Esta novela, a manera de trilogía inconclusa, se emparenta lo mismo con Samuel Beckett que son Stephen Hawking: un sitio donde las layes del tiempo y el espacio no se cumplen, un lugar donde las coordenadas narrativas se devoran a sí mismas. Meth Z es un experimento, donde los personajes sintetizan una droga que les permite escribir; además construyen una máquina para crear novelas a partir de fragmentos de Macedonio Fernández y Roberto Bolaño. Esta es una obra que narra su propia génesis: es ciencia ficción, película de viaje y un acto de magia que involucra una mezcla de crímenes y de callejones que aparentan ser infinitos.
No sé qué decir. Me parece simplemente brillante la pluma de Arana. Esta novela explora la presencia de la inestabilidad mental en la sociedad, o al menos así lo interpreté yo, y rompe todo tabú en ello.
Me encantó el juego de metaficción del autor en la novela y las múltiples capas narrativas.
La premisa de esta obra está enmarcada en el título de la misma e incluso en su portada. La contradicción es la lógica dominante y lo que parece ser la ley que hace mover al universo aparentemente caótico que Gerardo Arana ha logrado crear en su novela Meth Z, publicada de manera póstuma por el Fondo Editorial Tierra Adentro; y que es una trilogía inconclusa; siendo la publicación solo comprendida con las dos primeras partes; que sea dicho, cada parte tiene características muy particulares que pueden enlazarse de buena manera para crear una obra experimental y donde el delirio es la norma.
Hay que añadir que, Gerardo Arana escribió esta obra, justo en el periodo de mayor violencia de nuestro país; la guerra del narcotráfico. De ello podemos hacer constancia por sus referencias a los muertos por esta guerra. Arana, además, logra mezclar este ambiente tan decadente, marginal y visceral con una mitología propia, fantástica y muy original; con ello me atrevo a decir que Gerardo Arana ha marcado un estilo muy propio de él, a tal grado de que, sin ver su nombre en un texto, podríamos decir “Esto es de Arana”. En el caso de sus imitadores, diríamos “Esto pretende ser Arana, pero no le sale”. Gerardo Arana, como pocos autores, logra forjar un mundo sólido, paradójicamente con leyes y giros de trama contradictorios, que se vuelven ya parte de su firma. Hay que reconocerle que es alguien arriesgado en su narrativa, que no le importa lo que digan los demás (eso lo podemos constar en el genial texto “El crítico literario”, que pienso, es de sus mejores obras). El título “Meth Z” hace referencia inequívocamente a las metanfetaminas; el sufijo “Z” parece significar Zodiaco, tal como lo apunta la novela por entregas “Metz Zodiaco”, publicada de manera digital antes de la pronta muerte del escritor.
Pero, ¿De qué trata esta obra y por qué debería leerse? 1RA PARTE: una serie de capítulos que vienen a ser más bien cuentos donde los personajes Pegaso Zorokin y Maria Eugenia están siempre presentes; cada cuento parece que no tiene ninguna relación con los demás; pudiéndose leer en cualquier orden sin problemas; al final uno puede deducir quien es quien en la historia. Aquí, el orden es inexistente y predomina más que nada el cambio abismal entre el tono de las historias.
El realismo no está presente, y lo real es lo inverosímil, lo surrealista y lo viceral; en esta sección de la novela cada capítulo parece ser una realidad alternativa donde los personajes están en historias donde el escritor explota hábilmente su imaginación, y como bien lo dice él mismo: “La imaginación quedó trastornada. Todo se va la izquierda, al neopasado. Hay ciencia ficción, hay realismo, todo está absorbido, ha nacido un artista americano. Pegaso escribe. El flujo narrativo es vasto, su capacidad figurativa enorme. Las cosas que suceden en la obra de Pegaso suceden rápido, las ideas están bien templadas. Si ha visto escribir a Pegaso sabrá que el muchacho es capaz de transformar una mujer en pez robot zombi en menos de cinco minutos.”
Cabe resaltar que cada uno de los cuentos termina con la idea de que un libro será comenzado; como si cada historia fuera solo un pequeño atisbo de una historia más grande que no alcanzamos a ver del todo; pequeños fragmentos de un universo gigantezco. Se nos presenta a los personajes principales, Pegaso Zorokin y Maria Eugenia (pareja del primero).
