[4.5⭐] 𝙉𝙤 𝙘𝙤𝙣𝙛𝙞́𝙚𝙨 𝙚𝙣 𝘼𝙨𝙝𝙚𝙧 𝙃𝙖𝙡𝙡 es una novela escrita por Myriam M. Lejardi y publicada en 2024. La historia gira en torno a Remi Evans y Asher Hall, dos concursantes atrapados en una competencia en donde el premio es un millón de dólares. Remi quiere el premio para poder costear el cáncer de su padre y Asher lo quiere para no tener que ir a la cárcel.
Algo que no muchos saben de mí: soy fanática de los realitys. Esas dinámicas de encierro, tensión, alianzas imposibles, amores y traiciones me pueden mucho. Todo lo que mencioné con anterioridad es justamente lo que me enganchó de este libro desde la primera página. No sabía lo mucho que necesitaba una historia ambientada en un reality hasta que leí 𝙉𝙤 𝙘𝙤𝙣𝙛𝙞́𝙚𝙨 𝙚𝙣 𝘼𝙨𝙝𝙚𝙧 𝙃𝙖𝙡𝙡. Fue adictivo de principio a fin y no exagero cuando digo que lo leí en menos de un día.
Una de las cosas que más me gustó es cómo está narrada la historia: no solo alternamos entre el punto de vista de Remi y el de Asher (lo cual ya de por sí suma una profundidad increíble), sino que también tenemos esas pequeñas joyitas llamadas “pausas publicitarias”, donde se nos muestra lo que piensan el editor del programa, la asistente de la productora e, incluso, el mismísimo público. Es una estructura narrativa súper ingeniosa, que no solo aporta dinamismo, sino que además nos recuerda que todo lo que pasa en pantalla está siendo manipulado, editado y consumido. No estás leyendo solamente lo que ellos viven, sino que también cómo es percibido y utilizado por los demás. Me parece brillante cómo la autora logra que te cuestiones el poder de la edición y el show mediático, mientras al mismo tiempo estás ahí, con la tensión de ver si Asher se enamora de Remi o si ella va a renunciar al programa.
La química entre ellos es palpable desde el primer cruce, pero lo más interesante es que esa atracción inicial está atravesada por muchísimas capas de dolor, desconfianza, estrategia y contradicción. Ninguno de los dos está ahí por gusto: ella quiere salvar a su padre; él, evitar la cárcel y esa desesperación compartida les da una especie de gravedad emocional que hace que todo se sienta más urgente y más intenso. El romance no se da porque sí, sino que es algo que se construye, que se resquebraja, que se miente y se remienda. No es perfecto y es justamente por eso me pareció tan real. Hay frases que me rompieron el alma y que me obligaron a parar de leer y simplemente respirar: "Lamento haber utilizado mal el primer «Te quiero». Se me tendría que haber escapado, como una carcajada en un momento inapropiado. De todos modos, necesito que sepas que te he querido con todo lo que tenía, aunque fuera poco y estuviera roto”. Ahí está todo que significa amar cuando una ya está rota, cuando no se tiene mucho para ofrecer, pero igual se da todo. Sin duda, la escritora tiene ese talento para escribir frases que parecen arrancadas de una conversación que podrías haber tenido contigo misma o, peor aún, que te habría gustado tener.
Si esa no fuera suficiente para dejarte mal, esta otra me destrozó: "Tuve el impulso de defenderme, de responderle que la conocía. Con y sin su disfraz de perfección.
Sabía que, cuando se avergonzaba, se colocaba un mechón de pelo detrás de la oreja izquierda. Que se tocaba las pulseras para calmar los nervios. Que dormía en posición fetal, aferrada a la almohada. Que estudiaba cada plato que nos comíamos y paladeaba el primer bocado durante casi un minuto. Que no solo era silenciosa al caminar, sino que a veces lo hacía de puntillas sin motivo aparente. Que se frotaba la nariz en círculos después de estornudar. Que odiaba el frío. Que tenía un lunar en el cuello, un poco por debajo de la línea de la mandíbula. Que su sonrisa siempre empezaba a alzarse por la derecha”.
Esa clase de detalle no es común, eso es mirar con amor a alguien hasta el punto de memorizar cada rasgo suyo. Amar no por lo evidente, sino por lo pequeño, por lo cotidiano, por lo que pasa desapercibido. ¿Cómo es posible que alguien no vaya a enamorarse también de Asher después de eso?
El libro tiene un montón de aciertos más allá del romance. Las pruebas del reality están bien pensadas (algunas más que otras) y, aunque no todas brillan por igual, cumplen con su rol de poner a prueba no solo a los personajes, sino también al lector, que empieza a preguntarse hasta dónde iría por dinero, por amor y por una segunda oportunidad. El grupo de participantes secundarios quizás no está tan desarrollado como me hubiese gustado, pero hay momentos en los que se siente una conexión genuina entre ellos, como si realmente se hubiera formado una pequeña comunidad en medio del caos televisivo.
Otro aspecto que valoro muchísimo es cómo la autora plantea la doble moral del público: cómo juzga desde el sillón y cómo aplaude el drama, pero se escandaliza con las emociones reales y cómo convierte a los concursantes en marionetas de consumo y entretenimiento. Sin embargo, ahí estamos, todos mirando, todos leyendo y todos queriendo saber qué va a pasar.
Finalmente, puedo decir que 𝙉𝙤 𝙘𝙤𝙣𝙛𝙞́𝙚𝙨 𝙚𝙣 𝘼𝙨𝙝𝙚𝙧 𝙃𝙖𝙡𝙡 es mucho más que una historia de amor en un reality show. Es una novela sobre el daño, sobre las máscaras que usamos para sobrevivir y sobre las segundas oportunidades que a veces no llegan como las esperábamos. Así que si te gustan los realities, las historias dramáticas y un romance que no se construye en línea recta, sino a través del caos, las heridas y las decisiones imposibles, te recomiendo este libro.