ciertos momentos, y es excesiva en los diálogos judiciales. No me ha terminado de gustar.