Pegaso Zorokin es un escritor y drogadicto; quien ha fabricado la droga más poderosa del mundo, capaz de destruir la realidad de quien la consume, y además, es una droga que crea literatura. “Llama a su orden Meth Z. Como su droga. Como la droga más peligrosa del mundo. Los cuentos se transforman en novela” A lo largo de la primera parte vemos a un Pegaso Zorokin heróico y villano, con superpoderes, invencible y atravesando una serie de situaciones pintorescas, rocambolescas, de aventuras, de tragedia y de contradicciones; como si en cada capítulo el Pegaso Zorokin que nos describen fuera uno muy distinto. Lo cual es característica de la misma obra:
Metg Z, la droga más peligrosa del mundo provoca la destrucción de la identidad de quien la consume; en cada historia la identidad del protagonista está ya fragmentada. Cualquiera puede ser Pegaso Zorokin y María Eugenia; como bien lo ilustra el brillante capítulo “Vigilancia extrema” que bien puede ser la piedra angular de todo el argumento de la novela:
“¿Entonces usted se llama Pegaso Zorokin? El oficial se levantó de la silla y encendió la grabadora. El muchacho de cabello azul miraba al horizonte entristecido. —Así es. — ¿Qué ocurre si te digo que eres la quinta persona a la que detengo esta semana y me dice que se llama como tú? — Probablemente es la quinta vez que me atrapa esta semana. (…) — ¿Qué efectos produce el Meth Z? —Demencia y psicosis. Una vez que lo fumas tu vida cambia para siempre. Es la substancia más peligrosa del mundo. — ¿Por qué alguien desearía cambiar para siempre? Es sencillo, para olvidar todo lo que sabías. Es como matarte pero más divertido. El oficial encendió un cigarrillo. — ¿Haz compartido con alguien el Meth Z? — Sí, con su hijo esta tarde. — ¿Con mi hijo? Su hijo mató a su esposa y ahora va corriendo rumbo a Mexicalli. El oficial sonrió con cierta demencia. — ¿Cómo se llama mi hijo? — Ahora se llama Pegaso Zorokin y está por empezar su libro”
¿No sucede lo mismo cuando se lee un libro? Dejamos de ser los que éramos. Las ideas del escritor, de alguna manera se nos quedan en la mente y se repiten en conversaciones y sueños. Es verdad que nada es igual jamás. Con el Meth Z, los personajes pierden su identidad y se transforman en ese ser de nombre Pegaso Zorokin, en ese muerto, en ese deambulante de una realidad contradictoria llena de alucinaciones y delirios.
Pero para salgo interesante también; que el lector, cuando está leyendo esta primera parte es víctima también de la droga, por que la droga es el mismo libro. El lector se siente confundido pero luego atrapado por la trama tan inconexa que se maneja. Poco a poco, el lector se va aconstumbrando y aclimatando a la atmósfera y a las leyes que rigen este universo de Arana. Cuando leemos Meth Z nos convertimos en Pegaso Zorokin, nos convertimos en una especie de Dios que logra observar cada una de estas historias.
Si cada capítulo corresponde a una persona totalmente diferente, destruida, muerta y convertida en Pegaso Zorokin; si lo que vemos en la primera parte es una multitud de personas; ¿podemos decir que también lo somos, que somos Pegaso Zorokin, explorando cada una de las posibilidades? Sin embargo, la segunda parte nos da pauta de que esto puede ser engañoso. 2DA PARTE: Un argumento lineal y realista.
Pegaso Zorokin o Hack es un escritor que cautiva a Copy, un empleado en una empresa cinematográfica, que también es escritor, pero frustrado. Copy se obsesiona con Hack; esto porque en Hack ocurren acontecimientos extraños; una copiadora que imprime un libro negro (una novela negra, una novela negra mexicana), y más sucesos aparentemente desconcertantes, que resultan ser, al final de cuentas, un plan de Hack para que este se obsesiones y retome su carrera literaria.
Copy, poco a poco, pierde su identidad, cae en el delirio, se obsesiona con la figura tan contradictoria de Hack hasta que hace cuentos y cuentos. Hack incluso interviene en uno (quizás el mejor cuento o capítulo de todo el libro). AL final parece que todo tiene sentido, esta contradicción; siendo estas mis teorías y reflexiones a las que llegué cuando terminé el libro: 1) La segunda parte del libro corresponde al universo “real” donde se desarrolla la historia. Ello explicaría el realismo y lo lineal en la trama. 2) La primera parte es en realidad la compilación de todos los cuentos escritos por Copy, quien se obsesionó con Hack; Hack se convirtió en “su musa”, se convirtió en el Pegaso Zorokin de cada uno de los cuentos; ello explica el carácter antológico de la primera mitad.
