Rien ne s’est passé comme prévu. On avait cru que l’édition saurait tirer la leçon des bouleversements du secteur musical ou de ceux de la presse. Il n’en est presque rien. On avait pensé que le livre pratique, le livre de consultation, migreraient vers le numérique et que le roman serait « à l’abri ». Partout où s’accroît l’usage du livre numérique, le roman a les faveurs des lecteurs sur écran. On tablait sur le triomphe de l’ordinateur. La tablette et le téléphone sont en passe de le supplanter. On s’était dit que les libraires indépendants étaient menacés. Des chaînes spécialisées font faillite.
À l’heure numérique, il faut tout réinventer. C’est ce que tente cet essai, qui met en cause les séparations familières entre le journal et le livre, le blog et l’article, le manuscrit et le texte édité. Le numérique modifie tous les aspects de la chaîne de l’imprimé et remet en perspective le métier de tous ceux qui y travaillent. Les réponses qu’apporte Françoise Benhamou aux questions que chacun se pose dessinent par anticipation le monde à naître des bouleversements que le livre est en train d’affronter.
Lo compré junto a otros dos libros a AR$10.000 (unos 7 dólares) en una mesa de saldos. Publicado en 2014, es interesante porque muestra cuánto cambió la industria del libro en esta última década. Más allá de tener noticias y papers desactualizados para el lector de hoy, plantea varios conceptos que siguen vigentes: cómo se distribuyen los ingresos, los derechos de autor en lo digital, la lectura fragmentada y formas alternativas de edición, entre otros. Es refrescante que la autora y casi toda su bibliografía sean francesas: ofrece una mirada distinta a la estadounidense a la que estamos acostumbrados (da ternura cuando defiende a Europa como innovadora e inventora -por ejemplo de la tecnología del Kindle- cuando en los últimos años no hizo más que hundirse en la irrelevancia frente a Estados Unidos y China).
Desde 2025 es llamativo cómo se fue consolidando y simplificando el mercado versus lo que cuenta Benhamou: de tantas startups, comunidades, redes sociales de libros, libreros y cadenas hoy Amazon es el rey absoluto como en esa época. La multiplicidad de formatos de archivo hoy se resume en los EPUB. A diferencia del streaming de música, películas y series que triunfó sobre la piratería (a pesar de la oferta ahora tan desagregada en múltiples plataformas), en la industria del libros hay todavía una circulación fuerte en sitios que sobreviven todo intento de bloqueo e incluso hay nuevas cadenas de distribución como los bots en Telegram.
En resumen, probablemente no valga la pena dedicarle más que una ojeada o una lectura distraída y fragmentada. Pero parece un buen ejercicio ver cada tanto estas fotos del pasado para entender todo lo que va cambiando sin que nos demos cuenta.