Pedalear a través de las páginas de Zig-Zag, esa selección de textos que Rogelio escribió y publicó en varios medios como La Mosca durante dieciocho años, es adentrarse en las entrañas de una época y un autor; es colocarse hasta encontrar la comunión entre la noche, la calle y la policromía de cada nota que sale de la música que puebla la vida de Rogelio, un cronista musical consumado más no consumido.
Bicicletas, drogas y rock n´roll son las tres garantías, el común denominador de las crónicas del buen Rogelio, pues ¿qué otros condimentos necesarios se necesitan para vivir al cien? Son 43 textos, entre crónicas, perfiles y columnas de opinión y reclamos al Osito Bimbo, los que completan Zig-Zag que si le hacemos caso y nos lo fumamos, el buen viaje está garantizado.