Un muchacho criado sin padre siente un amor enfermizo por su madre, viuda burguesa comida de trampas, para la que todo le parece poco. Como el trabajo no está en sus vicios, le es fácil conseguir dinero sin reparar en medios por viles que sean.
Este libro es una maravilla delirante. Tiene momentos mágicos y sumamente poéticos y potentes. Retrata con maestría una generación amoral que no encuentra su camino, que no sabe qué es pero sí qué no quiere ser, que se debate entre los valores tradicionales y la necesidad de ruptura intrínseca a la juventud, que huele y anhela una libertad imposible en la España anterior a 1975. Aunque sus personajes se desarrollan en una gran ciudad no son en absoluto cosmopolitas, son en su mayoría perdedores, casi marginales, subproductos de una época, seres humanos que normalmente llegan a la gran ciudad desde pueblos o ciudades menores y que van dando tumbos por la vida buscando su lugar y fortuna, siempre en conflicto interno. La psicología, profundidad y naturalidad de sus personajes son una construcción literaria dificilísima, realmente son los personajes los que marcan el ritmo y el devenir de la novela. Descubrí este libro hace muchos años, lo leí con 16 o 17 años, y me impactó profundamente. No por la historia principal en si misma, si no por el retrato de los bajos fondos, el delirio de los personajes secundarios perfilados de manera magistral y la fuerza poética de su narrativa, centrada completamente en el sujeto en lugar de en la sociedad como era habitual en la literatura de la época. La sociedad es solo un marco de referencia moral y la ciudad el charco en el que chapotean los personajes, apenas un decorado, un fondo para el retrato de los protagonistas. La ciudad podría ser cualquier otra, podría ser Nueva York o Madrid, pero los personajes solo podrían ser ellos mismos. No he olvidado este libro y recientemente he conseguido un ejemplar solo por el placer de tener físicamente en mi estantería la que para mi es la mejor obra del que sin duda es uno de los mejores novelistas españoles de la segunda mitad del siglo XX y uno de los libros que marcó mi gusto por la lectura. Confieso que utilicé en varias citas no pocas frases de este libro, auténticos tesoros. Era antes de las redes sociales, de modo que en aquella época el que citaba a un autor era porque verdaderamente lo había leído. Y como no había una afición generalizada a la lectura además tenías una alta probabilidad de que nadie más conociera la cita que estabas usando, de modo que si eras un tipo leído y físicamente correcto tenías una cierta ventaja competitiva. En resumen, que le debo algunos éxitos románticos a García Blazquez. Un autor poco o nada académico en el uso del lenguaje, pero a mi juicio injustamente poco reconocido.
Desde chica he mirado este libro, que me encanta por el título, tanto que hasta me lo llevé cuando me emancipé, pero... es fome. Lo he intentado varias veces y me aburro cada una de ellas. Lo había etiquetado como "en pausa" pero creo que ha llegado la hora de ponerlo en "abandonado hasta nuevo aviso", un eufemismo cariñoso para decir "no eres tú, soy yo", jejeje.
Encontré este libro en un mercadillo de trueque y me llamó la atención. Me pareció muy entretenido y lo leí muy rápido, van pasando cosas todo el tiempo y no te aburres. El protagonista es un desastre pero te hace reír.