(IN SPANISH BELOW)
"Embracing Mind" by Alan Wallace and Brian Hodel is aimed at one thing and one thing only: to change the reader's perception of both science and spirituality. By adopting a middle way approach to both, in which neither science is as free of dogma as we usually think about, nor spirituality is solely based on blind faith, the authors show what the common arena of both perspectives, the one with the most potential for reconciling their respective technologies, lies at our very direct experience of life - our consciousness.
In order to do this, the authors start by pointing out the philosophical and metaphysical principles underlying the pursuit of knowledge according to science, showing how it has been based on axioms more akin to Christianity than to an authentic, empirically unbiased search for truth. Moreover, they use the story and discoveries of physics, both classic and quantum, to prove science's most prestigious branch is already starting to question some of its most basic assumptions. Then, they introduce the approach used by Eastern contemplative traditions towards reality, and how their methods are as empirical and valid as those used by Western scientists, the only difference between them being the tool used for the research: exernal tools in the case of sicnece, the mind itself in the contemplative one. Finally, they propose a collaboration between East and West in studying the mind both in first and third person perspective, in order to complement and potentiating the insights and methodologies of each other by sharing their technologies.
So, this is a book as tough as interesting. Tough in the sense of being quite dense at some points (i.e. explaining quantum physics), but especially tough because it is confronting most of our cultural assumptions about science being the panacea for investigating reality. It is also because of this challenge to such deep-seated beliefs and the innovativeness and reasonableness of the alternative posed that is also such an interesting read; it feels like witnessing the beginning of a new paradigm for studying consciousness and its relation to reality.
Thus, I would recommend this book to anyone wishing to expand his/her horizons about science and spirituality and to anyone wishing to be introduced into Alan Wallace's work on the integration of contemplative practices with science (his other work dealing mainly with Buddhism by itself). In both cases, a second, and a third read are guaranteed - aswell as a lot of highlighting and side-writing.
"Embracing mind" ("La ciencia contemplativa de la mente" en España), de Alan Wallace y Brian Hodel tiene un único propósito: cambiar la percepción del lector tanto de la ciencia como de la espiritualidad. Adoptando un camino medio
para estudiar ambos, en el que ni la ciencia está tan libre de dogmas como habitualmente pensamos, ni la espiritualidad está solamente basada en fe ciega, los autores muetran que el terreno común de ambas perspectivas, el que tiene el mayor potencial para reconiciliar sus respectivas tecnologías, reside en nuestra más inmediata experiencia de la vida: nuestra consciencia.
Para hacer esto, los autores comienzas señalando los principios filosóficos y metafísicos que subyacen la búsqueda de conocimiento de acuerdo a la ciencia, mostrando cómo ésta se ha basado, desde su nacimiento, en axiomas más afines al Cristianismo que a una auténtica y empírica búsqueda sin sesgos de la verdad. Además, se utiliza la historia y los descubrimientos de la física, tanto clásica como cuántica, para demostrar que la rama más prestigiosa de la ciencia ya ha empezado a cuestionar alguna de sus suposiciones más básicas. Después, se introduce el enfoque utilizado por las tradiciones contemplativas orientales para estudiar la realidad, y cómo sus métodos son tan válidos y empíricos como los utilizdos por los científicos occidentales, con la única diferencia entre ambos radicando enla herramienta utilizada: externas en el caso de la ciencia, la mente en el caso de los contemplativos. Finalmente, los autores proponen una colaboración entre Oriente y Occidente en el estudio de la mente, tanto en primera como en tercera persona, para complementar y potenciar la sabiduría y las metodologías de ambas al compartir sus respectivas tecnologías.
En resumen, este libro es tan duro como interesante. Duro en el sentido de resultar bastante denso en algunos puntos (por ejemplo, explicando física cuántica), pero especialmente duro por entrar en conflicto con la mayoría de nuestras suposiciones culturales, que mantienen a la ciencia como la panacea para la investigación de la realidad. Es precisamente por este reto hacia nuestras tan asentadas creencias, así como a lo innovador y razonable de la alternativa propuesta, que ésta es una lectura tan interesante; uno siente que está siendo testigo del comienzo de un nuevo paradigma para el estudio de la consciencia y su relación con la realidad.
Por lo tanto, recomendaría este libro a cualquier persona que esté interesado/a en ampliar sus horizontes sobre la ciencia y la espiritualidad, y a cualquiera que desee introducirse en el trabajo de Alan Wallace sobre la integración de ambas. En ambos casos, una segunda y tercera lectura están garantizadas... así como un montón de subrayado y escritura de notas en los márgenes.