3) Hack ha destruido la identidad de Copy; lo ha convertido en el Pegaso Zorokin de sus historias. Copy se convierte en un escritor paranoico; crea el Meth Z. 4) Justo al final de la primera parte y entre la segunda; aparece una de las tantas páginas negras de la impresora; a partir de ahí, nos transporta a un mundo realista. ¿Qué es esto? Yo me imagino o más bien, reflexiono, que es como un agujero negro; donde están escritas todas las historias posibles, donde están todas las historias de Pegaso Zorokin, infinitas historias y por consiguiente infinitos universos de cada una, coexistiendo; tantas historias que convierten la hoja en oscuridad. A este punto, habremos notado que la noción de la coherencia pierde su sentido; la realidad misma de la primera parte colapsa, justo como en una singularidad. La primera parte de esta novela es un agujero negro literario que nos transporta a la “realidad”.
5) La tercera parte de Meth Z somos nosotros. Tal como lo muestra en “Vigilancia extrema” y en “Bindungromance” y la segunda parte de la obra; Pegaso Zorokin es como un virus mental, que infecta a un huésped; cualquiera puede ser él. Tal vez nosotros nos hemos llevado algo de esta droga literaria y de su personaje arquetípico. ¿Cómo sabemos que nuestra vida no es una de las tantas historias contenidas en la primera parte, entre la infinitud de la hoja negra? Cualquier cosa puede estar escrita ahí. 6) Como el orden no importa; existen tantas partes de Meth Z como número posible de combinaciones de cada uno de sus capítulos.
En conclusión; Meth Z representa un interesante experimento literario, en donde su autor se supera a sí mismo y crea toda una mitología y personajes que se rigen sobre ella. Gerardo Arana logra acostumbrarnos y drogarnos con este universo contradictorio, caótico y distópico. Una obra, una novela que reza bajo la metaliteratura; al grado de que podría considerarse una excelente, entretenida y desconcertante “metanovela”.
Como ya lo mencioné, una de las premisas más repetidas en la obra es la fragmentación y destrucción de la identidad; aspecto que se ve bien reflejado. Meth Z que requiere perder su identidad, volverse fragmentaria para ser muchas historias y ser la ventana por donde puede observarnos Pegaso Zorokin.
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Hoy me arrepiento de haber escrito. De haber empezado la vuelta de una palabra. De tener un libro cerrado de adentro hacia afuera. De buscarme en extraños de lengua compartida. De saberme yo en el vientre de un aquel. De hacer lo dicho por otros. De decirme lo hecho por otros. El impulso sigue. Empecé para él y ahora termino para alguien. No me conozco y menos conozco al parásito. Los signos son síntomas. Los símbolos son perjudicaciones. Los resultados una sola enfermedad. Una enfermedad padecida desde la coordinación química de la columna. Una enfermedad nacida en la muerte de lo interminable. Eso es, ahí está la respuesta, el retroceso de una causa, la difamación de un eterno, la disección del yeso cadavérico, sangre de pluma, plomo en sangre, curiosidad invertida, conjeturas parciales. Ahí estoy. En ese círculo: yo, yo, y yo.
Todavía no sé muy bien qué acabo de leer, pero estoy fascinado. Arana dejó una obra muy breve y sin embargo más poderosa y eterna que la de casi todos sus contemporáneos.
Dan ganas de releerla ya, y de hacerlo cada tanto, volver casi al azar, volver siempre. Porque si algo no tiene su única novela es fin(al).
Me siento un poco cruel porque no me gustó... y como si tuviera que justificarme con una reseña. Me siento cruel porque hay aspectos de la composición con los que me identifico, porque Arana era casi un contemporáneo mío, porque fue ambicioso y me temo que la obra que dejó es más un esqueleto que una novela completa. Me da pena porque no me gustaría dejar las cosas así, fuera de mi control. En fin. La primera mitad se me hizo tediosa. Las primeras viñetas son interesantes, pero pronto te das cuenta de que no siguen ninguna dirección, sólo siguen y siguen. Te das cuenta de que el autor tiene algo que decir, pero ese "algo" tal vez ni él mismo lo entienda. La segunda mitad tiene más forma, pero como menciono, es más un esqueleto que una narrativa completa. Aquí sus ideas inconexas las mete con monólogos inorgánicos a los que los personajes reaccionan pensando "wow, qué listo es", sin mayor profundidad reflexiva ni razón de ser. También observo, y me asusta un poco, la dependencia que tiene en referencias culturales (pop). Comprendo el impulso, yo también lo siento, pero es muy, muy difícil hacerlo bien. El resultado es que no dan ganas de leer este libro, sino leer a Beckett, ver Dragon Ball Z, jugar Medal of Honor, etc., insinúa que aquí no se ofrece nada.
