Como cada año, el renombrado escultor Alexis de Maura abre las puertas de Youkali, su mansión de la playa, para recibir a los jóvenes artistas con más talento del país. Pero el destino, caprichoso, ha lanzado la moneda al aire y en su camino se cruza el enigmático Rubén Priego, un jardinero con un exquisito talento.
Elegante y preciso, Antonio M. Utrera aborda en Objetos perdidos el tema clásico del amor con una belleza clara, cruda. Una novela madura comparada con Llámame por tu nombre (André Aciman) o La muerte en Venecia (Thomas Mann).
«Una novela delicada que transita los géneros y se sumerge con valentía en el torbellino de la pasión amorosa con una prosa tan poética como precisa». Elvira Navarro
«Los amores perdidos de juventud son un género literario en sí mismo, el más poderoso de todos. Cada uno de nosotros sabe reconocer que ahí estuvo la piedra angular de su vida. Es lo que hace Antonio M. Utrera en esta novela triste y exultante. Nos presta con maestría un espejo para que regresemos a nuestro pasado». Luisgé Martín
«El diario de una ruptura amorosa que es también un epistolario lírico y un original registro sismográfico del cuerpo y la memoria –entre la teoría de los universos paralelos y la teatralidad operística de Visconti–, al tiempo que una búsqueda detectivesca en pos de las huellas de un fantasma, pues todo ser amado no deja de ser una suposición. En esta línea temporal dos escultores y un perro se aman y se separan para que nunca olvidemos que el sándalo es el único árbol que perfuma el hacha que lo derriba». Eloy Tizón
Finalizada la lectura de 'Objetos perdidos' de Antonio M. Utrera al que puntúo con 6/10.
Un libro en el que nos sumergimos en la aceptación y superación de una ruptura y en todas las fases que vivimos en ese camino.
Alexis De Maura es uno de los mejores escultores y cada año, abre las puertas de su mansión en la playa a unos pocos privilegiados para un curso magistral. El destino hizo que ese año se cruzase con uno de los jardineros de la urbanización, al que no sabe porqué, invitó al curso, notando en ese joven un talento innato y por supuesto, sus sentimientos a flor de piel.
Alexis es un hombre maduro, exitoso y laureado, pero que se siente solo y acoge el mínimo gesto como si fuera un tsunami. Un hombre honesto que da su lugar al que le rodea, pero al que le falta amor propio para enfrentar las situaciones, pero claro, no nos cuenta mucho de sí mismo, salvo la situación sentimental presente y cómo llega a ella en el último año.
Me gustó que estuviese contado en forma de diario e ir conociendo sus sentimientos a través de sus recuerdos a la vez que iba sanando con ellos, sucediéndose las fases de superación de una ruptura en las que me he reconocido.
Pero personalmente me gustan las historias donde puedo empatizar con el personaje, y en esta ocasión, no lo he conseguido, empatizas con la situación, sí, pero no sabes nada de Alexis. No quieres al personaje como a un amigo, sino que se queda en conocido.
También me costó entender la historia de amor, sé que uno no manda al corazón, pero cuando no sabes absolutamente nada de una persona, me cuesta entender que puedas quererla, y menos, amarla, pero entiendo que esto es algo muy personal.
Además, no saber de Rubén absolutamente nada me hizo ver la historia desde lejos, porque siento que me faltan elementos para juzgar la situación, y vuelvo a lo mismo, empatizar.
Entiendo que la historia se basa en conectar con una situación que vivimos todos alguna vez, pero para mí siempre es importante hacerlo con el protagonista y no me ha ocurrido.
Eso sí, el libro está escrito con un gusto exquisito, una prosa maravillosa y cuidado al más mínimo detalle, de lo mejor que he leído en este aspecto en mucho tiempo.
Con una belleza elegante y poética, Antonio nos relata de manera precisa el sentimiento de abandono y ruptura de una relación unilateral, de esas en las que uno se enamora perdidamente mientras el otro no. La obsesión de este escultor por quien se convirtió en su musa lo sucumbirá en una espiral de tristeza que Antonio relata majestuosamente demostrando una habilidad sublime para escribir. Es un libro para las que nos gusta regodearnos en la tristeza, y en la lectura sobre la misma.
Esta novela tiene un estilo en prosa poética de los más bellos que he leído. Me impresionó la forma en que se expresan ideas e incluso acciones cotidianas con un lenguaje tan pulido. Solo por el estilo vale la pena leerla.
Tiene una cantidad de personajes ideal, suficientes para dar variedad y detalles a la trama, pero no demasiados como para sentir que sobran. Los diálogos y las reacciones los hacen parecer personas reales.
Tuve sentimientos encontrados con el protagonista, quien narra todo en primera persona, porque por un lado entendía ese sufrimiento por una ruptura cuya causa desconoce, y por otro sentí que más que un enamoramiento era una obsesión. Aunque acepto que requiere cierto valor darlo todo por alguien sin saber qué deparará el futuro.
El libro es corto y me parece que su extensión es suficiente para contarnos la historia de forma adecuada. No hace falta incluir escenas de más que no aportan o diálogos vacíos. El autor supo incluir detalles suficientes sin llegar a saturar y manteniendo un buen ritmo de lectura.
Recomiendo mucho esta novela, no solo por el estilo del autor, sino por todas esas lecciones y reflexiones que refleja durante el desarrollo de la trama, como las distintas formas de amar, el valor propio, los sueños compartidos y muchas otras. Espero que el autor, que normalmente escribe poesía, cree más historias en forma de novela porque definitivamente leeré más de sus obras.