Segunda lectura de este libro, que leí hace 4 ó 5 años, algo que no suelo hacer (lo de releer libros). Me ha vuelto a gustar, mucho. Es más... no descarto que haya una tercera lectura algún día. Lo merece. Os dejo primero la reseña que escribí en su momento, y después la segunda impresión tras esta relectura.
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Sobre el régimen nazi y la Segunda Guerra Mundial se ha escrito muchísimo, pero muy poco sobre los años de entreguerras en Alemania, unos años turbulentos que pusieron las bases para el ascenso al poder del nacionalsocialismo, y todo lo que vino después. Este libro va precisamente de eso
En la novela se repasan los turbulentos acontecimientos que tuvieron lugar en Alemania desde los últimos años de la Primera Guerra Mundial hasta el momento en que transcurre la acción, en los primeros años 20. Unos años de revolución, de alzamiento obrero y aplastamiento brutal por milicias del ejército descontroladas; años de profunda opresión económica por parte de las potencias vencedoras, dando lugar a una gravísima crisis económica, con una inflación absolutamente disparatada, con la que unos pocos se lucraron mientras la mayor parte del pueblo caía en la pobreza y el hambre; años de profundo paro, desesperanza e indignación popular que derivaron hacia posiciones extremistas, con los resultados finales que todos conocemos.
Aunque éste no es un libro de historia, la mayoría aprenderemos más con él que con cualquier ensayo al uso. Se trata de una interesante novela en la que iremos descubriendo todos estos apasionantes hechos históricos de la mano de Peter Ellis, un norteamericano bohemio que, recién llegado a Alemania con unos pocos dólares en el bolsillo, se ve introducido de repente en los círculos aristocráticos (venidos a menos por la crisis) y prácticamente convertido en potentado gracias a la fortaleza de esos pocos dólares frente a un marco que ya no vale ni el papel en el que está impreso.
Peter Ellis vivirá en Berlín inmerso en dos ambientes: el aristocrático que ya hemos comentado, y el de las clases más pobres, que conoce de la mano del que se convertirá en su profesor de pintura. Unos y otros le irán haciendo entender el pasado reciente y el presente de esa Alemania convulsa, a través de diversas conversaciones en las que iremos empapándonos de este periodo histórico de forma amena, sin casi darnos cuenta.
Estos personajes ficticios del libro se moverán en distintos ambientes que permitirán que afloren a las páginas de la novela personajes secundarios reales como Bertol Brecht, Hermann Göring, Walter Rathenau, Max Liebermann, y un gran número de intelectuales y políticos de la república de Weimar, muchos hoy ya casi olvidados. En medio de todo ello, conspiraciones, asesinatos, amor y sexo, y el lento afloramiento del latente odio a los judíos.
Por último, el final es, para mí, sencillamente brillante. Quizás lo mejor de la novela, uno de esos finales (un final amplio, alargado durante un par de capítulos) que consiguen elevar subjetivamente en el lector el nivel de todo lo leído. Es decir, es una de esas novelas que, si bien durante su transcurso lees con interés y agrado, cuando la cierras lo haces pensando “¡qué novelón!”, gracias, sobre todo, a esa parte final. Brillante.
La obra de Arthur Solmssen es corta y, por lo que he leído por ahí, irregular, pero con “Una princesa en Berlín” consiguió una obra rotunda. Es uno de esos libros con tanta profundidad, con tanta “miga” semioculta bajo una falsa apariencia de sencillez, que probablemente será uno de los pocos libros que algún día releeré.
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Segunda lectura:
Esta vez ya sabía lo que iba a encontrarme, aunque no recordara los detalles. Sobre todo, tenía curiosidad por saber qué había tenido este libro para animarme a releerlo. Creo que ahora lo sé; porque, de hecho... no descarto volver a hacerlo en el futuro.
Es curioso, porque no es ninguna obra maestra. Quizás ni siquiera podamos decir que es una gran novela. El argumento, en el fondo, no es tan brillante... y a los personajes les falta fondo. Tienen algo, no son totalmente planos, pero parecen esbozos, les falta profundidad. En realidad no llegamos a empatizar mucho con ninguno. Y, sin embargo, el texto te atrapa. ¿Por qué?
Está claro: por el contexto. Por el magnífico y apasionante contexto. Leyendo este libro, te sientes en el Berlín de 1922. Vives y sufres entre el caos político, el caos económico, la miseria de las clases obreras y las apariencias de las clases altas venidas a menos... Empiezas a entender muchas cosas, incluido el nacimiento (o quizás sería mejor decir la expansión) del odio a los judíos. Es una novela histórica con la que aprendes muchísimo, pero además lo haces sin darte cuenta, disfrutando. Y el contexto histórico es tan complejo y apasionante, que realmente no necesitas mucho más.
Y es que esta novela es eso: una excusa para hablarnos de la Alemania de entreguerras. Haciéndolo desde el cariño: se nota que el autor ama Alemania y al pueblo alemán. Pese a sus defectos, como todos. Pese a todo el horror que vino después. Y, como lector, sufres con el pueblo alemán.
Solmssen es norteamericano, pero vivió su infancia y juventud en Alemania. Se nota. Se nota en ese cariño que desprenden sus páginas, y en esa abundancia (¿algo excesiva?) de palabras en alemán. No, no es preciso saber alemán para leer este libro, por supuesto... pero se disfruta más si sabes al menos un poquito, porque la mayor parte de esas palabras no se traducen: Die schöne Helena, Das Kleine Haus... (la bella Helena, la casa pequeña...)
Por todo esto, no descarto releer "Una princesa en Berlín" por tercera vez. Porque lo que cuenta es tan denso, hay tanta historia, tantos detalles, tantos datos interesantes (hablo de información histórica real, por supuesto) que se van desgranando a lo largo de su texto, que es imposible asimilarlo todo en una única lectura, o incluso en dos. Porque, tras la lectura, uno se queda con la visión "gorda", generalista, de lo que ocurrió aquellos años, pero fueron tan intensos y ocurrieron tantas cosas apasionantes (históricamente hablando), que se necesitan varias lecturas para asimilarlo todo sin olvidarlo en cinco minutos. Bueno, al menos yo las necesito. Y como encima es una lectura que se disfruta, pues qué más puedo decir...
Pues simplemente esto: que lo sigo recomendando mucho. Incluso aunque no tengáis un interés especial a priori en temas históricos; pero seguro que lo que aquí se cuenta al final os sorprende y os engancha.