Es extraño, pero en el sentido positivo de la palabra. Es como estar en la mente de un esquizofrenico alterado por el efecto de drogas psicotrópicas. La nueva versión está dividida en tres partes y las dos primeras, son una delicia. Como escritor, me impulsa a querer escribir. Arana se sale de los límites marcados de la literatura, creando algo diferente que no raya en el absurdo... exceptuando la última parte del libro: Beatriz destruida, la única cosa de la novela que no me gustó, por no tener ningún sentido, a diferencia de las dos primeras partes, donde pese a ser caóticas, hay un sentido debajo de ese caos.
3.5 Casi (?) la última lectura del año, y mentiría si dijera que no me presioné ligeramente para terminarla. No me forcé, pero si fue una lectura rara. Es ina novela especial y generacional diría yo. Un sin sentido más, la "dvd", oscura y cómica, creo que no capté todo lo que se podía, pero me gusta lo que me queda. Y no sé por qué me freekea conocer a gente que estivo viva gran parte del tiempo que yo vivo y yo no sabía de ellos y ahora que los conozco ya no están. Si la recomendaría, pero no a muchas personas. Tal vez tampoco a mí misma, por un tiempo
Una lectura dificil. Densa por que no se sabe a donde nos lleva el autor. Hsta el final se cree saber la finalidad pero inclusive asi uno se queda con mas dudas que respuetas. Si eres valiente y te gustan los desafios esta es una novela que debes leer. Es muy buena pero no es para todos. Gerardo Arana es un buen escritor tal vez seria tratar con otras noelas de el.
Arana construye un mundo narrativo muy propio a través de una prosa desmedida e imaginativa en la que Pegaso Zorokin es un mago que crea una droga, la Meth Z que le da título a la obra, con la que se desencadenan las aventuras que él y los personajes a su alrededor tienen, en la búsqueda por empezar a escribir el libro, que puede ser, o no, la obra misma.
¿cómo califico esto? Pensé tantas cosas durante los meses que me tardé en terminarlo. Sí me gustó, pero fue un poco tedioso seguirle el paso. La verdad es que mi libro está lleno de post-its y tinta.
Me ha recomendado mucho esta novela por años y no me desepcionó, disfruté cada pagina leída. En algún punto habla de un material "Para hipnotizar a los estudiantes de letras" y eso es algo que hace completamente.
Lo primero que puedo decir, es que hay esperanza. Me refiero a la esperanza de escribir a partir de la realidad actual, a partir de la sociedad y sus eventos tal y como lo vive un inquilino de la ciudad. Me refiero a esa generación X, a esos millenials oficinistas, que tuvieron que vivir una infancia y un desarrollo que es común para mi generación. Me explico: Gerardo nos comparte sus laboratorio literarios, esos momentos adolescentes donde te involucras con las convenciones de comics, con Pegaso y Sailor Moon, Nintendo y los videojuegos, con el mundo fantástico de Harry Potter; sin dejar de lado a los grandes maestros literarios: Borges, Cortázar, Rulfo, y más reciente: Calvino. El autor nos presenta una galería de instantáneas literarias, basta mencionar la agradable visita de Italo Calvino a la afamada escuela británica de Hoghwarts;... Sí... Hoghwarts. ¿Pueden imaginar a un muggle impartiendo una cátedra de creación literaria en tan afamada escuela? Debió ser antes de la batalla con Voldermort, quizás un Weasley estuvo presente. Así como éste capítulo, el lector encontrará diversos fragmentos o quizás experimentos narrativos cuya unión entre los diversos cuentos es un personaje eje: Pegaso Zorokin. Comencé con pocas expectativas y fue mejorando tanto su estilo como el fin último. También creo que he sido condicionado por las múltiples lecturas anteriores y que esta representa una propuesta completamente diferente, un poco Cortázar, un tanto Borges, mucho Kawabata, pero al final hay algo Godinez en todo esto. Recomendado para nuevos lectores millenials tipo hipsters :) o lectores intermedios.
The shame inherent in Meth Z is that there will be no more written by Gerardo Arana. At times he lets us see just how talented a writer he was and maybe if a third part of this "trilogy" were finished it would pull all the hanging threads together. What we end up with instead is messy, but at times brilliant and often baffling. You can't help but hope that someone will hand you the key to unlock this book, but maybe its tucked away in a drawer somewhere and I missed it on my first pass.